domingo, 17 de octubre de 2021

Un breve paseo matinal por la ría de Villaviciosa. Ánsar piquicorto (Anser brachyrhynchus), Ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica), Busardo ratonero (Buteo buteo).

Antes de ayer (15/10/2021), viernes por la mañana, tuve la oportunidad de disponer de un poco de tiempo libre y decidí darme una vuelta por el siempre agradable entorno de la ría de Villaviciosa para disfrutar de la buena climatología y, si se diese la oportunidad, hacer alguna fotuca que pudiera ser interesante. El entorno que elegí para ese paseo fue el de la Senda de El Salín-El Cierrón por donde se podían ver a especies habituales en ésta época como son las cercetas comunes, Agachadiza común, Rascón europeo, Garceta común, Garza real, Garceta común y unas cuantas especies más de acuáticas y paseriformes, entre otras.



Mientras me encontraba observando las entradas y salidas de un ejemplar de Rascón europeo de sus sendas surcadas en la vegetación palustre, en compañía de otro gran aficionado a la observación y fotografía de aves, pudimos observar como sobrevolaba ese entorno de El Cierron un ejemplar de Ánsar piquicorto (Anser brachyrhynchus) que se dirigía hacia el interior de la ciudad por la zona del parque urbano de La Barquerina.



No tuvimos apenas tiempo de reaccionar para haberle podido sacar alguna fotografía en vuelo, pero transcurrido un cierto tiempo, pude localizarle de nuevo en vuelo retornando hacía el interior de la ría, momento que aproveché para sacarle unas cuantas fotos en vuelo que ahora comparto con vosotros.



Hasta ahora había tenido la oportunidad de realizarle a éste ganso invernante escaso, pero regular en la Península Ibérica, unos cuantos reportajes fotográficos, pero nunca le había podido ver volando. Se trata de una especie que hasta hace poco tiempo era considerado como una rareza (SEO/BirdLife) en nuestro país y afortunadamente, debido al gran aumento de sus poblaciones en Europa en los últimos 50 años, poco a poco, sobre todo en la temporada invernal, sus avistamientos en nuestro territorio se hacen cada vez más habituales.



No transcurrió apenas tiempo de ese curioso avistamiento, cuando a escasos metros nuestro, tuvo a bien posarse el siguiente protagonista de ésta nueva entrada, un precioso ejemplar macho de Ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica).




Estaréis conmigo en que se trata de un precioso pajarillo que hace las delicias de la mayoría de los aficionados a la observación y fotografía de aves, cosa que no es de extrañar ya que, desde mi particular punto de vista, se trata de uno de los miembros ilustres del selecto grupo de las pequeñas aves más bellas y fotogénicas que podemos encontrarnos en nuestro país.




Como podréis observar se posó en lo alto de un pequeño poste de madera que circundan ese entorno sin mostrar el menor de los recatos por nuestra cercana presencia, cosa poco habitual ya que, como es lógico, en la temporada invernal su comportamiento acostumbra a ser mucho menos confiado, exponiéndose al descubierto mucho menos que en la época prenupcial en la que acostumbra a desplazarse a sus territorios montanos de cría, donde con frecuencia se exhibe en lo más alto de la vegetación, para así marcar su territorio y exhibir sus llamativos y bellos cánticos.




Aunque la luz que teníamos en ese momento no era la más apropiada para obtener buenas fotografías, si nos permitió conseguir unas cuantas imágenes en distintas posiciones y posturas, posando para nosotros como si se tratara de una autentica vedette. Como no podía ser menos, no faltaron unas cuantas posturas mientras se acicalaba su bello plumaje.




El Ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica) es un paseriforme perteneciente a la familia “Turdidae”, género “Luscinia”. Su denominación científica proviene del término “Luscinia”= Ruiseñor y “svecica”= sueco. La denominación "svecica", probablemente este relacionada con la procedencia de los ejemplares que le sirvieron a Linneo para la denominación específica. La población sueca es la mayor, albergando la península escandinava más del 95% de la población europea.




Son unas aves pequeñas que vienen a medir unos 14 cm de longitud, con una envergadura que ronda los 20-22 cm y un peso de unos 20 gr aproximadamente. Existe un claro dimorfismo sexual en esta especie.




En el caso de los machos en la época reproductiva, que es cuando lucen sus más llamativas galas, presentan las partes superiores y el píleo de color pardo grisáceo oscuro.




Lo más característico de este pájaro es sin duda la presencia de un babero de color azul brillante que comienza en la garganta y acaba con forma semicircular en la parte baja del pecho. Bordeándolo por debajo, presentan una ancha franja anaranjada. En ocasiones, entre ambas zonas, se puede apreciar la existencia de una estrecha banda negra y otra muy fina blanca. También ocasionalmente y dependiendo de la subespecie que se trate, tienen una mancha o medalla blanca o rojizo anaranjada, situada en el centro del babero.




Aprovecho la ocasión para comentar que el Ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica) puede presentar una notable variabilidad en la coloración de su plumaje y en su biometría, por lo que en la actualidad se han llegado a describir hasta 11 diferentes subespecies. En Europa occidental se reconocen tres: “L. s. svecica”, “L. s. cyanecula y “L. s. nannetum”. También entre ellas, recientemente se ha reconocido a la “Luscinia svecica azuricollis”, que es la subespecie endémica en la Península Ibérica (cordillera cantábrica y sistema central) y cuyo rasgo identificativo principal es el de carecer de la medalla blanca en el centro del babero azul.

Durante los pasos migratorios en nuestro país podemos observar a las subespecies “L. s. cyanecula”, que nidifica en el centro y Este de Europa y a la “L. s. nammetum”, que proviene de la costa atlántica francesa. Ambas subespecies son migradoras de corta a media distancia e invernan en el litoral atlántico de la Península ibérica y de África, por lo que habitualmente las podemos observar en los pasos migratorios en Asturias, donde incluso en ocasiones pueden llegar a invernar.




Tanto la “L. s. nammetum” como la “L. s. cyanecula” presentan la medalla blanca y sólo se pueden diferenciar por medio de su captura y medición adecuada (biometría). Es precisamente por las capturas que hasta ahora se han realizado, por lo que perece que la “L. s. nammetum” es más habitual en nuestras latitudes durante el paso primaveral (prenupcial), mientras que la “L. s. cyanecula” lo es en el otoño (paso postnupcial). A la subespecie “Luscinia svecica svecica” se la conoce también como el Ruiseñor pechiazul “de medalla roja”. Se trata de una migradora de largas distancias y en la actualidad está considerada en España como rareza (SEO/BirdLife).




Después de la época reproductiva, su coloración en general se torna menos llamativa. La garganta se vuelve blanquecina y el babero disminuye tanto de tamaño como de intensidad de su coloración, llegando en ocasiones (según individuos) a limitarse tan solo a una mancha oscura. El píleo y las mejillas se vuelven más oscuros.




Su hábitat durante la temporada primaveral se encuentra principalmente en zonas de montaña (1500 a 2500 msnm) con brezos, piornos y praderas húmedas, así como en zonas de montaña con jaras y encinas. En temporada invernal se encuentran en los márgenes y en las desembocaduras de los ríos del interior y también en los humedales litorales. En el Sistema Central ocupa preferentemente la vertiente norte, mientras que en la Cordillera Cantábrica y en los Montes de León resulta algo más común en la vertiente sur.




Su alimentación es fundamentalmente insectívora (escarabajos, pequeños coleópteros, insectos acuáticos, larvas, dípteros y hormigas), aunque durante el otoño también comen frutos carnosos y semillas.




Comen al descubierto y mueven la cola arriba y abajo o a los lados, desplegándola y mostrando muy claramente la mancha castaño rojiza de la parte superior de las tres rectrices exteriores.




En cuanto a la distribución del Ruiseñor pechiazul, decir que está presente no sólo en Europa sino también en Asia y África. Durante la época estival se extiende por latitudes medias y altas de casi toda Asia. También coloniza la mitad norte de Europa, especialmente la Península Escandinava, y hacia el sur solo aparece en algunas regiones montañosas. Además hay poblaciones en Alaska. En invierno se instala en las sabanas africanas, el sur de Oriente Próximo, Arabia Saudí, Pakistán e Indochina.


En nuestro país se distribuye como nidificante por el Sistema Central, fundamentalmente en las sierras de Guadarrama y Gredos, así como por la Cordillera Cantábrica (Palencia, Asturias y Zamora) y los Montes de León. Las no nidificantes son habituales durante el período estival, luego regresan a África para invernar; no obstante también hay ejemplares procedentes de Europa que acuden a la Península Ibérica para invernar.

SEO Bird/Life

Las principales amenazas para esta especie derivan de las alteraciones de nuestros paisajes alpinos por culpa del sobrepastoreo, la desecación de arroyos para captar agua que alimente a los cañones de nieve artificial, la urbanización ocasionada por las propias estaciones de esquí, y las actividades de ocio no reguladas (senderismo, acampada, etc). En el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas aparece como “De interés especial”.




Ya para terminar, no me resisto a la tentación de publicar unas cuantas fotografías de un bello ejemplar de Busardo ratonero (Buteo buteo) al que localicé en lo alto de un tejado de una pequeña casa rural pagada a la carretera cuando ya marchaba para casa.




Cómo todos habréis experimentado más de una vez, si vas en tu automóvil y ves a uno de estos ejemplares de ave rapaz, en cuanto aminores o detengas el vehículo, no transcurren escasos segundos en que remonten el vuelo abandonando su posadero. 




Curiosamente, éste ejemplar no se intimidó lo más mínimo y tan sólo me envió una mirada fija que lo decía todo, así que decidí dejarle en paz y, eso sí, incluirle por merecimientos propios en ésta nueva entrada al blog.