A principios del pasado mes de octubre (03/10/2026) en el entorno de la rasa costera del cabo Peñas (Gozón. Asturias), pude realizar un extenso reportaje fotográfico a un invernarte regular, pero muy escaso por estas latitudes, me estoy refiriendo al Escribano lapón (Calcarius lapponicus).
Se trata de una especie a la que podemos observar anualmente pero en números muy escasos, principalmente en Asturias, Cantabria y Galicia, y que en España está considerado como una rareza ocasional por el Comité de Rarezas SEO/Birdlife (Octubre 2020).
El Escribano lapón también conocido como Escribano ártico, es un ave paseriforme perteneciente a la familia “Calcariidae” que desde el año 2010, a la vista de los estudios del ADN, el Congreso Ornitológico Internacional las colocó en una familia propia separada de los “Emberizidae” a la cual pertenecía anteriormente.
Se distribuye en la en las inmediaciones del Círculo Polar Ártico (Tundra ártica): en Norteamérica, Canadá, el extremo norte de Estados Unidos y en Groenlandia. En Europa, en Islandia, las Islas Británicas y los países nórdicos, y en el norte de Rusia. En invierno migra al centro y sur de los Estados Unidos, al centro de Europa, norte de Francia, los Balcanes y a Asia central.
Su denominación común como Escribano lapón se debe a que se reproduce en el norte de Laponia que, como la mayoría ya conoceréis, es la región más septentrional de Finlandia (cercana al océano glacial Ártico) y que es un área escasamente poblada que limita con Suecia, Noruega, Rusia y el mar Báltico.
Durante la temporada invernal, ante la escasez de alimentos en su zona de reproducción, migran al sur a latitudes más templadas de sus respectivos continentes. En Europa, en el sur de Rusia y Ucrania, y en menor medida, en el litoral del Mar del Norte, sobre todo de Dinamarca y los Países Bajos. También en Islas Británicas y en el norte de Francia (Normandía y Bretaña).
Ocasionalmente, algún ejemplar llega hasta las costas cantábricas (Asturias, Cantabria y Galicia) que constituyen los lugares con más registros de observaciones en la península. Las épocas de migración principales son de septiembre a octubre y de abril mayo.
En esta nueva ocasión, en un día gris y lluvioso, no resultó nada fácil localizarle inicialmente, dado el particular colorido de su plumaje que le permite camuflarse muy bien por el entorno en el que se movía.
Su comportamiento era sumamente tranquilo, muy confiado, pasando la mayor parte del tiempo caminando a paso muy lento por el suelo, agachado, bordeando las zonas con vegetación más espesa y sin dejar de alimentarse de pequeñas semillas que continuamente encontraba por el suelo.
A este respecto, quiero comentar que su denominación en inglés como “Lapland longspur” hace referencia a su larga uña posterior, correspondiente al dedo situado hacia atrás. Esta característica se relaciona con su locomoción terrestre. El escribano lapón camina y corre con frecuencia por el suelo, en lugar de desplazarse exclusivamente mediante pequeños saltos. Por su parte, el nombre del género “Calcarius” proviene del latín “calcaría” , "espuelas", y, obviamente, el específico “lapponicus” se refiere a Laponia.
Como os comentaba anteriormente, durante el tiempo que lo estuve observando y fotografiando, no paraba de buscar y comer semillas de plantas herbáceas que durante ésta época constituyen su dieta fundamental.
El Escribano lapón tiene un tamaño de entre 15 y 17 cm de longitud, con una envergadura de hasta 28 cm y su peso puede llegar a los 30 gr. Existe dimorfismo sexual en esta especie.
Aunque, como podréis observar en este reportaje fotográfico, su aspecto invernal resulta bastante discreto, durante la época reproductora el macho luce una combinación espectacular de negro, blanco y castaño. En esa época tienen la cara, la garganta, el cuello, la parte superior del pecho y la corona de color negro. La cara está delineada con una raya negra en cada costado de la cabeza. El pico es corto, cónico, puntiagudo y amarillo con la punta negruzca. La nuca es castaña. La parte inferior del pecho y el vientre son blancos, con algunas manchas oscuras en los flancos. El dorso y las alas son pardos listados con oscuro y algo de blanco. La cola es también parda, con las plumas exteriores blancas.
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Autor:Ómar Runólfsson. Fotografía: Lapland Longspur (Calcarius lapponicus). Licencia:Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0).
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Las hembras y los machos en invierno son de color castaño rojizo con estrías pardo negruzcas. En ésta época se mantiene el patrón de color de la cola anteriormente descrito.
Tienen las dos franjas alares blancas más marcadas que las de los machos. Las plumas terciarias son de color pardo negruzco orlado por una gruesa franja de color castaño rojizo.
La parte posterior del cuello y la nuca se vuelven de color castaño.
El píleo es de color pardo negruzco con pequeñas rayitas blanquecinas.
La cara es de color pardo rojizo con un dibujo facial que está formado por una línea de color pardo negruzco que desde la parte posterior del ojo se dirige hacia atrás y luego se incurva hacia abajo bordeando las auriculares para después dirigirse de nuevo hacia adelante hasta llegar al borde de la mandíbula inferior; este dibujo puede ser mucho más ancho en su parte posterior; unida a este dibujo facial, por su parte posterior e inferior, hay una franja malar blanquecina que bordea la parte inferior de la cara. Durante el verano la cara se vuelve más parduzca.
Los ojos están rodeados por un fino anillo periocular de color blanquecino.
La garganta es de color ocráceo blanquecino. Las motas del pecho se vuelven más oscuras. En los flancos tienen pequeñas estrías marrones y tintes castaños.
Por la parte inferior son de color blanco.
La cola es medianamente larga y de color pardo negruzco con los bordes de las plumas blanquecinos y las rectrices externas de color blanco.
Las patas son medianamente largas y son de color pardo negruzco.
Su hábitat durante la época reproductiva se encuentran las montañas árticas y en la tundra.
En invierno se encuentran en las estepas, en las praderas y en las llanuras con hierbas que se encuentran en las proximidades de los estuarios de los ríos y de la costa. En esa época invernal a menudo se encuentran en bandadas mezclados con escribanos nivales o con alondras cornudas.
Su dieta alimenticia es fundamentalmente a base de semillas de plantas herbáceas, aunque también comen algunas partes de las plantas. Durante la primavera y el verano también comen insectos, los cuales utilizan además para cebar a sus crías.
El periodo reproductivo lo realizan entre los meses de mayo y junio. Construyen un nido con forma de cuenco en el suelo al abrigo de las plantas; para su elaboración utilizan pequeñas ramitas, pequeñas raíces, hierbas y musgo, después lo tapizan con pelos y plumas.
La puesta se compone habitualmente de 5-6 huevos y la incubación dura 14 días aproximadamente. Ambos padres alimentan a las crías las cuales abandonan el nido cuando tienen unos 8-10 días de edad.
La evaluación mundial de la especie publicada por la UICN en 2025 la clasifica como Preocupación Menor (LC). Esto significa que, globalmente, no cumple los criterios para ser considerada amenazada. Sin embargo, esta categoría no garantiza que todas sus poblaciones estén evolucionando favorablemente: los cambios en los hábitats, el clima y las prácticas agrícolas pueden afectar de forma diferente a las distintas poblaciones.






















































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