martes, 24 de mayo de 2022

Un excepcional año para el Morito común en Asturias. Morito común (Plegadis falcinellus).

A finales del pasado año publique en mi blog una entrada en la que comentaba la agradable sorpresa que para los aficionados a la observación y fotografía de aves supuso la gran arribada de moritos por esas fechas por tierras asturianas.




En mi caso concreto, pude contabilizar y fotografiar a un grupo de 18 ejemplares juntos en una gran charca temporal que se había formado en las inmediaciones de la playa de la Espasa en el concejo de Colunga, así como a otros grupos más pequeños (7-10) en otras charcas temporales del vecino concejo de Villaviciosa.




Hay que tener en cuenta que en Asturias el Morito común ha pasado de ser una especie de aparición esporádica, a verse casi todos los años, aunque eso sí, siempre en muy pequeñas cantidades, con citas poco más que testimoniales y breves estancias en nuestra región. Casi todos los ejemplares vistos estaban de paso.




Según fue progresando el año, se fueron avistando pequeños bandos por diversos puntos de la geografía asturiana. Poco a poco, esas cifras se fueron quedando muy cortas y en mi caso concreto pude fotografiar a un grupo de 38 ejemplares juntos a mediados del mes de febrero por el occidente asturiano, pero al parecer se llegaron a contabilizar hasta 127 ejemplares juntos en esa misma zona a finales del mes de marzo.




Como fruto de esa gran arribada de ejemplares a nuestra región, recientemente hemos tenido la grata noticia de que el pasado 17 de mayo salió del cascarón el primer ejemplar de Morito común nacido en Asturias. Sucedió en el parque de Isabel la Católica de Gijón tras varios días incubando tres huevos y he querido sumarme a esa celebración publicando ésta nueva entrada dedicada a esa especie a la que a lo largo de esta primavera he podido realizar diversos reportajes fotográficos en los que he tratado de poner de manifiesto, de la mejor manera posible, la enorme belleza de estas peculiares y bellas aves.




La mayoría de las fotografías que ahora comparto las pude realizar en otra de las localizaciones en donde hemos podido disfrutar de su presencia a lo largo de ésta primavera, el pantano de Trasona en el concejo de Corvera de Asturias.




Discurrían los últimos días del mes de abril y tal como se puede apreciar en las fotografías ya lucían su llamativo plumaje nupcial.




En todo momento mi intención era poder conseguir los planos idóneos para que el sol pudiera incidir en el plumaje de sus alas plegadas y así poder captar esas bellas y peculiares iridiscencias, y aunque no fue una tarea nada fácil, algo si pude conseguir.




También puse un gran interés en intentar captar en qué consistía su alimentación a la que tantos minutos dedicaban y que, como podéis comprobar en éstas imágenes se basaba fundamentalmente de invertebrados.




Centrándonos en el Morito común (Plegadis falcinellus) decir que es un ave zancuda que pertenece al Orden de las Ciconiiformes como las cigüeñas o las garzas y de la misma familia que las espátulas (treskiornítidos). El término “ibis” es el nombre común que se le da a unas 30 especies distintas de aves zancudas, con el cuello largo y el pico curvado hacia abajo, pertenecientes a la familia “Threskiornithidae”.




El nombre de su género, “Plegadis”, procede de la palabra griega plegados, que significa «hoz», en alusión a la forma curvada característica del pico de estos ibis. Una etimología similar a la de su nombre específico, “falcinellus”, que es el diminutivo de la palabra latina falx que también significa «hoz».




Tienen un tamaño de entre 55-65 cm de longitud, con una envergadura que puede alcanzar los 95 cm. El peso puede llegar hasta los 500 gr. No existe dimorfismo sexual en esta especie.




Durante la primavera-verano el adulto reproductor presenta un plumaje con un color que oscila entre el castaño rojizo oscuro y el bronce, con tintes purpúreos y verdosos y con brillos metálicos iridiscentes que son más numerosos y multicolores en las plumas de las alas y en las del dorso.




Las cobertoras alares son rojizas y las plumas primarias de las alas de color negro con brillo verdoso.




En la cara tiene una especie de antifaz con la forma de un triángulo horizontal que está formado por una piel de color de color azul cobalto. Además presenta unas líneas blancas muy llamativas que bordean la comisura del pico que en ésta época es de color naranja grisáceo.




El antifaz se vuelve de color oscuro pero está bordeado por una ancha línea de color grisáceo azulado.




Durante esta época su largo, fino y curvado pico (de hasta 13 cm) se vuelve de color verdoso grisáceo con la mitad distal ligeramente rosácea.




Los ojos son pequeños y de color negro.




Las patas son largas y de color parduzco carnoso claro, a veces con tintes verdosos.




La cola es corta.




Por su parte en la época no reproductiva el color del adulto se vuelve mucho más apagado, de color pardo oscuro, casi negro, con el pico más oscuro y sin las líneas blancas en su borde, y con numerosas pintas blancas alargadas en el cuello y la cabeza.




El Morito común tiene una amplia distribución pero muy fragmentada. Está presente en el sur y este de Europa, África, centro y sur de Asia, Filipinas, Indonesia, Nueva Guinea y Australia, así como en Norteamérica e islas del Caribe.




Se reproduce muy localmente en el noroeste de África, noroeste de Italia, Austria, Hungría y los Balcanes, alcanzando Asia a través del sur de Rusia. Las mayores colonias parecen estar en la costa rusa del Mar Negro.




En nuestro país la mayor parte de los ejemplares son residentes habituales mientras que otra parte inverna en África. Su número se incrementa durante la época reproductiva merced a los individuos procedentes de Europa.




En la actualidad la mayor colonia reproductiva se encuentra en las marismas del Parque Nacional de Doñana, y cada año lo hace en mayor número. También se reproduce en el delta del Ebro, en el Paraje Natural del Brazo del Este, en las marismas de la provincia de Sevilla y, esporádicamente, en localidades levantinas (Alicante) e incluso extremeñas. Se trata de un ave migratoria y dispersiva que además realiza movimientos nómadas.




Su hábitat preferido son los humedales costeros, albuferas, marismas, carrizales, deltas de los ríos y arrozales.




Se alimentan en aguas poco profundas principalmente de insectos y sus larvas, gusanos, sanguijuelas, pequeños peces, ranas, renacuajos, crustáceos y moluscos. Se mueve con lentitud, recogiendo la comida al introducir el largo y curvado pico en el fango o la arena.




Recientemente se ha podido comprobar que los moritos presentes en el delta del Ebro, han incorporado el caracol manzana (Pomacea maculata) a su dieta y, por tanto, puede ser un aliado natural para reducir el impacto del molusco invasor en los cultivos de arroz que se está extendiendo por el delta desde hace unos años,.




El periodo de reproducción abarca entre los meses de abril y mayo. Habitualmente forman colonias, normalmente junto a las garzas o cigüeñas blancas.




Ambos sexos construyen el nido que consiste en una pila de material entretejido, tapizado con materia vegetal aún verde, de unos 30 centímetros de diámetro y 5-8 de profundidad. Lo ubican generalmente sobre árboles o arbustos y también dentro de los carrizales.




La puesta se compone normalmente de 3-6 huevos y la incubación dura 21 días aproximadamente. Los pollos abandonan el nido cuando tienen 2 semanas de edad. Su plumaje se desarrolla en unos 28 días, pero están en el nido o los alrededores unos 50 días, cuando lo abandonan con sus padres para acceder a las zonas de alimentación. Al parecer, la alimentación de las crías se realiza de forma comunal por lo que los pollos son alimentados por otras aves que no son sus padres.




Aunque la población española de esta especie está en continua progresión en los últimos años, la principal amenaza que presenta es la alta concentración de las parejas reproductoras (el 90% en una única localidad), ya que lo hace sensible a cualquier incidencia local (natural o antrópica). Además, la posible reducción de la superficie dedicada al cultivo del arroz por cambios en la Política Agraria Comunitaria podría ser un factor de regresión. La contaminación supone una amenaza importante, ya que en la colonia de Doñana, muy próxima a la zona del vertido tóxico de Aznalcóllar, se detectaron en 1998 niveles muy altos de cadmio en todos los pollos. Por otro lado, los fitosanitarios aplicados al arrozal pueden provocar intoxicaciones.




El Morito común está incluido en el Libro Rojo de las aves de España (2004) en la categoría de “Vulnerable” y aparece como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.