Comparto con vosotros algunas de las fotografías que a lo largo de la pasada primavera he podido realizar a Una de las aves más emblemáticas de Europa y una especie muy familiar en España, me estoy refiriendo a la Cigüeña blanca (Ciconia ciconia).
Son unas aves muy tolerantes con la presencia humana. Anidan en iglesias, campanarios, postes eléctricos, edificios históricos y estructuras artificiales.
Voy a aprovechar para comentar el motivo del ¿por qué decimos que los bebés son traídos por una cigüeña desde París?. La historia se remonta al famoso escritor de cuentos danés Hans Christian Andersen, quien en el siglo XIX escribió el cuento 'Las Cigüeñas'. Un cuento donde esta ave llevaba bebés a las casas de los niños buenos y bebés muertos a la casa de los niños malos. A pesar de que Disney suavizó los cuentos de este escritor danés, sus obras originales combinan los elementos fantásticos de las películas infantiles y otros elementos macabros que decidió omitir la factoría del ratón.
Esta obra popularizó más si cabe el mito de la cigüeña y la natalidad, sin embargo históricamente esta ave ha sido venerada desde la época de los egipcios. Todo se debe a la relación que naturalmente siempre ha tenido la cigüeña con los seres humanos. Nunca ha sido un animal codiciado por su carne por lo que se adaptó a anidar cerca de los humanos.
Debido a los ciclos migratorios de la “Ciconia ciconia” los pueblos de la antigüedad desarrollaron la creencia de que este animal es un símbolo de buena suerte. Esto se debe principalmente a que las cigüeñas vuelven a dejarse ver en Europa a finales del invierno después de recorrer miles de kilómetros desde África, por lo que se les asocia con la vuelta del calor, el renacimiento de la vida vegetal y el fin de los días cortos.
Construye algunos de los nidos más grandes del mundo entre las aves. Tras muchos años de uso, un nido puede superar 2 metros de diámetro, pesar más de 500 kg e incluso acercarse a una tonelada. Son muy fieles al nido. La pareja suele regresar al mismo lugar año tras año, reparándolo y ampliándolo.
No siempre mantienen la misma pareja toda la vida. Son fieles principalmente al territorio y al nido; si uno de los miembros desaparece, el otro suele formar una nueva pareja. Se comunican golpeando el pico. Carecen prácticamente de canto. Su característico "crotoreo" consiste en rápidos golpes del pico, especialmente durante el cortejo y cuando saludan a la pareja.
Duermen sobre una sola pata. Esta postura ayuda a reducir la pérdida de calor corporal. Defecan sobre sus patas para refrigerarse. Este comportamiento, llamado urohidrosis, favorece la disipación del calor cuando las temperaturas son elevadas.
Tienen una dieta muy variada. Consumen insectos, lombrices, anfibios, reptiles, pequeños mamíferos, peces, crustáceos e incluso carroña. Son excelentes controladores biológicos. En zonas agrícolas eliminan gran cantidad de topillos, saltamontes y otros invertebrados potencialmente dañinos para los cultivos.
Puede medir más de 2 metros de envergadura. Aunque su cuerpo mide entre 100 y 115 cm, sus alas alcanzan entre 195 y 215 cm. Su peso oscila entre los 2,5–4,5 kg. Su longevidad puede llegar hasta los 30–35 años.
Planea durante cientos de kilómetros sin apenas batir las alas. Aprovecha las corrientes térmicas ascendentes para ahorrar energía, pudiendo recorrer más de 500 km en un solo día durante la migración.
Las cigüeñas no vuelan formando una "V" perfecta como los gansos. Durante la migración suelen desplazarse en grandes espirales, ascendiendo dentro de una corriente térmica hasta ganar suficiente altura. Después planean varios kilómetros hasta encontrar la siguiente térmica, repitiendo este proceso cientos de veces a lo largo del viaje. Este método les permite recorrer miles de kilómetros con un gasto energético extraordinariamente bajo.
Evita cruzar grandes masas de agua. Al depender de las térmicas, suele atravesar el Estrecho de Gibraltar o el Bósforo, donde el mar es más estrecho.
Pueden vivir más de 30 años. En libertad suelen alcanzar entre 20 y 30 años, aunque algunos ejemplares anillados han superado los 35 años.
Las crías nacen con plumón blanco. Su pico y patas son inicialmente oscuros y adquieren progresivamente el característico color rojo. Los jóvenes aprenden la ruta migratoria siguiendo a los adultos. La experiencia colectiva es fundamental durante los primeros viajes.
Su población europea se ha recuperado notablemente. Tras un importante declive durante el siglo XX, la protección legal y la mejora de algunos hábitats han permitido una recuperación significativa de la especie. Sus principales amenazas son las derivadas de la transformación de sus hábitats naturales o cambios climáticos que disminuyen la disponibilidad de alimento, sin olvidarnos del uso indiscriminado de pesticidas, la caza furtiva o incluso el choque con tendidos eléctricos. La Cigüeña blanca está considerada “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.














