sábado, 23 de mayo de 2026

El popularmente denominado “cometa roja” “En Peligro de Extinción”. Milano real (Milvus milvus).

Hace un par de semanas dedique una entrada a mi blog al popularmente denominado la “cometa negra”, es decir, el Milano negro (Milvus migrans), hoy se la quiero dedicar a un familiar muy cercano al que también he tenido la fortuna de poderle realizar un extenso reportaje fotográfico esta primavera, me estoy refiriendo al popularmente denominado “cometa roja”, el Milano real (Milvus milvus).



Tal como espero podréis comprobar, se trata de una de las rapaces más bellas y elegantes de nuestro entorno y que, al contrario de su cercano familiar, el Milano negro (Milvus migrans), a la que se la considera como una de las rapaces más oportunistas y adaptables de nuestro entorno, en el caso de nuestra nueva protagonista, lamentablemente, en nuestro país sigue estando catalogada como “En Peligro de Extinción” desde hace más de dos décadas.

Milano negro
Milano real
Milano negro
Milano real
Se trata de un ave rapaz que si tienes la fortuna de localizar en un territorio que le es habitual y por el que tiene un cierto arraigo, te brinda la posibilidad de poderla observar y fotografiar con relativa facilidad realizando sus ágiles movimientos y a unas distancias bastante cercanas, sin que en ningún momento se sienta intimidada, ya que habitualmente tiene una gran vinculación con territorios muy humanizados.



Tener la posibilidad de poder localizar a ésta bella rapaz en un área relativamente reducida de la Sierra Oeste de Madrid, viéndoles realizar, una y otra vez, sus ágiles y ligeros planeos y con unas condiciones más que aceptables de luz, es todo un privilegio que resulta difícil olvidar a cualquier aficionado a la observación y fotografía de aves.



Mientras estoy disfrutando viéndoles evolucionar una y otra vez a mi alrededor, no dejo de recordar que estoy ante una especie de ave rapaz que está considerada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y su Catálogo Español de Especies Amenazadas como “En Peligro de Extinción”, al igual que otras emblemáticas aves como el: Quebrantahuesos, Águila imperial ibérica, Urogallo cantábrico, Avetoro común, Porrón bastardo o la Cerceta pardilla, entre otras (R. D. 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas).



Me parece increíble que un ave rapaz como el Milano real, que tantas y tantas veces veo volar cerca de la carretera en los viajes en automóvil que, de cuando en cuando, realizo a tierras castellano leonesas, madrileñas o extremeñas, tenga esa severa calificación, pero el caso es que esta calificación no se le ha concedido por casualidad, ya que lo cierto es que, a pesar de su aparente abundancia, la población de Milano real en nuestro país ha experimentado un acusado descenso en los últimos años.



Durante el invierno, las poblaciones de Francia y Alemania se desplazan a España y se unen a los que invernan en nuestro país, lo que convierte a España en el principal destino invernal para la especie. Los primeros ejemplares llegan en septiembre, aunque la máxima afluencia ocurre entre octubre y noviembre, alcanzando el máximo en enero. En España algunos son residentes habituales mientras que otros invernan en África.



Constituye todo un espectáculo verles desplazarse con un vuelo extraordinariamente ágil, demostrando una gran maestría en el aire. Cuando vuelan lo hacen batiendo las alas lenta y pausadamente y realizando unos gráciles planeos mientras exploran atentamente el suelo en busca de presas.



En otras ocasiones los podemos ver dando giros amplios, aprovechando las corrientes termales, pudiendo llegar a alcanzar una gran altura.



Es característico de su vuelo, el mantener las alas ligeramente adelantadas con respecto al cuerpo y a menudo plegadas con la articulación carpiana echada hacia adelante. Maniobran constantemente con las alas, moviéndolas independientemente y flexionando la cola de lado a lado a modo de timón aerodinámico. También son capaces de mover independientemente las puntas de la cola.



No es de extrañar que su forma de planear recuerde al de las cometas y de ahí su denominación inglesa como “Red kite” o “cometa rojo”, dada su coloración general de tonos rojizos que lo diferencia claramente de su familiar el “Black kite” o Milano negro, que presenta un plumaje en general mucho más oscuro (achocolatado).


Milano negro
Dos especies distintas de una misma familia (Milvus) pero con dos evoluciones muy diferentes, ya que en el caso del Milano negro ha sido capaz de adaptarse para sobrevivir llegando a tener una gigantesca área de distribución, siendo una de las más extendidas y abundantes en Europa (con cerca de 100.000 parejas reproductoras) donde alcanza una gran densidad en algunos países, entre ellos España. También está presente en, África, Asia y Oceanía.



En ello, obviamente, ha contribuido el que se trate de una de las rapaces más oportunistas y adaptables de nuestro entorno, cuyo espectro alimentario es extremadamente amplio que incluye cada día más a la carroña proveniente de desperdicios de gran variedad de pequeños animales, muchos de ellos atropellados en la carretera, sin olvidarnos de los múltiples recursos que en este sentido le ofrecen los vertederos (desechos humanos), granjas, mataderos y muladares. También es capaz de incluir en su dieta alimenticia a las aves, mamíferos, pequeños roedores, reptiles, anfibios, grandes insectos, moluscos, así como peces muertos o enfermos. En general, se puede considerar que tienen una alimentación fundamentalmente carroñera, ya que prefieren comer animales muertos o cazar animales heridos, antes que cazar a los que están sanos.



Por su parte, en el caso del Milano real (Milvus milvus), su área de cría se limita esencialmente a Europa.



El Milano real (“Milvus milvus”) es un ave rapaz de mediano/gran tamaño, perteneciente a la familia “Accipitridae”, género “Milvus”, que mide entre los 60-70 cm de longitud y hasta 1,70 m de envergadura. Su peso puede llegar a 1,200 Kg. Existe un mínimo dimorfismo sexual en esta especie.



Tienen el dorso de color marrón rojizo con las coberteras alares ribeteadas de un tono más pálido y el centro muy oscuro.



El pecho y el vientre son de color castaño rojizo profusamente rayados de finas líneas verticales de color ocre negruzco, que son más marcadas en el pecho.



Son características sus alas uniformemente estrechas, largas y que en vuelo son arqueadas, teniendo los ángulos cárpales flexionados y la mano caída. Su color es oscuro y en ellas destacan notablemente unas manchas blanquecinas (ventanas) cerca de los extremos que contrastan con el color negro de las puntas de las plumas primarias.



La cabeza y el cuello son de color gris plateado con finas estrías de color pardo oscuro.



El color del iris de los ojos oscila entre el color ámbar grisáceo y el amarillo pálido.



El pico es de tamaño medio, está curvado hacia abajo en su extremo, tiene forma de gancho y es de color negro. La cera del pico y las comisuras son de color amarillo.



Su rasgo más característico es su gran cola, ancha y mucho más ahorquillada que la de su congénere el Milano negro. Su color es blanquecino por la zona inferior y rojizo acastañado por la superior.



Las patas tienen emplumados los tarsos que son de escasa longitud y que le proporciona un aspecto inconfundible cuando esta posado en el suelo. Son de color amarillo con las garras negras.



Entre las principales características diferenciales con su pariente el Milano negro están la silueta, longitud y color de la cola, ya que la del negro es más corta y con el extremo recto cuando está extendida. Por su parte la cola del Milano real es más larga, siempre presenta al menos una leve escotadura y normalmente un profundo ahorquillamiento. El tamaño del Milano real es ligeramente mayor y el color del plumaje más rojizo. Además, tiene las alas algo más largas y anguladas y en su parte inferior, las manchas claras (ventanas), son más anchas y más blanquecinas que las del Milano negro.


Milano negro
Se alimentan de aves jóvenes, pequeños mamíferos, conejos, reptiles, anfibios, peces, insectos y otros invertebrados. En invierno son preferentemente carroñeros, siendo asiduos visitantes de los vertederos de basuras, mataderos, muladares o granjas. También con frecuencia se les puede observar planeando a media y baja altura, prospectando los alrededores de las carreteras, en búsqueda de animales muertos por el tráfico rodado, de los que con frecuencia también se alimentan.



Tienen un comportamiento gregario, reuniéndose durante el invierno en grandes grupos en los dormideros situados en árboles de gran tamaño de bosquetes o pequeños sotos fluviales. También es frecuente verles formando grupos, cuando merodean en los alrededores de los vertederos de basura de las ciudades.

 

Su hábitat principal son las zonas forestales de media montaña con amplias campiñas despejadas en sus proximidades donde obtener alimento. Por su parte, los ejemplares invernantes acostumbran a habitar en amplias zonas despejadas con campiñas y cultivos, en ocasiones muy próximas a núcleos habitados (vertederos), que prospectan durante buena parte del día en busca de alimento.



A principios de primavera es muy llamativo verles realizar el cortejo nupcial durante el cual realizan con su pareja numerosas y complicadas acrobacias en el aire acompañadas de numerosas manifestaciones sonoras.



El periodo de reproducción lo llevan a cabo entre los meses de marzo a mayo. Construyen el nido sobre una horquilla o en una rama latera de árboles de gran tamaño, a considerable altura sobre el suelo. En otras ocasiones utilizan los nidos abandonados de los córvidos o de otras rapaces a los cuales aportan ramas entre las que entrelazan diversos materiales como son el musgo, lana, tierra e incluso trozos de papel, tela y plástico. La puesta se compone normalmente de 2-3 huevos y la incubación, que corre a cargo de la hembra, dura unos 30 días aproximadamente. Las crías abandonan el nido alrededor cuando tienen unos 45-50 días de edad.



En lo referente a las amenazas que se ciernen sobre esta especie caben destacar: la caza ilegal, la ingestión de cebos envenenados, la intoxicación por raticidas, pesticidas y otras sustancias zoosanitarias, la pérdida de hábitat de nidificación, la electrocución y choques con tendidos eléctricos, muertes en parques eólicos, la pérdida del hábitat, molestias en época de cría, expolio de huevos y crías, cambios en usos agrícolas y ganaderos, desaparición de muladares y las interacciones con otras especies, que pueden desplazarlo. Todo ello ha contribuido a una clara reducción de los efectivos de la especie y a un descenso de la invernada en nuestro país.



El área de distribución de esta especie está cambiando progresivamente y se observa un desplazamiento hacia el norte. Las poblaciones sureñas están viéndose mermadas, ya que sus individuos prefieren instalar sus nidos o cuarteles de invernada en latitudes superiores, de hecho la población europea global ha mejorado mucho en las últimas décadas, especialmente en Alemania, Reino Unido y Francia por lo que allí está catalogado como “Preocupación menor”.



El aumento de las temperaturas y el cambio global puede desplazar la distribución del Milano real hacia el norte, donde las temperaturas en verano son más suaves, como ha ocurrido en las últimas décadas con numerosas especies (Visser et al., 2009; Heath et al., 2012; Martín et al., 2014). El límite sur de la distribución del Milano real coincide con la península Ibérica.