jueves, 14 de diciembre de 2023

Algunas observaciones de aves limícolas en el otoño de Peñas (Gozón. Asturias). Correlimos pectoral (Calidris melanotos). Chorlito dorado europeo (Pluvialis apricaria). Correlimos común (Calidris alpina). Archibebe común (Tringa totanus). Correlimos tridáctilo (Calidris alba).

En esta nueva entrada al blog voy a compartir algunas de las fotografías que a lo largo de este otoño he podido fotografiar en el entorno de la localidad de Peñas (Gozón. Asturias) y el primero de ellos, y menos habitual en nuestro entorno, es el Correlimos pectoral (Calidris melanotos).


Se trataba de un ejemplar juvenil que permaneció durante varios días en las charcas pluviales que habitualmente se forman en ese entorno.


Como acostumbra a ser habitual en esta especie, su comportamiento fue en todo momento bastante confiado sin realizar apenas desplazamientos por la zona durante días.


La verdad es que fueron unos días de sucesivos temporales con vientos muy fuertes que no invitaban mucho a realizar desplazamientos.


Desde mi particular punto de vista también hay que tener en cuenta que justo esa zona es territorio de caza de una pareja de halcones peregrinos que seguro han ocasionado alguna que otra baja de las limícolas que ahora presento.


De hecho, tras estar observándole durante días en una zona concreta de una charca, el primer día que ya no le pude ver, pude apreciar un buen número de pequeñas plumas flotando en las aguas de esa misma charca, lo cual me hizo sospechar de la posibilidad de un final trágico.


El Correlimos pectoral (Calidris melanotos) es un ave limícola poco frecuente en nuestro entorno, de hecho hasta hace pocos años estaba considerado en nuestro país como una rareza ocasional (divagante). Fue en el año 2016 cuando el Comité de Rarezas de la SEO dejó de considerarlo como tal, siendo por tanto el año 2015 el último año que fue homologado como tal.


Como muchos de vosotros ya conocéis el Correlimos pectoral se reproduce (50%) en la costa ártica de Norteamérica (Alaska y NE de Canadá) y en periodo invernal atraviesan en migración todo el territorio de América del Norte, para pasar ese periodo en Sudamérica (Perú, Chile, Brasil, Argentina y Uruguay), donde se le conoce como el “Playerito pectoral”. Por éste motivo no es de extrañar que en Asturias lo conozcamos como "Mazaricu Americanu". 


También tienen un territorio de reproducción en el NE de Siberia (50%) y se cree que estas aves migran hacia el este a través de Alaska, para unirse a la ruta de migración común utilizado por las aves reproductoras de América del Norte.


Un pequeño número de estas aves (posiblemente dispersantes juveniles) se cree que migran hacia el sur de Siberia a lo largo de la Polinesia, Australia, Tasmania y Nueva Zelanda y, algún número menos de ejemplares, lo hagan con dirección suroeste para pasar el invierno en el sur del continente africano.


En España se suelen ver más ejemplares en paso postnupcial (mediados de agosto a principios de octubre) que en primavera y casi siempre se trata de ejemplares juveniles que provienen de la costa oriental de Norteamérica y que pueden acabar sobre el Atlántico debido al viento provocado por áreas de baja presión (tormentas tropicales y tornados) que las desorientan.


En la actualidad se va imponiendo la teoría de que la mayoría de los ejemplares que vemos en la Península Ibérica proceden de la tundra ártica (NE de Siberia) y tendrían una ruta migratoria a través de la zona mediterránea, mientras que las posibles aves que provienen del continente americano también tendrían una ruta migratoria pero por la zona occidental de Europa, siendo estas aves las menos frecuentes.


Hay que tener en cuenta que estas aves comienzan su migración hacia el sur desde sus áreas de reproducción a mediados de verano. Primero lo hacen los machos (principios y mediados de julio), antes incluso que se produzca la eclosión de los huevos, posteriormente lo hacen las hembras (a principios de agosto), y un mes más tarde (finales de julio a agosto) les siguen los juveniles. Se calcula que algunas de estas aves llegan a recorrer alrededor de 16.000 km en sus viajes migratorios (y otros tantos de vuelta), por lo que están consideradas como una de las aves que más distancia recorren durante la migración.


En el mapa de abajo se destacan en color ocre las zonas de cría, en amarillo las zonas de paso en la migración y en azul las zonas de invernada.



En este otro mapa más amplio, podemos ver en amarillo las zonas de cría y en azul las zonas de invernada para esta especie.



El "playerito pectoral", como se le conoce en territorios americanos, es una "Charadriiforme" de la familia "Scolopacidae". Tiene un tamaño mediano, pero más grande que la mayoría de las especies del género. Mide unos 19-23 cm de longitud con una envergadura de unos 38-42 cm y su peso puede llegar a los 120 gr. No existe dimorfismo sexual en esta especie.


En época reproductiva, que es la que nosotros podemos observar, tiene el dorso de aspecto escamoso con plumas son de color negro con los bordes de color castaño-rojizo.


La característica anatómica más llamativa de esta especie es la zona pectoral (de ahí su denominación de “pectoral”) y el cuello que son de color pardo-grisáceo claro intensamente estriado de color marrón oscuro. 


Esta zona estriada acaba bruscamente de forma puntiaguda en el centro del pecho al llegar al vientre, el cual es de color blanco liso al igual que la zona caudal inferior. 


Tienen un cuello largo con la garganta blanquecina.


La cabeza presenta un píleo muy estriado de color marrón oscuro y en la cara color marrón más claro, destaca notablemente una gran ceja blanquecina y una lista facial que está formada por brida de color marrón oscuro que va desde la base del pico hasta el ojo y por una lista ocular del mismo color por detrás de él.


Los ojos son de color marrón oscuro y están rodeados de un fino anillo periocular blanquecino.


El pico es corto y está ligeramente incurvado hacia abajo en su extremo. En su base es de color pálido (pardo-oliváceo) y negro en el extremo.


La cola es corta y por la parte superior es de color pardo-negruzco en el centro y blanca en los laterales.


Tienen una tenue y delgada franja alar de color blanco más visible en vuelo. Las plumas primarias y secundarias de las alas son de color pardo-negruzco con los bordes de color castaño-rojizo.


Las patas son pálidas de color oliváceo (amarillo-verdoso claro).


Los jóvenes son muy parecidos a los adultos en época reproductiva, pero por su parte superior están más contrastados que los adultos, formando un nítido dibujo escamoso con las plumas de color negro con los bordes de color castaño-rojizo y las puntas blancas que hacen que se destaquen unas llamativas líneas blancas en las cobertoras. La ceja de color crema finamente barrada, también la tienen más destacada que los adultos en verano.


El macho reproductor de Correlimos pectoral tiene un saco en la garganta inflable, que se expande y contrae rítmicamente durante los vuelos de exhibición. La vocalización que lo acompaña consiste en una serie de pitidos huecos y es uno de los sonidos más inusuales que se escuchan en verano en la tundra ártica.


Su alimentación es fundamentalmente a base de insectos y sus larvas, arácnidos y otros artrópodos e invertebrados, especialmente durante la época de cría, no obstante el resto del tiempo también puede comer algas y semillas. 


Su hábitat durante la época reproductiva se encuentra en la tundra ártica generalmente en sitios húmedos y con mucha vegetación. Fuera de la época reproductiva se encuentran en humedales, lagos, salinas, albuferas y campos inundados. Menos habitual es verlo en playas y planos lodosos costeros.


El segundo e inevitable protagonista de esta entrada es el Chorlito dorado europeo (Pluvialis apricaria) al que ya le dedique una entrada al inicio del otoño con los primeros ejemplares que aparecieron por la zona en su paso postnupcial.




Desde entonces hasta la actualidad podemos disfrutar de su presencia por ese privilegiado entorno que es el de Peñas (Gozón. Asturias).




En esta época habitualmente los podemos observar volando formando pequeños bandos mientras se desplazan por la zona emitiendo su característico reclamo de contacto, un “píurrli” repetido y rítmico.




A mí, como a cualquier otro aficionado a la fotografía de aves, le resulta francamente difícil resistirse a fotografiar a ésta bella especie de ave limícola cuando se encuentra con ella.




Constituye todo un reto conseguir alguna fotografía más o menos aceptable cuando los vemos desplazarse volando por la zona dando vueltas hasta que el pequeño grupo decide posarse en el suelo.




Como muchos ya conoceréis, se trata de un ave limícola con un fuerte comportamiento gregario (sobre todo en invierno) que habitualmente tienen más preferencia por los campos de cultivo (sobre todo con rastrojos), praderas húmedas o pastizales, que por las playas o estuarios.




En vuelo se les puede apreciar una banda alar blancuzca, difusa y estrecha, así como las axilas y partes interiores de las alas que también son de color blanco.




Vuelan velozmente a poca altura y realizando itinerarios circulares más o menos amplios, no tardando mucho en volverse a posar relativamente cerca del lugar desde donde salieron, lo que facilita notablemente el poder fotografiarlos en vuelo y por lo que lamentablemente, también son piezas favoritas de muchos cazadores.




El hábitat preferido por estas aves en época invernal y durante los pasos migratorios se encuentra en localidades costeras en terrenos abiertos cercanos a la playa, playas, estuarios, campos de cultivo, praderas húmedas, pastizales y humedales del interior. En cambio, en época de cría acostumbran a localizarse en zonas de la tundra ártica con herbazales y en los campos abiertos con matorrales.




Su alimentación se compone fundamentalmente de insectos, lombrices de tierra y otros pequeños invertebrados, aunque también incluyen en su dieta hierba, bayas y semillas. Cuando están en grupo es frecuente verlos comer compartiendo terreno con otras aves y en especial, con las avefrías.




Capturan el alimento en la superficie o sondeando superficialmente con el pico en el limo.




Por otra parte, la familia “Scolopacidae” son básicamente “comedores táctiles” y para ello han logrado un gran desarrollo de unas terminaciones nerviosas quimiorreceptoras y mecanorreceptoras presentes en el extremo distal de su pico, que les sirven para detectar a las presas en sus continuos sondeos de limos.




En esa adaptación como “comedores visuales” los ojos juegan un gran cometido, de ahí que tengan un gran tamaño.




El pico como es característico de la familia de los chorlitos (Charadriidae), es corto, delgado, recto, puntiagudo y de color negro. Existe una gran diferencia con el pico de otras limícolas como ocurre con la familia Scolopacidae (correlimos, agachadizas, zarapitos, agujas, etc) donde es excepcionalmente largo. Estas diferencias anatómicas responden a una serie de adaptaciones para las distintas técnicas de alimentación, de manera que los chorlitos son fundamentalmente “comedores visuales”, esto quiere decir que detectan a la presa o sus indicios por medio de la visión, de ahí su típicos movimientos de “mirar-correr-parar y picotear”. 




Por otra parte, la familia "Scolopacidae" son básicamente “comedores táctiles” y para ello han logrado un gran desarrollo de unas terminaciones nerviosas quimiorreceptoras y mecanorreceptoras presentes en el extremo distal de su pico, que les sirven para detectar a las presas en sus continuos sondeos de limos. En esa adaptación como “comedores visuales” los ojos juegan un gran cometido, de ahí que tengan un gran tamaño.




Otra guapa especie a la que pude fotografiar éste otoño en ese entorno, es el Correlimos común (Calidris alpina). Se trata de una de las aves limícolas que con más frecuencia y cantidad podemos encontrar en las zonas costeras de nuestro país durante los pasos migratorios y la invernada y que, como podréis comprobar, atesora una gran belleza.



Es precisamente por su gran abundancia, por lo que desde mi particular punto de vista, no le prestamos la suficiente atención cuando nos los encontramos por nuestras zonas costeras, desviando nuestras observaciones y fotografías a otras especies de limícolas con las que habitualmente se relacionan y que se “cotizan” más en el catálogo de aves que, poco a poco, vamos almacenando los aficionados a la observación y fotografía de aves.



Los pude observar durante varios días y en varias de las charcas pluviales temporales que habitualmente se forman en el entorno de la rasa costera de Peñas y luciendo diversas tonalidades de sus plumajes.
 


Del Correlimos común (Calidris alpina) se han descrito hasta diez subespecies diferentes de las cuales tres de ellas las podemos ver en las playas y humedales costeros de la Península, Baleares y Canarias. Proceden del norte de Europa, de Siberia o de Groenlandia y deciden permanecer refugiados durante el invierno en nuestro territorio o tan sólo hacer escala en sus largas singladuras migratorias.



Esta especie se distribuye ampliamente como reproductora por Europa, América del norte y América central. Crían en Alaska, Canadá, Groenlandia, Islandia, islas Británicas, algunos puntos de Centroeuropa, Escandinavia y Rusia. Durante la invernada desciende hacia el sur, hasta zonas templadas y subtropicales, pero sin superar el ecuador.


La subespecie “C. a. schinzii” cría en el sureste de Groenlandia, islas del Atlántico norte (Islandia y las Islas británicas), sur de Escandinavia y el Mar Báltico, e inverna en el sudoeste de Europa y el noroeste de África. La “C. a. alpina”, distribuida por el norte de Europa y el noroeste de Siberia y que inverna en el oeste de Europa, las costas del Mediterráneo, África y el sudoeste de África hasta la India. La “C. a. arctica”, que anida en el noreste de Groenlandia e inverna en el noroeste de África.


Las diferentes subespecies se diferencian principalmente por su tamaño general, el grado de oscuridad del color rojizo del manto, el tamaño y la uniformidad de la mancha negra del pecho y vientre (plumaje nupcial) y por la longitud del pico. Lla “C. a. arctica” es la que tiene el manto menos rojizo y el pico más corto. La “C. a. schinzii” que tiene un color rojizo de su manto y una mancha ventral negra menos intensa, así como una longitud del pico intermedios, y la “C. a. alpina” que tiene el pico más largo, el color del manto con el rojizo más intenso y la mancha negra ventral más intensa y uniforme.



Teniendo en cuenta que las hembras en general tienen el pico más largo que los machos, los ejemplares que podamos ver con el pico más corto probablemente se correspondan con machos de las subespecies “C. a. arctica” (más rara) o “C. a. schinzii” y los del pico más largo con hembras de la subespecie “C. a. alpina”.



Durante la época no reproductiva (otoño/invierno) por la parte superior son de color gris pardusco claro uniforme con márgenes blancuzcos (coberteras alares).



Presentan una franja pectoral gris pálida bien delimitada con flancos blancos o con un fino listado oscuro.



Los correlimos comunes son aves con un comportamiento muy gregario, migran, se desplazan, se alimentan, o crían, siempre en grupo. Además suelen estar junto a otros limícolas como son los chorlitejos grandes o los vuelvepiedras, entre otros.



En España son habituales durante los pasos migratorios en las zonas costeras y, en menor medida, en aguas interiores, tanto en la Península como en las Islas Canarias. Una parte de ellos que se quedan para invernar en especial en el delta del Ebro, marismas del Guadalquivir, rías gallegas y bahía de Cádiz, aunque también se les puede observar en muchos otros humedales y áreas costeras, tanto del Atlántico como del Mediterráneo, así como en Canarias.

SEO Bird/Life
La especie se comporta como migradora en toda su área de distribución. El paso otoñal por nuestras costas (Península y baleares) se produce entre agosto y octubre. Una gran parte del flujo migratorio que atraviesa la Península continúa más allá del estrecho de Gibraltar, que cruza entre fines de agosto y principios de septiembre. El paso primaveral se produce entre abril y mayo y es menos ostensible en aguas del Mediterráneo.



El hábitat preferido por esta especie a lo largo de los pasos migratorios y en la invernada son las playas de las costas (zonas intermareales), estuarios, deltas de los ríos, marismas, rías, bahías, lagunas costeras y en las aguas interiores.



Su alimentación es fundamentalmente a base de pequeños crustáceos, gusanos, insectos acuáticos y sus larvas y otros pequeños invertebrados que atrapa a la carrera sobre la superficie o a poca profundidad dentro del lodo.



Dos ejemplares diferentes de Archibebe común (Tringa totanus) pude observar y fotografiar en esas charcas en dos diferentes días.




Ambos ejemplares accedieron a dos diferentes charcas volando y emitiendo sus llamativos y característicos sonidos de alarma.




Uno de ellos parecía tener alguna pequeña dificultad al caminar y al revisar las fotografías pude apreciar alguna señal de una antigua lesión en su pata derecha.




Al igual que lo que comentaba para el Correlimos común, el Archibebe común es un ave limícola que no por el hecho de ser el más abundante de los cuatro archibebes que habitualmente podemos ver en nuestros litorales (A. común, A. oscuro, A. claro y A. fino), deja de ser, desde mi punto de vista, un ave zancuda con una belleza y elegancia muy particulares.




Aparte de ser el archibebe más común o abundante en España, el Archibebe común tiene el privilegio de ser el único que se reproduce en ella, aunque eso sí, en escaso número. Existen núcleos de reproducción en Andalucía occidental, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, el sureste ibérico, las islas Baleares y, ocasionalmente, Aragón, Galicia y Extremadura.




Para finalizar ésta extensa entrada de aves limícolas, no quiero dejar de compartir tres fotografías de un ejemplar de Correlimos tridáctilo (Calidris alba) que, haciendo honor a su denominación científica, lucía un bello plumaje invernal, distinto al más colorido que estamos más acostumbrados a ver en su paso prenupcial.




Muchas gracias por vuestra atención.

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