miércoles, 20 de mayo de 2026

Una guapa y elegante especie escasa en Asturias y en serio declive en todo Europa. Tórtola europea (Streptopelia turtur).

A mediados de éste mes de mayo he tenido la oportunidad de volver a observar y fotografiar a un pequeño grupo de tórtolas europeas en el entorno del Cabo Peñas (Gozón. Asturias) y, de esa manera, poder valorar de nuevo la gran belleza y elegancia que atesora esta especie que escasea en nuestro entorno asturiano.



Al observarlas enseguida me viene a la memoria la delicada situación en la que se encuentra esta especie en toda Europa por lo que, aún en 2026, su estado de conservación está considerado como preocupante.



Su estado de conservación actual es que esta especie está catalogada como “Vulnerable (VU)” en España e incluida en la Lista Roja Europea de las Aves. SEO/BirdLife sigue considerando que presenta un alto riesgo de declive poblacional y advierte que “no hay datos para afirmar que está fuera de peligro”.



Se considera que en Europa la población habría disminuido más de un 60-80 % desde los años 70 según distintas evaluaciones y talleres internacionales recientes. En España, los datos del programa SACRE muestran un descenso aproximado del 37 % entre 1998 y 2018.



La Tórtola europea (Streptopelia turtur) está presente en la mayor parte de Europa excepto en su rango más septentrional.  
Está distribuida por toda la Península Ibérica, aunque es mucho más escasa en la cornisa cantábrica y los Pirineos.
En España se reconocen dos subespecies: “S. turtur” (en Canarias y la Península Ibérica) y “S. arenícola” (en Baleares). Se trata de un ave migradora de largo recorrido. Es una especie estival en toda su área de distribución europea, con áreas de invernada situadas en el África tropical, al sur del Sáhara. En España, a la población estival reproductora se unen aves en migración procedentes de Europa central y oriental.



El paso prenupcial se produce entre abril y mayo, con un pico a principios de mayo. El paso posnupcial tiene su principal flujo por la mitad occidental y se concentra entre agosto y octubre, con máximos en la primera quincena de septiembre.



Se trata de un ave columbiforme (familia “Columbidae”) de mediano tamaño y aspecto grácil que mide entre 24 y 29 cm de largo, tiene una envergadura alar de 47 a 55 cm y pesa entre 85 y 170 g.



Inicialmente fue descrita científicamente por Linneo en 1758, en la décima edición de su obra “Systema naturae”, con el nombre de “Columba turtur” (paloma tórtola). Posteriormente fue trasladada al género “Streptopelia” creado por Charles Lucien Bonaparte en 1855. El nombre de su género, “Streptopelia”, es de etimología griega. Se compone de la combinación de las palabras στρεπτός (streptos) que significa «cadena» y πέλεια (pelia) «paloma», en referencia a las manchas del cuello típicas de sus miembros. En cambio, su nombre específico, “turtur”, es la palabra latina, de origen onomatopéyico (durante la época de cría se produce el característico arrullo grave y vibrante turrr, turrr, origen del nombre de su nombre común), que significa «tórtola», y de la que también procede etimológicamente el nombre de esta ave en español.



Su plumaje es en general parduzco. Tiene el dorso y los hombros anaranjados y moteados de negro, un collar de listas negras y blancas en los laterales del cuello característica.



Su cabeza, cuello y flancos son de color gris azulado.



Su pecho posee cierto tono vinoso, mientras que su vientre y la parte inferior de su cola son blancos.



Sus alas presentan un patrón escamado, debido a que sus coberteras tienen el centro negruzco y los bordes de color canela.



Sus plumas de vuelo tanto de sus alas como de su cola son pardo negruzcas, aunque las de su cola tienen la punta blanca, salvo las dos centrales, y las dos laterales que son totalmente blancas.



Su pico es negro, y presenta una zona desnuda de color rojo alrededor de sus grandes ojos de color naranja rojizo, rodeados por un anillo ocular rojo.



Sus patas también son rojas.



Emite un arrullo suave y monótono, bisilábico, que pronuncia repetidamente: “tur-tuur-tuur”. El canto puede ser realizado por ambos sexos, aunque el macho dispone de una versión más rápida en el cortejo.



En cuanto a su hábitat decir que se trata de una tórtola rural, a diferencia de la Tórtola turca (Streptopelia decaocto) que vive principalmente en zonas urbanas. Se trata de una especie de medios abiertos y cálidos que muestra preferencia por pastizales y cultivos con setos arbolados, pequeños bosquetes, bosques de ribera o zonas de dehesa, siempre con presencia cercana de cursos de agua. Evita territorios situados por encima de los 1.000 metros de altitud. Las mayores densidades se alcanzan en formaciones adehesadas de roble melojo y encina del centro y el oeste de la Península, así como en la campiña atlántica.



Su alimentación es granívora. Se alimenta principalmente de semillas de cereal y plantas herbáceas y de frutos.



Para terminar y a modo de curiosidad mencionar que a esta especie se la mencione en la Biblia (especialmente en el verso del Cantar de los Cantares), por su arrullo suave o el hecho de que forme parejas con fuertes vínculos, que pueden verse como se acicalan y acarician con el pico, las tórtolas europeas se han convertido en un símbolo del amor fiel, llegando en el lenguaje coloquial, a significar tórtolos o tortolitos sinónimo de pareja de enamorados.



Como comentaba al principio, la especie se está enfrentando a un riesgo alto de extinción en estado silvestre. Está catalogada como VU – Vulnerable en el Libro Rojo de las aves de España 2021, pero no aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

domingo, 17 de mayo de 2026

Cogujada común (Galerida cristata).

Pareja de Cogujada común (Galerida cristata) en Cabo Peñas (Gozón. Asturias) el 16/mayo/2026, planificando su descendencia.









domingo, 10 de mayo de 2026

Una de las rapaces más oportunistas y adaptables de nuestro entorno. Milano negro (Milvus migrans).

En la entrada de hoy he querido publicar la serie fotográfica que a lo largo de lo que va de esta primavera he tenido la fortuna de poder realizar a otra bella ave rapaz, me estoy refiriendo al popularmente denominado la “cometa negra”, es decir, el Milano negro (Milvus migrans).




Se trata de una rapaz que, en contraste con su familiar la “cometa roja”, es decir, el Milano real (Milvus milvus), cuya área de cría se limita esencialmente a Europa, el Milano negro es una ave de presa que tiene una gigantesca área de distribución, siendo una de las más extendidas y abundantes en Europa (con cerca de 100.000 parejas reproductoras) donde, como luego veremos, alcanza una gran densidad en algunos países, entre ellos España. También está presente en, África, Asia y Oceanía.




En ello, obviamente, ha contribuido el que se trate de una de las rapaces más oportunistas y adaptables de nuestro entorno, cuyo espectro alimentario es extremadamente amplio que incluye cada día más a la carroña proveniente de desperdicios de gran variedad de pequeños animales, muchos de ellos atropellados en la carretera, sin olvidarnos de los múltiples recursos que en este sentido le ofrecen los vertederos (desechos humanos), granjas, mataderos y muladares. También es capaz de incluir en su dieta alimenticia a las aves, mamíferos, pequeños roedores, reptiles, anfibios, grandes insectos, moluscos, así como peces muertos o enfermos.




En nuestro país aparecen ya a comienzos de la primavera (febrero/marzo) en sus lugares de reproducción, procedentes de sus cuarteles de invierno en el África subsahariana y dado que permanecerán con nosotros hasta agosto-septiembre, antes de que lo hagan y terminen su migración postnupcial a través fundamentalmente del estrecho de Gibraltar, he querido presentaros las múltiples fotografías que en lo que va de esta temporada les he podido realizar en diversas localizaciones. También es cierto que cada vez resulta más habitual que algunos ejemplares permanezcan en nuestro territorio durante el invierno, sobre todo en Andalucía occidental y Extremadura.




En mi caso particular, estoy acostumbrado a verlos volar con los prismáticos y habitualmente a una considerable distancia, aprovechando las corrientes térmicas para conseguir así poder divisar a sus presas desde la altura, emulando a contraluz a una cometa negra, de ahí la procedencia del significado de su nombre en inglés, “black kite” o “cometa negra”.




Al observarlos volando fácilmente podemos apreciar que tienen un vuelo muy ágil, planeando y realizando frecuentes giros por medio de unos mínimos movimientos de giro o retorcimiento de su peculiar cola, la cual utilizan a modo de timón.




Cuando por suerte consigues verlos o fotografiarlos volando pero a corta distancia y con una luz aceptable, es cuando mejor puedes apreciar y valorar su espectacular belleza, como acostumbra a ser habitual en todas las aves rapaces en general.




En éstas fechas primaverales aprovechan las zonas con los prados recién arados para realizar vuelos a baja altura en la búsqueda de alimento, lo cual te brinda una estupenda oportunidad para poder fotografiarlos a cerca distancia.




Claro que tampoco está nada mal, si esa cercanía la consigues cuando se encuentran posados en algún árbol, poste o cable y además, en muchas ocasiones, no huyen y se dejan fotografiar.




El Milano negro es una rapaz de mediano tamaño que pertenece a la familia de las Accipitridae y género Milvus que miden entre 50 y 60 cm de longitud, pudiendo llegar a tener una envergadura de 130-155 cm y un peso de unos 800 gr los machos y unos 900 gr las hembras. Su expectativa de vida alcanza hasta los 27 años de edad. No existe dimorfismo sexual en esta especie.




La coloración del cuerpo es marrón oscuro con la cabeza y el cuello más claros (grisáceo-blanquecinos) con numerosas plumas largas y delgadas que forman líneas pardas oscuras o negras.




Las alas son largas, estrechas y anguladas y por la parte inferior son muy oscuras, algo rojizas y presentan unas manchas blanquecinas cerca de los extremos que pueden originar confusión con el Milano real, especialmente los inmaduros, cuyas manchas están mucho más marcadas que en los adultos.




Considero interesante recordar en este punto que la fórmula alar es uno de los criterios más sólidos de identificación cuando existen diferencias en la misma para distintas especies. Los milanos reales sólo tienen emarginación clara en las cinco últimas primarias (P6 a P10), mientras que el milano negro tiene emarginación clara de las seis últimas primarias (P5 a P10). Este carácter confiere a las alas del Milano negro una anchura aparente en términos generales, mayor que las del Milano real. Esos caracteres se ven especialmente claros en las fotografías en las que el ave aparece con la mano abierta.

Milano negro
Milano real
Milano negro
La espalda y la parte superior de las alas son de color pardo oscuro, pero en muchos ejemplares se aprecian bien los bordes rojizos de algunas plumas.




La zona ventral es algo rojiza y presenta un barreado longitudinal, mientras que las coberteras presentan bordes muy claros.




La cola es grande y también de color pardo grisáceo pero con bandas transversales más oscuras que no son fáciles de ver a no ser a muy corta distancia. Presenta una leve escotadura característica (no visible cuando la cola está desplegada), siendo en el Milano negro menos acusada que en el Milano real.




El pico es de tamaño medio, está curvado hacia abajo en su extremo y tiene forma de gancho. El nacimiento del pico y las comisuras son de color amarillo, el resto del pico es de color negro.




El color de los ojos oscila entre el amarillo claro (adultos), el gris y el marrón oscuro (jóvenes).




Las patas son de color amarillo con las garras negras.




En lo referente a la distribución del Milano negro, decir como ya comentaba al principio de esta entrada, que es una de las aves de presa más abundantes en Europa, alcanzando una gran densidad en algunos países, entre ellos España. También está presente en África, Asia y Oceanía.


En España habita la subespecie “migrans”, que ocupa también el resto de Europa. Se distribuye preferentemente por las regiones del norte y el oeste, en particular a lo largo de los valles de los grandes ríos, así como en dehesas de Extremadura, Castilla y León, Aragón y en las zonas bajas de los Pirineos, Cordillera Cantábrica y Sistema Central. No aparece, sin embargo, en gran parte de la franja costera mediterránea, en extensas regiones de Castilla-La Mancha, Andalucía oriental y Sistema Ibérico. Falta por completo en Baleares, Canarias.

El Milano negro es un ave rapaz estival en la Península, al igual que sucede en el resto del contingente europeo. Los individuos reproductores en Europa invernan en África tropical, aunque los ibéricos a veces solo se desplazan hasta Marruecos. El abandono de las zonas de cría se produce a lo largo del mes de agosto, momento en el que los milanos negros se encaminan hacia los estrechos (al de Gibraltar los de la Península Ibérica y al del Bósforo los del resto de Europa) que les faciliten el cruce hasta el continente africano y donde se suelen concentrar un gran número de ejemplares en esa época (entre 40.000 y 60.000 aves).




Su hábitat es sobre todo en áreas no demasiado arboladas como dehesas, pastizales y campiñas donde hay llanuras y árboles. También en riberas de ríos, zonas húmedas, embalses, lagos o lagunas.




Su alimentación es muy variada e incluye desde aves, mamíferos, pequeños roedores, reptiles, anfibios, grandes insectos, moluscos, peces muertos o enfermos y carroña. En general, se puede considerar que tienen una alimentación fundamentalmente carroñera, ya que prefieren comer animales muertos o cazar animales heridos, antes que cazar a los que están sanos.




Tienen un comportamiento bastante gregario ya que se reúnen en grandes dormideros así como para criar y emigrar. También es frecuente verlos en gran número en los alrededores de vertederos de basura, mataderos, muladares, granjas, y en general, cerca de cualquier actividad humana que le pueda proporcionar alimento fácil, como sucede en las carreteras, que el milano patrulla incansablemente a la búsqueda de las víctimas ocasionadas por el tráfico rodado.




Un dato curioso y poco conocido es que se ha podido comprobar que algunos milanos negros africanos han aprendido a seguir incendios naturales o agrícolas porque los pequeños animales huyen del fuego. En Australia incluso se ha documentado comportamiento de transporte de ramas encendidas por parte de rapaces del grupo de los milanos para expandir pequeños focos y facilitar la caza, uno de los comportamientos más sorprendentes descritos en aves rapaces.




Durante el periodo reproductor, emiten un reclamo rápido y aflautado tipo “puiih-uih-i-i-i-i”. A este respecto quiero hacer mención a una curiosa historia de la mitología. Para ello es fundamental recordar que una de las funciones de la mujer en el antiguo Egipto fue tradicionalmente la de llorar al difunto y por ello las plañideras están presentes en casi todas las representaciones de rituales funerarios. Pues bien, resulta que en la cultura egipcia la imagen arquetípica del duelo es la de la diosa Aset y su hermana Nebet-Het llorando a Wesir, y a estas dos divinidades se la representa con frecuencia plañéndose, a los pies y la cabeza respectivamente, del dios momiforme. Ambas hermanas aparece a menudo arrodilladas en los extremos de los sepulcros y sarcófagos egipcios lamentándose por el fallecido que, tras ser aceptado en el Más Allá, se convertía él mismo en un Wesir.

Las plañideras divinas Nebt-Het (Neftis) y Aset (Isis) como milanos junto a Wesir momificado.

Se han conservado muchas estatuillas que representan a las dos diosas arrodilladas en esta posición jeroglífica, que se elaboraban para ser colocadas en los extremos respectivos de los sarcófagos. A estas plañideras divinas se las llama a menudo “djerety” o “los dos milanos”. Según pensaban los egipcios, el milano es un ave de presa parecida a un halcón que frecuenta los cementerios y cuyos penetrantes graznidos recuerdan a los lamentos de las plañideras. En algunas tumbas, Aset y Nebet-Het están representadas como milanos colocados a la cabeza y a los pies de la momia e identificables únicamente por los signos jeroglíficos que portan sobre sus cabezas.

Neftis e Isis que guardan el cuerpo de Osiris

El Milano negro tras pasar la invernada en Marruecos o el África tropical, es el macho quien regresa primero para tomar posesión del territorio mientras llega la hembra. Una vez que se establecen en una zona de reproducción es frecuente verlos realizando un cortejo muy espectacular con vuelos rápidos a gran altura, descensos en picado y sobre todo vuelos uno contra otro que frenan en el mismo momento del choque, extendiendo las garras hacia adelante. También el macho con frecuencia da vueltas en el aire, dirigiendo las patas hacia arriba hasta tocar a las de la hembra que vuela sobre él.




La reproducción se desarrolla entre abril y julio, si bien varía mucho dependiendo de la zona de España. En las primeras semanas de abril se produce en el Centro y Sur de España y algo más tarde, a finales de abril, más al Norte.




Elige para anidar preferentemente grandes coníferas, aunque también los hace en otras especies arbóreas como alcornoques, encinas o robles y siempre en lugares donde los nidos son muy difícilmente expoliables. Los nidos no son muy grandes cuando están construidos por primera vez, no teniendo generalmente más de 45 a 50 cm de diámetro, pero sí una copa bastante profunda y bien arreglada. En otras ocasiones aprovechan los nidos abandonados de los córvidos o los de otras rapaces.




Habitualmente corre a cargo del macho el arreglo del nido que acostumbra a ser usado año tras año, y que es una tosca construcción de palos situada en la horquilla principal del árbol o en una gran rama, a la que añade una variopinta colección de plásticos, papeles y otros restos, en general de colores llamativos.




A este respecto quiero recordar un interesante estudio publicado hace unos pocos años en la revista Science que fue el primero en constatar el uso de señales externas al cuerpo de un animal en un contexto no reproductivo. La investigación se llevó a cabo por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y mediante el seguimiento de esta especie en más de 150 nidos del Parque Nacional de Doñana. El estudio puso de manifiesto que el Milano negro decora su nido con desechos plásticos para mostrar su fuerza e indicar a otras aves sus capacidades de lucha, la calidad de su territorio y su propensión al conflicto físico a modo de señal de “prohibido el paso”. Los propietarios evitan así la intrusión de otros milanos más jóvenes, que buscan robar comida o apropiarse de la zona.

Nido de un milano negro de 3 años de edad con ausencia de decoración. (Imagen del CSIC).

Según los resultados del estudio, en estas aves el uso de los residuos decorativos asciende desde el nacimiento hasta alcanzar su máximo (con un nivel de decoración del 50%) entre los 10 y los 12 años, franja de edad en la que el Milano negro alcanza su máximo éxito reproductor y su mayor capacidad de defensa frente a ataques. A partir de esas edades (10 y los 12 años) su uso comienza a disminuir paulatinamente. Es decir, los resultados demuestran que un mayor uso de decoración está relacionado con la mayor calidad del ejemplar propietario del nido.

Nido de un milano negro de 22 años con un nivel de decoración muy bajo. (Imagen del CSIC).

Para el biólogo del CSIC Julio Blas, uno de los responsables de la investigación, este comportamiento podría compararse con los códigos de color usados en los cinturones en artes marciales, que también varían en función de las capacidades del individuo: “El portador de un cinturón blanco no intentaría enfrentarse a uno negro y ambos se benefician del uso de estos códigos, ya que el buen luchador no pierde su tiempo y el inexperto no sufre lesiones”.

Nido de un milano negro de 11 años, época de su plenitud física (Imagen del CSIC).

Los investigadores comprobaron que los nidos más decorados sufren un 10% menos de ataques invasivos, lo que confirma que el significado prohibitivo de la señal es aceptado por toda la comunidad. Además, constataron que la especie “siente predilección” por los desechos plásticos de color blanco, lo que puede deberse a una mayor durabilidad y a la gran visibilidad del blanco, que permite ser detectado desde muy lejos y facilita la resolución de conflictos desde la distancia.

Imagen del CSIC

La puesta consta normalmente de uno a cinco huevos, que tardan alrededor de un mes en eclosionar, incubados únicamente por la hembra mientras el macho se ocupa del aporte de alimento y de la defensa del territorio. Los pollos son criados durante unos 30-35 días, tras los cuales abandonan el nido. No obstante, los padres continúan ocupándose de los jóvenes durante varias semanas más.




Las principales amenazas que padece el Milano negro son el uso ilegal de veneno dada su alimentación carroñera, al que la especie resulta muy sensible, así como los accidentes en tendidos eléctricos y la persecución directa.




Al Milano negro se le incluye en el Libro Rojo de las aves de España como “Casi amenazado” y aparece calificado como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.