sábado, 17 de octubre de 2026

Otras observaciones de rapaces durante el final del verano de 2.026 (parte 2/2) con una de las rapaces más bellas y elegantes de nuestro entorno. Milano real (Milvus milvus).

Me resulta francamente difícil no compartir con vosotros el reportaje fotográfico que a finales del pasado mes de agosto tuve la oportunidad de realizar a varios ejemplares de Milano real (Milvus milvus) cuando realizaba una caminata por un sendero de la Sierra Oeste de Madrid.



Eso se debe a que, tal como espero podréis comprobar en estas fotografías, se trata de una de las rapaces más bellas y elegantes de nuestro entorno.



Lamentablemente, en nuestro país, este nuevo protagonista se encuentra incluido en el Libro Rojo de las Aves de España 2021 en la categoría de EN – En peligro y se incluye en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en EN – En peligro de extinción.



Se trata de un ave rapaz que si tienes la fortuna de localizar en un territorio que le es habitual y por el que tiene un cierto arraigo, te brinda la posibilidad de poderle observar y fotografiar con relativa facilidad realizando sus ágiles movimientos y a unas distancias bastante cercanas, sin que en ningún momento se sienta intimidada, ya que habitualmente tiene una gran vinculación con territorios muy humanizados.



Tener la posibilidad de poder localizar a ésta bella rapaz en un área relativamente reducida de la Sierra Oeste de Madrid, viéndoles realizar, una y otra vez, sus ágiles y ligeros planeos y con unas condiciones más que aceptables de luz, es todo un privilegio que resulta difícil olvidar para cualquier aficionado a la observación y fotografía de aves.



Como comentaba anteriormente, mientras estoy disfrutando viéndoles evolucionar una y otra vez a mi alrededor, no dejo de recordar que estoy ante una especie de ave rapaz que está considerada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y su Catálogo Español de Especies Amenazadas como “En Peligro de Extinción” desde hace más de dos décadas. Para podernos hacer a la idea, en esa misma situación se encuentran otras emblemáticas aves como el: Quebrantahuesos, Águila imperial ibérica, Urogallo cantábrico, Avetoro común, Porrón bastardo o la Cerceta pardilla, entre otras (R. D. 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas).



Me parece increíble que un ave rapaz como el Milano real, que tantas y tantas veces veo volar cerca de la carretera en los viajes en automóvil que, de cuando en cuando, realizo a tierras castellano leonesas, madrileñas o extremeñas, tenga esa severa calificación, pero el caso es que esta calificación no se le ha concedido por casualidad, ya que lo cierto es que, a pesar de su aparente abundancia, la población de Milano real en nuestro país ha experimentado un acusado descenso en los últimos años.



Según la SEOBirdLife, estas rapaces, caracterizadas por su longevidad y su bajo número de crías por puesta, los descensos de población se relacionan con su elevada mortalidad adulta o juvenil. El Milano real es una especie altamente sensible lo que, sumado a su vinculación con paisajes muy humanizados y dependiente de actividades como agricultura, ganadería y caza, se expone a diversas amenazas antrópicas que incrementan esa mortalidad. Entre ellas se encuentra el envenenamiento, tanto por el uso ilegal de cebos envenenados debido a la persecución indiscriminada que sufre el Milano real por supuestos daños a la caza menor, así como por la intoxicación por rodenticidas que se usan para el control de otras especies.



Otras importantes amenazas son las colisiones y electrocuciones con tendidos eléctricos, los atropellos, la pérdida de hábitat de nidificación, la caza ilegal, así como la depredación de sus crías y competencia con otras especies como carnívoros y rapaces nocturnas.



La disponibilidad de presas puede representar un problema para el milano real. La baja abundancia de conejos causada por enfermedades ha afectado directamente a sus depredadores, lo que ha forzado a la búsqueda de otros alimentos y puede incrementar el riesgo de envenenamiento.



Por otro lado, presenta la problemática asociada a los hábitos carroñeros, ya que la búsqueda de alimentos en restos cárnicos procedentes de granjas y mataderos puede conllevar la transmisión de tóxicos, medicamentos o enfermedades.



El Milano real es una de las especies europeas más sensibles al cambio climático por su asociación directa entre la abundancia de la especie en áreas meridionales y el clima. Actualmente se está observando una tendencia de desplazamiento hacia el norte de su área de distribución.



Durante el invierno, las poblaciones de Francia y Alemania se desplazan a España y se unen a los que invernan en nuestro país, lo que convierte a España en el principal destino invernal para la especie. Los primeros ejemplares llegan en septiembre, aunque la máxima afluencia ocurre entre octubre y noviembre, alcanzando el máximo en enero. En España algunos son residentes habituales mientras que otros invernan en África.



Constituye todo un espectáculo verles desplazarse con un vuelo extraordinariamente ágil, demostrando una gran maestría en el aire. Cuando vuelan lo hacen batiendo las alas lenta y pausadamente y realizando unos gráciles planeos mientras exploran atentamente el suelo en busca de presas.



En otras ocasiones los podemos ver dando giros amplios, aprovechando las corrientes termales, pudiendo llegar a alcanzar una gran altura.



Es característico de su vuelo, el mantener las alas ligeramente adelantadas con respecto al cuerpo y a menudo plegadas con la articulación carpiana echada hacia adelante. Maniobran constantemente con las alas, moviéndolas independientemente y flexionando la cola de lado a lado a modo de timón aerodinámico. También son capaces de mover independientemente las puntas de la cola.



No es de extrañar que su forma de planear recuerde al de las cometas y de ahí su denominación inglesa como “Red kite” o “cometa rojo”, dada su coloración general de tonos rojizos que lo diferencia claramente de su familiar el “Black kite” o Milano negro, que presenta un plumaje en general mucho más oscuro (achocolatado).

Milano real
Milano negro
Dos especies distintas de una misma familia (Milvus) pero con dos evoluciones muy diferentes, ya que en el caso del Milano negro ha sido capaz de adaptarse para sobrevivir llegando a tener una gigantesca área de distribución, siendo una de las más extendidas y abundantes en Europa (con cerca de 100.000 parejas reproductoras) donde alcanza una gran densidad en algunos países, entre ellos España. También está presente en, África, Asia y Oceanía.

Milano negro
Milano negro
En ello, obviamente, ha contribuido el que se trate de una de las rapaces más oportunistas y adaptables de nuestro entorno, cuyo espectro alimentario es extremadamente amplio que incluye cada día más a la carroña proveniente de desperdicios de gran variedad de pequeños animales, muchos de ellos atropellados en la carretera, sin olvidarnos de los múltiples recursos que en este sentido le ofrecen los vertederos (desechos humanos), granjas, mataderos y muladares. También es capaz de incluir en su dieta alimenticia a las aves, mamíferos, pequeños roedores, reptiles, anfibios, grandes insectos, moluscos, así como peces muertos o enfermos. En general, se puede considerar que tienen una alimentación fundamentalmente carroñera, ya que prefieren comer animales muertos o cazar animales heridos, antes que cazar a los que están sanos.



Por su parte, en el caso del Milano real (Milvus milvus), su área de cría se limita esencialmente a Europa.

Milano real
Milano real
El Milano real (“Milvus milvus”) es un ave rapaz de mediano/gran tamaño, perteneciente a la familia “Accipitridae”, género “Milvus”, que mide entre los 60-70 cm de longitud y hasta 1,70 m de envergadura. Su peso puede llegar a 1,200 Kg. Existe un mínimo dimorfismo sexual en esta especie.



Se alimentan de aves jóvenes, pequeños mamíferos, conejos, reptiles, anfibios, peces, insectos y otros invertebrados. En invierno son preferentemente carroñeros, siendo asiduos visitantes de los vertederos de basuras, mataderos, muladares o granjas. También con frecuencia se les puede observar planeando a media y baja altura, prospectando los alrededores de las carreteras, en búsqueda de animales muertos por el tráfico rodado, de los que con frecuencia también se alimentan.



Tienen un comportamiento gregario, reuniéndose durante el invierno en grandes grupos en los dormideros situados en árboles de gran tamaño de bosquetes o pequeños sotos fluviales. También es frecuente verles formando grupos, cuando merodean en los alrededores de los vertederos de basura de las ciudades.



Su hábitat principal son las zonas forestales de media montaña con amplias campiñas despejadas en sus proximidades donde obtener alimento. Por su parte, los ejemplares invernantes acostumbran a habitar en amplias zonas despejadas con campiñas y cultivos, en ocasiones muy próximas a núcleos habitados (vertederos), que prospectan durante buena parte del día en busca de alimento.



Muchas gracias por visitar mi blog.

jueves, 8 de octubre de 2026

Otras observaciones de rapaces durante el final del verano de 2.026 (parte 1/2). Buitre leonado (Gyps fulvus).

A finales del pasado mes de agosto tuve la oportunidad de realizar un reportaje fotográfico de varios ejemplares de Buitre negro (Aegypius monachus) cuando realizaba una caminata por un sendero en una zona de alta montaña por la Sierra Oeste de Madrid. A esa observación le dedique recientemente una entrada al blog. Ahora quiero complementar esa entrada compartiendo algunas fotografías de Buitre leonado (Gyps fulvus) que acompañaban a esos buitres negros.


El Buitre leonado cuya denominación científica “Gyps fulvus” proviene del término griego “gips”: buitre y del latín “fulvus-a-um”: amarillento, leonado, rojizo. Pertenece a la familia "Accipitridae" y tras el Buitre negro, es una de las aves carroñeras de mayor tamaño y envergadura de Europa y también una de las más longevas. Pueden alcanzar una longitud de entre 95-110 cm y su envergadura oscila entre los 230-265 cm. Su peso oscila entre los 6 y los 10 Kg. No hay dimorfismo sexual en esta especie aunque las hembras suelen ser algo más pequeñas que los machos. Su longevidad en libertad suele alcanzar entre los 20 y 30 años. En cautividad: puede superar los 40 años, gracias a menor mortalidad y control sanitario.


Su coloración general podíamos definirla como pardo-grisácea y aunque el color varía mucho de unos ejemplares a otros. El adulto tiene la espalda y el dorso de las alas marrón pálido o pardo canelo con un ligero tinte grisáceo (de ahí su denominación como “leonado”) y se tornan marrón oscuro o negro en las rectrices de la cola y extremo de las rémiges.


Las partes inferiores son de color pardo algo rojizas en varios tonos y a menudo unos individuos no se parecen a otros, variaciones debidas casi siempre a la diferente edad y estados de la muda.


Las alas son largas y muy anchas y como antes mencionaba, son de color pardo leonado con las plumas primarias de color negro, salvo en los individuos más viejos que las tienen de color marrón oscuro. Las plumas primarias presentan una digitación profunda. Cuando planea, las primarias abiertas en forma de dedos reducen la velocidad de pérdida de altura y aumentan la eficiencia aerodinámica.


Pero tal vez el detalle que más llama la atención es su largo cuello desnudo de plumas y cubierto, únicamente, con un corto plumón de color blanco crema, al igual que la cabeza. En la parte posterior de su base tiene dos calvas que descubren una piel violácea. Así mismo en el pecho muestra otras dos que descubre voluntariamente y son un auténtico semáforo de su estado de ánimo con colores intensos, rojo, azul y blanco. Sobre los hombros, en la base del cuello está rodeada por plumas largas y delgadas de color blanco a modo de gola o collar (gorguera) que frecuentemente están enmascarado su color por manchas de sangre de las presas.


El plumaje de adulto lo adquiere gradualmente por una serie de mudas que va efectuando durante cuatro años. En un bando de buitres las variaciones en la tonalidad del plumaje son tan grandes, a veces, como variadas las edades y a menudo dependen de la incidencia de la luz en el momento de la observación.


La cola es corta y tiene las plumas rectrices de color negro.


La cabeza es pequeña en proporción con el cuerpo y está recubierta de un fino y corto plumón blanquecino. Está diseñada para comer cadáveres y es una adaptación higiénica: al introducir la cabeza profundamente en una carcasa evita ensuciar un plumaje denso.


Los ojos tienen el iris de color amarillento o ambarino.


El pico es de es de color hueso, de tamaño medio, fuerte, robusto y con el extremo curvado hacia abajo, con forma de gancho y especializado en desgarrar tejidos. La cera del pico es de color gris pizarra y amarillento pálido en los lados.


Las patas son cortas, son de color parduzco y son mucho más débiles que las de otras grandes rapaces y con las uñas cortas y romas, ya que no las utilizan para cazar, puesto que son carroñeras estrictas. Esta circunstancia, a la que hay que añadir especialmente el gran peso y lentitud de estas aves, hace que sea prácticamente imposible que los buitres den caza o maten a otros animales.


Los jóvenes por la parte superior suelen ser de un color marrón más oscuro que el de los adultos y además con tonos rojizos. Por la parte inferior suelen ser más rojizos y además suelen tener algunas estrías claras. Tienen el pico de color negruzco. Los ojos son de color pardo oscuro. El plumón de la cabeza y el cuello es más rosáceo que el de los adultos y la gorguera de plumas de la base del cuello es muy patente, desflecada y de color canela o “leonado” y no blancuzco.


En cuanto a su comportamiento decir que son aves muy gregarias que forman grandes bandos siendo muy característico verlos volar en círculos planeando a gran altura. El Buitre leonado es un ave planeadora más que voladora, pues apenas mueve las alas en el aire, permaneciendo cernido en las altas corrientes durante las horas de más calor del día. Son por tanto, grandes planeadoras, de esa forma recorren una inmensa cantidad de kilómetros diariamente en busca de alimento sin realizar un gran esfuerzo.


Cuando planea, suele mantener las alas un poco por encima de la horizontalidad y los planos de sustentación algo arqueados. Cuando andan lo hacen a saltos y estirando las alas. Existe una jerarquía establecida a la hora de comer.


No localiza la carroña principalmente por el olfato. A diferencia de algunos buitres americanos, el buitre leonado depende fundamentalmente de la vista. Puede detectar otros buitres concentrándose sobre un cadáver desde varios kilómetros de distancia. Este comportamiento produce un efecto extraordinario: un solo buitre que descubre alimento puede atraer rápidamente a muchos otros.


El Buitre leonado es una especie de distribución bastante amplia, que ocupa el suroeste y sureste de Europa, el noroeste y sur de África, los Balcanes, Turquía, Arabia, Irán, Afganistán, Pakistán y norte de la India.


En España son residentes todo el año y como nidificantes se distribuyen por la mayoría de las cadenas montañosas excepto el sector más occidental de la Cordillera Cantábrica y la mayoría de las sierras litorales del Mediterráneo. El grueso de la población se concentra en Aragón y Castilla y León (hoces del Riaza, entre Segovia y Burgos) fundamentalmente, así como en Andalucía, Navarra, Castilla-La Mancha y Extremadura. Falta, sin embargo, en Galicia, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.



Sus hábitats se encuentran en las zonas montañosas u otros lugares donde existan cortados rocosos verticales de difícil acceso que les puedan servir como buitreras, ya sea en zonas de montaña, donde alcanza los 2.000 m de altitud, o en cañones fluviales especialmente si se encuentran junto a valles profundos, ya que ahí se producen grandes corrientes de aire ascendente que utilizan para planear; estas corrientes, llamadas anabáticas, se producen al calentarse los cortados cuando les da el sol.


En cuanto a su alimentación como ya hemos visto antes decir que son carroñeros por excelencia. Detectan los cadáveres desde una gran cantidad de kilómetros de distancia gracias a su excelente vista. Actualmente, también frecuenta con asiduidad vertederos, donde obtiene abundantes restos. Su aparato digestivo se puede considerar como “biológico”. Su ácido gástrico elimina bacterias peligrosas como Clostridium o Salmonella. Actúa como servicio sanitario natural, reduciendo focos de infección en el campo.


Muchas gracias por vuestra atención.