A lo largo del pasado mes de agosto de 2026, he tenido la oportunidad de localizar a la que yo considero una de las collalbas más atractivas de la península ibérica, me estoy refiriendo a la Collalba rubia occidental (Oenanthe hispánica).
Ya la había localizado en esa misma zona (Sierra Oeste de Madrid) en años anteriores y en esta ocasión no me quiso defraudar y enseguida pude localizar a ésta bella especie luciendo sus mejores galas.
Desde mi punto de vista, la Collalba rubia occidental es una especie mucho más confiada que la Collalba gris, a la que estoy mucho más acostumbrado a ver por Asturias, y a diferencia de ella acostumbra a moverse y posarse más en lo alto de los matorrales, rocas y arbustos y algo menos por tierra como también hace la Collalba gris.
En Asturias no es una especie reproductora habitual, pero durante los pasos migratorios puede aparecer en determinados lugares. Por ello, para un fotógrafo asturiano tiene especial interés buscarla durante las ventanas migratorias primaverales y otoñales, sobre todo en hábitats abiertos y secos.
Estos aspectos, como podréis comprender, facilitan notablemente el poderla encontrar, observar y fotografiar a placer, máxime cuando se posa en esas perchas para desde allí emitir sus repetidos cantos territoriales.
Existen en el mundo un buen puñado de especies de collalbas de las que no voy a hacer mención en este momento, pero en nuestro país tan sólo podemos hablar de tres especies habituales, la C. negra (Oenanthe leucura), la C. gris (Oenanthe oenanthe) y la C. rubia occidental (Oenanthe hispánica), que desde mi punto de vista, es sin duda la más guapa y llamativa de las tres.
La Collalba rubia occidental (Oenanthe hispanica) es una especie de ave paseriforme migratoria de la familia “Muscicapidae”, anteriormente clasificada en la familia “Turdidae” de la que están descritas dos subespecies: la Collalba rubia occidental (O. h. hispánica) propia de Europa Occidental mediterránea y el Magreb, y la Collalba rubia oriental (O. h. melanoleuca), en Europa Oriental mediterránea y Oriente Próximo.
Como muchos de vosotros ya sabréis, el nombre común de la collalba se debe al color blanco de la cola (“colla” “alba”) y el obispillo que se hacen muy visibles en vuelo, pero que habitualmente permanecen ocultos en reposo. Por su parte el nombre científico (Oenanthe hispánica) tiene un origen curioso: “Oenanthe” viene del griego antiguo “Oen” (vid) y “ante” (flor): es decir, “flor de la vid” haciendo alusión a que estas aves regresan en su migración al mediterráneo cuando las vides florecen.
Por su parte el epíteto “hispánica” es un tanto engañosa ya que hace referencia a Hispania, pero la especie no es exclusiva de España. Como luego veremos, se distribuye por buena parte de la cuenca mediterránea y alcanza también el norte de África y Oriente Próximo.
Se trata de una paseriforme bastante pequeña y más esbelta que su pariente más parecida, la Collalba gris, con la que es fácil confundir sobre todo en el caso de las hembras si las observamos a distancia. Su longitud es de entre los 14-15 cm, con una envergadura que puede llegar a los 27 cm. Su peso puede llegar a los 22 gr. Se estima que su longevidad puede llegar hasta los 5 años. En esta especie existe un claro dimorfismo sexual.
Como podéis observar en las fotografías, en el caso de los machos y en la temporada de primavera/verano, lucen su plumaje más vistoso (nupcial) con un color ocre claro con tintes rojizos en el dorso, que se convierte en blanco cremoso en la zona del obispillo como comenté anteriormente.
Por la parte inferior también son de color blanquecino (muy blanco visto a distancia) con tintes cremosos que son más intensos (ocráceos) en la zona del pecho.
El píleo y la nuca son del mismo color ocráceo claro que el del dorso.
En cuanto a la cara decir que presentan un antifaz negro que parte de la base del pico e incluye a las auriculares y al ojo en todos los casos, de ahí su denominación en inglés como “Collalba de orejas negras". La frente es de color blanco.
En algunos casos, ese antifaz puede llegar a abarcar la zona de la garganta, mientras que en otros esta es de color blanco cremoso como el del resto de las partes inferiores. En base a esta diferencia, podemos hablar de que en esta especie los machos son di mórficos, ya que unos tienen la garganta negra, los denominados “variedad gorginegra”, y otros tienen la garganta blanca, la “variedad gorgiblanca”.
La Collalba rubia oriental (O. h. melanoleuca) al igual que ocurre con la occidental, también tiene dos morfos, uno de garganta pálida y otro oscura, pero al contrario que en la occidental, en la oriental es más frecuente el morfo de garganta oscura.
Las alas son anchas, algo redondeadas y al igual que la cara, son de color negro, lo cual produce un gran contraste entre estas y el color blanco del cuerpo, la frente y la cola. En cualquier caso, en esta especie el negro de las alas nunca se llega a fusionar con el negro de la cabeza o garganta.
Su pico es corto, fino, puntiagudo y de color negro.
Tienen el iris de los ojos de color pardo oscuro y están rodeados por un fino anillo periocular de color negruzco.
Como su nombre común indica, una de las principales características de esta especie es su larga cola, que como comenté al principio, es de color blanco con una franja terminal de color negro que se ensancha en los laterales y que le da la forma de “T” invertida, ya que el color negro de las rectrices centrales llega hasta la base de la cola, mientras que las rectrices externas son de color blanco.
En el caso de las hembras, por la parte superior son de color pardo con tinte rubio con un gran parecido con las hembras de su pariente, la Collalba gris (dorso gris azulado). El pecho es de color anaranjado amarillento. Las partes inferiores son de color blanco ocráceo.
A diferencia de los machos, en el caso de las hembras, las alas son de color pardo oscuro.
En la Collalba rubia occidental la lista superciliar o ceja, es de color amarillento (blanco en la gris) y el antifaz de color pardo.
En las hembras también existen dos variedades en función de la coloración de la garganta, en un caso blanquecina y en el otro más negruzca. Estos rasgos son muy apreciables en los machos y mucho menos en las hembras. Tanto en el caso de los machos como en el de las hembras, la variedad de garganta blanca es más frecuente en el oeste y la de garganta negra más en el este.
La Collalba rubia occidental acostumbra a emitir su canto desde un posadero alto, una roca, un arbusto bajo o la rama de un árbol aislado y siempre en lugares soleados, huyendo de zonas sombrías y húmedas. Debido a su agudeza se puede escuchar a mucha distancia y consiste en una sucesión de estrofas rápidas y chirriantes, con trinos acelerados y agudos. También emite reclamos cortos, que incluyen cierta variedad de silbidos y chasquidos.
La Collalba rubia occidental se distribuye como reproductora por los países circunmediterráneos del sur Europa, así como en Oriente Medio y el noroeste de África.
Se trata de una gran migradora que cría en el sur de Europa y tiene sus áreas de invernada en el África subsahariana (franja del Sahel). El paso prenupcial lo realizan desde marzo hasta mayo, con máximos a principios de abril, mientras que el posnupcial se prolonga de agosto a octubre, con máximos a finales de agosto.
Como comenté anteriormente, están descritas dos subespecies: “O. h. hispánica” (zona occidental de su distribución) y “O. h. melanoleuca” (extremo más oriental). En nuestro país podemos encontrar a la subespecie “O. h. hispánica”, que como reproductora se encuentra bien repartida por toda la región mediterránea, con las zonas de mayor abundancia en el centro y el sureste (La Mancha, Comunidad Valenciana, Andalucía) y que falta en Galicia, Cantábrico, así como en zonas de montaña del Sistema Ibérico (Pirineos), en Baleares, Canarias y Ceuta (está presente en Melilla).
Tiene preferencia por hábitats situados en alturas inferiores a los 2.000 msnm (en terrenos más bajos que la Collalba gris) y en terrenos abiertos y secos (zonas áridas y soleadas) como son las estepas, páramos, zonas con matorrales bajos, terrenos abiertos con arbolado disperso, dehesas, colinas con rocas y campos con árboles frutales, almendros, viñedos u olivares, siempre que tengan cercados de piedra en sus inmediaciones.
Su comportamiento recuerda al de otras collalbas: utiliza piedras, postes, muros y pequeñas elevaciones como posaderos desde los que localiza insectos. Desde allí realiza vuelos cortos hacia el suelo para capturar presas y vuelve rápidamente al mismo tipo de posadero.
El vuelo suele realizarlo bastante cerca del suelo, sobre todo dentro del territorio de caza. Se desplaza volando desde cualquier elemento que destaque en altura desde el suelo y acostumbra utilizar los arbustos más altos como posaderos, desplazándose de uno a otro de los que ya tiene costumbre de utilizar.
La Collalba rubia occidental busca oteaderos cerca del suelo desde donde buscar alimento que se compone fundamentalmente a base de insectos y sus larvas, arácnidos, moluscos. También en verano, antes y durante la migración, suelen alimentarse de bayas y frutos silvestres.
El periodo reproductivo lo realiza entre los meses de abril y julio pudiendo llegar a realizar dos puestas al año. Construyen un nido en el suelo, con forma de copa, normalmente bajo el cobijo de una piedra o un arbusto y en los agujeros de los taludes; para su elaboración utilizan hierbas secas, pequeñas raíces y musgo, después lo tapizan con hierba y pelos.
La puesta se compone habitualmente de 4-6 huevos. La incubación es llevada a cabo por la hembra y dura 14 días aproximadamente. Ambos padres alimentan a los pollos y las crías abandonan el nido cuando tienen unos 12 días de edad, aunque siguen siendo atendidas por los padres hasta los 20 días de su nacimiento, cuando se independizan.
Aunque en la actualidad la Collalba rubia occidental es una especie relativamente frecuente y bien distribuida en nuestro país, parece ser que en los últimos años está teniendo unas tendencias poblacionales regresivas, probablemente debidas a la alteración o destrucción de sus hábitats de cría, bien por la intensificación agrícola o por la reforestación de tierras marginales, a lo que se pueden haber añadido las severas y repetidas sequías en sus zonas de invernada. Está considerada “Casi Amenazada” en el Libro Rojo de las aves de España (2004) y como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.


































































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