Entre las diversas especies de aves que he podido fotografiar a lo largo del pasado mes de diciembreen el entorno de la ría de Villaviciosa, y sobre todo, en la senda peatonal que une El Salín con El Cierrón, tengo que destacar a la que en anteriores ocasiones he denominado “la majestuosa dama gris”, me estoy refiriendo a la Garza real (Ardea cinérea).
Al igual que ha ocurrido con otras aves zancudas como las que publiqué en anteriores entradas (Espátula común, Garceta grande), durante esos días varios ejemplares de esta gran ave zancuda permanecieron en las charcas de la zona a escasos metros de los viandantes mostrándose bastante confiadas, lo que me permitió poderlas tomar un buen puñado de fotografías.
La he podido fotografiar tanto en reposo como desplazándose cada poco tiempo de una charca a otra para disputar el territorio con las espátulas comunes y con una Garceta grande.
Ello me permitió conseguir un buen número de fotografías en las que se puede apreciar su bello plumaje y, sobre todo, su gran envergadura.
La Garza real (Ardea cinérea) perteneciente a la orden de las “Pelecaniformes” (antes se clasificaban dentro del orden “Ciconiiformes”), familia “Ardeidae”, genero “Ardea”, es un ave zancuda de gran tamaño, siendo la mayor de las “ardeidas” que frecuentan nuestro país. Tiene una longitud aproximada de entre los 84-102 cm. Su envergadura ronda entre los 155-175 cm y su peso puede alcanzar los 2 Kg. Apenas existe dimorfismo sexual en esta especie.
La Garza real tiene una longevidad notable ya que en libertad puede superar los 15–20 años, con registros excepcionales por encima de esa cifra. La Garza real más vieja registrada tenía treinta y tres años. Solo un tercio de los juveniles sobrevive para llegar a su segundo año de vida, siendo muchas víctimas de los depredadores.
En comparación con su congénere la Garza imperial (Ardea purpurea) es más grande y de unas tonalidades en general más claras que permiten diferenciarla fácilmente, tanto en reposo, como en vuelo. Aspecto este que viene perfectamente reflejado en el significado etimológico de su denominación científica: “cinera” = cinéreo, ceniciento, de color ceniza (cinis-eris: ceniza + sufijo –eus-ea-eum).
Impresiona ver las diferencias en su aspecto físico cuando permanecen con el cuello erguido en su totalidad y cuando lo recogen.
Como os comentaba anteriormente, sus idas y venidas enfrentándose en más de una ocasión a las espátulas comunes que se movían por el entorno, nos permitieron a los allí presentes realizarles unas bellas fotografías en vuelo y a muy poca distancia.
Cuando vuelan adoptan la postura característica de las garzas, con el cuello encogido en forma de “S” y las patas estiradas sobresaliendo por detrás de la cola. Esto la diferencia de cigüeñas y grullas, que vuelan con el cuello estirado.
Su vuelo es lento, con profundos batidos de alas y dando la sensación de potencia. Pueden planear grandes distancias; en ocasiones se elevan haciendo círculos en el aire según cómo se desarrollen las corrientes y el viento.
Su área de distribución es muy amplía ya que está presente en gran parte de Europa, Asia y África, y se adapta bien a humedales naturales, embalses e incluso zonas urbanas con agua.
La Garza real se alimenta fundamentalmente de peces, aunque también incluyen en su dieta a las anguilas, anfibios, pequeños mamíferos, pequeñas aves y sus crías, huevos, reptiles, lombrices, grandes insectos, crustáceos y moluscos.
Para conseguir cazar puede permanecer inmóvil minutos hasta lanzar un picotazo a velocidad muy alta. Su tasa de éxito es notable gracias a la visión binocular frontal.
En otras ocasiones lleva a cabo la estrategia de “sombrilla“ que consiste en abrir parcialmente las alas sobre el agua para reducir reflejos, mejorar visibilidad y atraer peces a la sombra.
Afortunadamente, esta especie no presenta problemas importantes de conservación. Al contrario, muestra un acusado crecimiento numérico y geográfico, en paralelo al observado en el resto de Europa. Las principales amenazas para esta especie están relacionadas con las fluctuaciones de los niveles hídricos de los humedales, la escasez de lugares de nidificación y la potencial persecución directa por parte de pescadores. La Garza real se incluye en la categoría “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.













































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