martes, 26 de junio de 2018

Distintos plumajes para un mismo aguilucho. Aguilucho cenizo (Circus Pygargus). Milán castellanu.

La entrada de esta semana la voy a dedicar a un pequeño aguilucho que he tenido el privilegio de poder fotografiar esta primavera y que me ha permitido poder observar con más detenimiento la espectacular belleza de esta pequeña rapaz.




El lugar no podía ser otro que la maravillosa Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila en la provincia de Zamora, por donde me dejo caer siempre que me desplazo desde Asturias a la meseta castellana y la familia me lo permite. 




Un espacio natural protegido ideal para poder encontrarte con esta bella y polifacética rapaz que nos visita todos los años desde tierras africanas a donde se desplaza para pasar la temporada invernal. 




Para mí siempre ha constituido todo un reto poder fotografiar a este precioso aguilucho con sus distintos y muy diferentes tipos de plumaje e identificarlos adecuadamente. Lo cierto es que tanta variedad de plumajes me ha llegado a crear verdaderas dudas sobre si se trataba de una misma especie. Quiero agradecer desde aquí, las valiosas y expertas opiniones de Pepe San Román, de la Casa del Parque de Villafáfila, que me ha despejado más de una duda al respecto.  



Macho melánico
Hembra melánica
Para mayor dificultad en su correcta identificación, en esta época del año (finales de mayo), su parecido con el Aguilucho pálido (Circus cyaneus), residente habitual durante todo el año en esta zona, es muy importante, e incluso con el mucho más escaso (divagante ocasional) Aguilucho papialbo (Circus macrourus), que junto con el más numeroso Aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) constituyen el póker de aguiluchos de los que habitualmente podemos disfrutar en nuestro país a lo largo del año y en especial en este privilegiado entorno. 




Unas especies del género “Circus” (palabra que procede del griego “kirkos” y que significa “halcón que vuela en círculos”) que en nuestro país se encuentran protegidas y que presentan unos importantes problemas de conservación que han obligado a tener que adoptar una serie de medidas de protección para asegurar el futuro de estas especies, en especial el del Aguilucho cenizo y también el del Aguilucho pálido. 

Hembra melánica
Hembra melánica
Hembra melánica
En este sentido, hay que recordar la importancia que en los últimos tiempos ha tenido la mecanización de las cosechas de cereal (trigo y cebada), sobre la mortalidad de los pollos de estas dos especies de aguiluchos que nidifican en el suelo, dentro de los cultivos de cereal. 

Hembra melánica
Hembra melánica
Hembra melánica
La intensificación y los cambios en la actividad agrícola, con la cada día más frecuente utilización de cosechadoras y empacadoras, han conseguido el adelanto en la recogida de las cosechas, con la consiguiente coincidencia con la cría de los pollos y su consecuente aumento de mortalidad, que en determinadas zonas agrícolas, se ha llegado a estimar de hasta el 90%. 




No es de extrañar que, a la vista de este importante declive, que desde los años 90 están padeciendo estas especies, se estén poniendo en marcha distintos programas de protección en varias comunidades autónomas, que pretenden implicar a los principales protagonistas de esta tragedia como son los agricultores, conductores de cosechadoras y empacadoras, guardería forestal, pastores, asociaciones agrarias, cazadores y, obviamente, grupos conservacionistas. 

Macho melánico
Macho melánico
Macho melánico
La colaboración e implicación de todos esos protagonistas es imprescindible y requiere una primera fase de localización de las áreas de cría y de la ubicación exacta de los nidos, para posteriormente, señalizar, informar y sensibilizar a los propietarios y agricultores de las parcelas donde se localizan los nidos y a los maquinistas de cosechadoras y empacadoras, entre otros. 

Macho melánico
Macho melánico
Macho melánico
El Aguilucho cenizo (Circus Pygargus) es un ave rapaz de la familia “Accipitridae” de mediano tamaño que vienen a medir entre 40 y 45 cm de longitud, con una envergadura que puede alcanzar los 1,16 m. Como a continuación veremos, no sólo existe un gran dimorfismo sexual en esta especie, sino que además, curiosamente, aunque las hembras son de menor tamaño, su peso (unos 437 gr) es superior que el de los machos (unos 310 gr). 

Macho melánico
Macho melánico
Macho melánico
El macho adulto típico, tal y como su denominación común describe, es de color gris ceniza en la zona dorsal (nuca, espalda), así como el obispillo, el cual presenta una muy estrecha área blanca (base de la cola), muchas veces difícil de ver. El apellido en latín “pygargus” significa obispillo resplandeciente. 




Cuando le vemos en vuelo, se puede apreciar que las alas son largas, estrechas y puntiagudas. En su parte dorsal, también son de color grisáceo pero más oscuro en las zonas internas, intermedio en el centro y más claro en las externas, con lo que en su conjunto se llegan a apreciar tres distintas tonalidades de gris. En ese dorso de las alas, destacan unas características franjas estrechas de color negro a lo largo de las rémiges secundarias y también el color negro de las primarias, las cuales tienen la quinta pluma acortada (cuatro dedos visibles en vuelo). 




La cabeza, la garganta y el pecho, son de color gris ceniza oscuro. 




El pico es pequeño, está curvado hacia abajo con forma de gancho y es de color negro en su extremo y verdoso en la base de la mandíbula inferior. La cera del pico es amarillo verdosa. 





Los ojos son de un llamativo color amarillo. 




Por la parte inferior, las alas están muy barradas con las infracoberteras surcadas por líneas rojizas y las secundarias con tres barras transversales, dos de ellas anchas y negras y otra, terminal, más clara (grisácea). Las primarias también son negras, pero ese color tiene una extensión mayor que en el dorso. 




Las zonas inferiores son de color gris mucho más claro que llega a ser casi blanco en la zona del abdomen, en donde presenta pequeñas listas verticales de color castaño que se intensifican hacia los flancos. La parte caudal es blanquecina. 




En los individuos más viejos, se puede apreciar un color gris azulado en el pecho y en la parte superior del abdomen, en donde pierden parte o la totalidad del barrado castaño. 




La cola es bastante larga y estrecha. Por la parte superior es de color gris ceniza pálido con unas franjas ligeramente más oscuras, mientras que por la parte inferior es blanquecina y presenta un barrado transversal de color parduzco oscuro. 




Las patas son de color amarillo y en ellas destacan unos tarsos de gran longitud que acaban en unas garras provistas de unas afiladas uñas de color negro. También presentan en su parte superior, unos “pantalones” de plumas de color gris ceniza claro. 




En la hembra adulta típica por la parte superior, al contrario que el color grisáceo del macho, domina el color pardo rojizo, con abundantes manchas blanquecinas. Destaca en ella, el profuso color blanco del obispillo que es de menor extensión que el del Aguilucho pálido. 



Las zonas ventrales son de color ocráceo claro y presentan un abundante y fino rayado vertical pardo-rojizo que se hace más oscuro en la garganta y en la parte superior del pecho. 

Hembra melánica
Hembra melánica
Hembra melánica
Las alas tienen una llamativa banda oscura en la parte superior de las secundarias, justo por fuera de las coberteras. Por la parte inferior, presentan varias bandas oscuras espaciadas y una ancha banda sub-terminal de color claro que contrasta con el borde posterior oscuro. Las coberteras están profusamente barradas, en especial en la zona axilar. 




El píleo es de color ocráceo anaranjado con abundante barrado de color pardo oscuro. 


Es característica de las hembras, la presencia de una franja estrecha que conforma un disco facial de color naranja oxidado claro con multitud de pequeñas líneas transversales de color pardo rojizo oscuro. Su intensidad varía de unas hembras a otras. 



Dentro del disco facial la cara es de color naranja oxidado claro y en ella tienen una mancha blanquecina o blanca alrededor ojo, salvo por su parte anterior; unida a esta mancha blanca, por su parte posterior e inferior (auriculares), hay otra mancha grande y ancha de color marrón oscuro cuya forma se asemeja a un paréntesis. Esta característica resulta muy útil para diferenciarla de hembra del Aguilucho pálido, la cual tiene las auriculares de color pardo pálido, ofreciendo naturalmente menos contraste. 


Los ojos son marrones y al igual que el macho, tienen el pico negro, y cera y patas amarillas. 


Los ejemplares inmaduros de ambos sexos son similares en cuanto al plumaje se refiere, siendo muy parecidos en el plumaje a la hembra adulta, pero con una tonalidad más oscura y rojiza en la espalda y dorso de las alas, lo que hace resaltar más el color blanco del obispillo. No tienen el moteado rayado en el pecho característico de los adultos. 




Las partes inferiores son de un color uniforme castaño rojizo muy intenso, con las secundarias muy oscuras, sin barras por encima y casi sin barras grises oscuras por debajo. 




El cambio de plumaje al adulto se realiza a los dos años en los machos (con un plumaje intermedio mezclando el gris de adulto con el marrón del inmaduro) y algo más tarde en las hembras. 





En esta zona maravillosa Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (Zamora), así como en el noroeste de la Península Ibérica, es relativamente frecuente la presencia de ejemplares melánicos de esta especie, en la que los machos presentan una coloración marrón muy oscura, casi negra por debajo, pero con una extensa mancha blanca en la base de las primarias y gris oscuro por encima con la cola más pálida sin bandas. 

Macho melánico
Macho melánico
Macho melánico
En el caso de las hembras melánicas, su coloración es marrón achocolatado oscuro pero con una mancha gris en la base de las plumas primarias y con la cola barrada. 




Los juveniles melánicos son muy parecidos a las hembras, pero generalmente son más oscuros que ellas por la parte superior. Por la parte inferior son rojizos y sin apenas barrado. 




Los inmaduros adquieren el plumaje de adultos, los machos después de dos años y las hembras algo más tarde. Hay en aquellos un plumaje intermedio con mezcla de marrón y gris. En el segundo verano pueden conservar los machos trazas de color marrón en la cabeza. Los aguiluchos en plumaje intermedio o subadultos pueden también reproducirse. 

Macho melánico
Macho melánico
Macho melánico
Las principales características que diferencian al Aguilucho cenizo del Aguilucho pálidos las podemos resumir así: 
  •  El A. cenizo es de tamaño algo menor, más grácil y de cuerpo más delgado. Las alas son más puntiagudas, más estrechas y largas. La cola es más larga, más estrecha y además tiene franjas marrones en su parte inferior. 
  • En el A. cenizo las primarias tienen cuatro dedos visibles en vuelo, mientras que en el A. pálido son cinco. 
  • En el caso de los machos, existe una muy característica franja negra cruzando las secundarias, el obispillo es gris o blanco grisáceo y en los flancos tiene unas rayas muy notorias de color rojo acastañado. Por la parte inferior tienen dos franjas negras situadas en una posición central en lugar de una posterior. 
  • El A. cenizo solo está presente durante el período estival en la mayor parte de la Península Ibérica, mientras que el A. pálido es un residente habitual en el cuadrante noroccidental de la Península, así como en gran parte de su zona central y es invernante en el resto de la Península, en las islas Baleares y en las Canarias. 
  • La dificultad para diferenciar a las hembras de ambas especies es mucho mayor, pero en líneas generales podemos decir que las del A. cenizo son más rojizas. 
  • En el A. cenizo, el color blanco del obispillo es de mayor extensión. 
  • La parte inferior presentan un barrado fino vertical de color naranja oxidado o ligeramente parduzco mientras que el barrado de las hembras del A. pálido son más gruesas, de color pardo oscuro y más denso. 
  • La hembra del A. cenizo tiene en la cara una mancha grande y ancha en forma de paréntesis de color marrón oscuro (auriculares) que en el caso del A. pálido es mucho más claro y contrasta menos. Además, en el A. cenizo la franja que bordea su cara formando el disco facial es más ancha, está menos definida, menos contrastada y es de color naranja oxidado claro con multitud de pequeñas líneas transversales de color pardo rojizo oscuro, en vez de blanca con pequeñas líneas transversales marrones del A. pálido. 
Macho melánico
Macho melánico
Macho melánico
En lo referente a su comportamiento, decir que es habitual verlos planeando a baja altura, mientras prospecta lentamente el terreno, sobre campos de labor, prados y eriales. Poseen un vuelo grácil, con una batida poderosa y elegante, colocando sus alas en forma de “V” durante los planeos, dando lugar a una silueta muy característica. 




Se posa corrientemente en el suelo pero permanece la mayor parte del día volando sobre los campos de forma incansable, posándose en montones de tierra o topes de postes de cercas. También en ocasiones lo hace sobre arbustos o árboles jóvenes. 




Se distribuyen por Europa, Asia y África (Marruecos). Sus mejores poblaciones se encuentran en Rusia, mientras que los núcleos más numerosos en Europa occidental aparecen en Francia y España. 





Acuden a nuestro país a reproducirse siendo habituales durante el período estival. Su llegada ocurre entre los meses de marzo-abril. Se distribuyen por la mayoría del territorio peninsular, siendo muy raros en la cornisa cantábrica, en buena parte de Levante y del sureste, así como en las regiones montañosas, donde se ausenta por completo a partir de los 1.200 m de altitud. Ocasionalmente también cría en Baleares, pero falta en Canarias, Ceuta y Melilla. A lo largo de los meses de agosto-septiembre, emigran a territorios transaharianos, donde invernan a lo largo del África occidental. 





El hábitat por el que tienen preferencia son las grandes extensiones cultivadas de cereales (trigo, cebada y avena), pero también frecuentan otro tipo de espacios abiertos como son los grandes pastizales, herbazales y brezales de montaña, los claros de los bosques, las marismas o los pantanos.






Su alimentación es fundamentalmente a base de pequeños y medianos vertebrados como ratones y topillos, pero también pequeñas aves, pequeños reptiles y anfibios, lombrices y grandes insectos como langostas y saltamontes. 




Cazan sus presas volando a baja altura sobre los campos, pero más a menudo bordeando linderos de tierras de cultivo, orillas de arroyos, carrizales y laderas de colinas, parándose en el aire cada poco trecho, levantando las alas y estirando las patas hacia abajo con las garras abiertas. Cuando captura una presa, permanece un instante en el suelo matándola y levantando a intervalos la cabeza, mirando inquisitivamente a su alrededor hasta que vuela con ella a otro posadero donde la despedaza. 




El periodo de reproducción lo llevan a cabo entre los meses de abril-mayo. Lo inician, una vez que se han establecido en sus zonas de cría, con un cortejo nupcial muy llamativo que realizan en el aire. 





Durante la parada nupcial, realizan unos acrobáticos vuelos en los que el macho y la hembra vuelan elevándose a bastante altura y lanzándose en picado con cabriolas, vueltas y nuevas subidas, todo ello acompañado de ligeros gritos de reclamo emitidos por los dos sexos y dando la apariencia de como si el macho estuviera atacando a la hembra. 




Los nidos son construidos invariablemente en el suelo con tallos de cereal, gramíneas o hierba seca. Poseen un diámetro de 50-60 cm, a veces menores y son muy planos y con la copa poco profunda, no superando los 4-5 cm. Suelen protegerlos del viento dominante en la zona y del sol con un a modo de muro de plantas de tal forma que en un herbal o trigal donde hay un nido parece como si en el suelo hubiera estado echado un gran animal, pues la zona abatida supera bastante al diámetro de los propios nidos 




La puesta se compone de 2-5 huevos, generalmente 3 y la incubación, que corre exclusivamente a cargo de la hembra, dura entre 27-40 días aproximadamente. Los pollos son cuidados por la hembra y alimentados por ambos adultos y realizan sus primeros vuelos cuando cuentan con poco más de un mes de vida. Las crías abandonan el nido cuando tienen unos 40 días de edad. 





En un censo realizado en el 2006 se estableció una población reproductora de Aguilucho cenizo en nuestro país, de aproximadamente 6000-7400 parejas. Aunque no se conocen tendencias poblacionales de manera fidedigna, se cree que la especie está sufriendo un alarmante declive debido a sus principales amenazas que se relacionan, sobre todo, con su dependencia de los cultivos de cereal y con la intensificación de las prácticas agrícolas. La recogida mecanizada del cereal y la utilización de variedades de ciclo corto impiden que los pollos completen su desarrollo antes de la cosecha, lo que supone la pérdida de numerosas nidadas bajo las cuchillas de las cosechadoras. 





También constituyen una amenaza para esta especie; la intensificación y los cambios en los usos tradicionales de la actividad agrícola, el mayor uso de fitosanitarios (pesticidas), así como la reducción de linderos entre parcelas que disminuyen la diversidad de presas y ambientes para las aves. Por último, destacar también la amenaza que supone la caza ilegal, el uso de venenos y una intensa predación por parte de zorros, jabalíes y otras rapaces, como el milano negro.






El Aguilucho cenizo aparece calificado como “Vulnerable” tanto en el Libro Rojo de las aves de España como en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. 




El GIA (Grupo Ibérico de Aguiluchos) del que forman parte, entre otras asociaciones, GREFA, AMUS y ANSER, se creó para velar por la protección de estas aves en España y Portugal y desde esta modesta tribuna le deseamos el mayor de los éxitos en sus importantes objetivos de intentar frenar el declive del A. cenizo, así como la realización de un nuevo censo y el conseguir una mayor implicación de las instituciones públicas.