jueves, 12 de diciembre de 2019

Una rareza ocasional de difícil identificación. Águila moteada (Clanga clanga).

A finales del pasado mes de noviembre, tuve la oportunidad de desplazarme hasta la provincia de Alicante y no quise perder la oportunidad de volver a visitar el parque natural de El Hondo. Un parque que ya había conocido en primavera y en el que disfrute de lo lindo observando y fotografiando aves que difícilmente podemos localizar en la cornisa cantábrica. 



Se trataba de una visita un tanto fugaz y previamente me quise informar de las principales especies que se podrían observar en esta temporada otoñal (época postnupcial), para lo cual contacte con el Centro de Interpretación del parque de cuya amabilidad ya había podido disfrutar en mi anterior visita. 



Tras animarme a visitarles y comentarme la abundante presencia en esta época de un buen número de especies de patos, aves limícolas, así como de un buen número de otras interesantes especies, me comentaron de pasada que este otoño también se habían localizado a dos águilas moteadas (una más joven que la otra) por el entorno del parque, pero que no sería fácil su observación, dada la gran superficie por la que se mueven y el escaso tiempo del que yo disponía. 



El parque natural de El Hondo se localiza entre los términos municipales de San Felipe Neri, Crevillente y Elche, ambos pertenecientes a la comarca del Bajo Vinalopó, y los municipios de Dolores y Catral, incluidos en el Bajo Segura. Se encuentra a unos 8 km de Elche y a unos 6 de Crevillente, al sur de la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana). Se trata del humedal de aguas dulces y salobres más importante de Alicante. Junto a las salinas de Santa Pola forma los restos de la antigua Albufera d’Elx (Elche). Con una superficie de unas 2.387 hectáreas El Hondo está formado por los embalses de aguas dulces de Levante y Poniente, propiedad de la Comunidad de Riegos de Levante, de 450 y 650 hectáreas respectivamente. Alrededor de ellos existen otras charcas de aguas salobres, así como zonas de saladar y tierras de cultivo. A lo largo de él se pueden visitar cuatro principales itinerarios o rutas denominadas de diferentes colores: rojo, azul, amarillo o verde. 


Como si hay algo de lo que no me puedo quejar es de la ilusión y la esperanza de tener un golpe de suerte a la hora de “pajarear”, decidí acudir a visitar el parque (23/11/2019), pero con la remota posibilidad de poder ver, y si fuera posible, fotografiar, ni más ni menos que a un Águila moteada. 



Tras largas caminatas por el entorno del parque, que esos días estaba padeciendo de fuertes ráfagas de viento que dificultaban notablemente la observación y la fotografía de aves, fue muy al final de una larga caminata, cuando de repente me apareció la bella protagonista de esta entrada. Hizo su aparición entre un grupo de árboles de gran porte e intentaba coger rápidamente altura, con la enorme dificultad que las fuertes ráfagas de viento le suponían para poderse elevar. 



Pero fue precisamente esa dificultad la que me benefició a mí, ya que la rapaz optó por realizar vuelos circulares (ciclear) para de esa manera poder aprovechar los vientos favorables y ascender rápidamente. Obviamente, ese ciclear me permitió poderle tomar un buen puñado de fotografías en diferentes planos y posiciones que, de otra manera, hubiera sido imposible, ya que la senda por donde la encontré era una vereda con una arboleda de gran porte a un lado y de filas de alta vegetación palustre al otro, con lo cual, una vez superase el ave alguna de esas dos barreras vegetales, su observación se hacía prácticamente imposible. 



Con una gran ilusión por lo que consideraba había sido una maravillosa observación que muy difícilmente pensé conseguir, en cuanto he tenido tiempo, he pasado a visualizar y editar esas imágenes y la verdad es que, dadas las dificultades que tuve (fuerte viento, campo de observación muy recortado y escaso tiempo para adecuar los parámetros de la cámara, enfocar y fotografiar) el resultado me parece más que aceptable, pero la valoración la tenéis que realizar los que veáis las fotografías y no yo. 



A continuación, y como viene siendo habitual en mis entradas al blog, una vez editadas las fotografías, tocaba realizar una correcta identificación del ave para, posteriormente, realizar una revisión bibliográfica de la especie que me permita conocer mejor la misma, y que tal vez, pueda interesar también a algún aficionado a la observación y fotografía de aves. 



Lo que en principio parecía que iba a ser una tarea fácil, en cuanto empecé a documentarme, me di enseguida cuenta de que tenía serias dificultades, al menos para mí, que no tenía ni pajolera idea de las características taxonómicas o de otro tipo de esta peculiar rapaz.



Lo primero de lo que pude informarme era de que en la edición de 2019 de la Lista de Aves de España que publica SEO/BirdLife, tanto en el caso del Águila moteada (Aquila clanga), como del Águila pomerana (Clanga pomarina), se produce un cambio taxonómico en el género con respecto a la lista anterior (editada en 2012), y pasan a ser “Clanga clanga” y “Clanga pomarina” respectivamente. Además, ambas aparecen calificadas como rarezas homologadas por el Comité de Rarezas de SEO/BirdLife (CR-SEO) con la categoría de R2, es decir… “especies o subespecies que, a 31 de diciembre de 2018, cuentan con más de 12 citas homologadas”, o “los taxones de nueva inclusión en la lista de rarezas que aunque tengan menos de 12 registros homologados, han sufrido una disminución de sus efectivos en los últimos años”. 



El género “Clanga” lo componen aves acipitridiformes de la familia “Accipitridae” que se distribuyen por Eurasia y de las que se reconocen tres especies: 

.- Águila moteada (Clanga clanga) 

.- Águila pomerana (Clanga pomarina) 

.- Águila india (Clanga hastata) 



El Águila moteada es una rapaz muy amenazada en Europa, donde nidifican unos pocos cientos de parejas y cuyas poblaciones se encuentran en declive continuado. Por ese motivo, el Águila moteada está calificada como Vulnerable. Se calculan unos 5-13 mil ejemplares en el mundo, con unas mil parejas en Europa, habiendo desaparecido de su parte más occidental (Chequia, Finlandia, Hungría, Rumania...) y estando en declive a nivel global. 



Por su parte, el Águila pomerana se considera no amenazada, contando con unos 50.000 individuos en el mundo y unas 20.000 parejas en Europa, donde ha ido desapareciendo de la parte más occidental de su área de cría. En el año 2014 se contaron unas 50.000 aves en paso por Turquía.



El Águila moteada (Clanga clanga) en esa área, coincide con la más abundante Águila pomerana (Clanga pomarina), formando una gran zona de interacción entre ambas de unos 1.000 km que va desde el este de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia al este hasta el oeste de Rusia y al sur hasta el Mar Negro en Ucrania central. Al escasear en ciertas zonas, el Águila moteada tiene dificultades para encontrar pareja, por ello híbrida con cierta frecuencia con el Águila pomerana, siendo sus híbridos fértiles. 



En algunos lugares donde este fenómeno ha sido estudiado con detalle, las parejas mixtas pueden suponer un 45-60% del total. En la actualidad, ya se han publicado diferentes artículos de estudios realizados en esta zona, donde se exponen diferentes datos, e incluso casos documentados de adultos que ya son híbridos, nidificando. 



Aunque este hecho sugiera que no deberían tratarse como especies diferentes, la hibridación es reducida y son simpátricas (comparten casi toda su área de cría) con una clara separación entre especies. 



En cuanto a la correcta identificación de este ejemplar de ave rapaz propia del este de Europa y de Asia, enseguida me pude enterar de que a raíz del seguimiento (con emisores GPS satelitales) que varios investigadores de la Universidad de Ciencias de la Vida de Tartu, en Estonia, pudieron llevar a cabo de un ejemplar nacido en Estonia en el año 2008 y que bautizaron como Tõnn, se produjo un punto de inflexión en el conocimiento del Águila moteada. Tõnn es en realidad un híbrido entre un Águila pomerana “Clanga pomarina” (padre) y un Águila moteada “Clanga clanga” (madre) y si tenéis interés, en este enlace podéis encontrar una amplia información sobre él y todos sus movimientos desde 2008. 



Con esta técnica de seguimiento de aves, se pudo conocer que durante su primera migración, este ejemplar (Tõnn) se desvió de la ruta que supuestamente debería haber tomado junto a sus congéneres (Próximo Oriente) y, por el contrario, recorrió en dirección suroeste todo el continente europeo nada menos que en la parte opuesta de Europa. 



Tras atravesar Letonia, Lituania, Polonia, Alemania y Francia, en noviembre de aquel año Tõnn entró en la península Ibérica sobrevolando el Pirineo catalán y alcanzó la Mancha húmeda, donde tomó rumbo sureste, llegando hasta la provincia de Almería. Tras un par de rodeos por el sureste peninsular, el 11 de diciembre de 2008 se asentó en el parque natural de El Hondo, donde inverna de manera regular. Parece ser que a Tõnn se le ha geolocalizado también este otoño por la zona.


Desde entonces, estos investigadores localizan y chequean anualmente la ocupación territorial de esta rapaz, marcan ejemplares con emisores GPS satelitales y toman muestras para analizar el grado de hibridación de la especie con el Águila pomerana (Clanga pomarina). 



Por otro lado, la correcta identificación del Águila moteada, resulta muy a menudo complicada debido a su gran parecido con el Águila pomerana y sobre todo con los numerosos híbridos (Clanga clanga x Clanga pomarina) que con cierta regularidad se han detectado, ya que en esos casos se producen ejemplares con características propias de ambas especies. 



Las águilas moteadas (Clanga clanga) y las águilas pomeranas (Clanga pomarina) son dos especies que muestran una gran similitud, no solo en apariencia, sino también en preferencias de hábitat y ecología. Antiguamente formaban parte de la misma especie, y pese a que posteriormente fueron separadas en dos especies distintas, eso no ha impedido (obviamente) que sigan cruzándose entre sí, dando lugar a híbridos. 



Por lo general, el Águila pomerana, presenta unas preferencias más forestales, mientras que el Águila moteada suele asociarse más a humedales, criando en zonas boscosas próximas a estos. Aun así, la tendencia negativa que están experimentando las poblaciones (sobre todo europeas) de Águila moteada, provoca que en la zona de solapamiento de la distribución de ambas especies (poblaciones más occidentales) el número de parejas híbridas pueda incluso superar el número de parejas puras de Águila moteada, por lo que hay que incrementar la prudencia y la exigencia a la hora de identificar correctamente los ejemplares de estas especies que cruzan en migración o incluso invernan en nuestro territorio. Por lógica, los ejemplares que toman esta ruta occidental, en vez de la ruta típica oriental por Europa del este, son ejemplares seguramente provenientes de estas poblaciones mixtas. 



Otro dato más a tener en cuenta, que aumentó las reservas a la hora de identificar al ejemplar como un Águila pomerana, fue el hecho de que las águilas pomeranas, a diferencia de las águilas moteadas, son conocidas migradoras de larga distancia, por lo que la presencia de un ejemplar puro invernante tan al norte, supondría posiblemente, la cita más septentrional de invernada de la especie en nuestro territorio, y por lo tanto una “anomalía” de la fenología típica de la especie. 



En base a lo que cometan los especialistas consultados, parece que la identificación de estas especies y sus híbridos aún está por definir en gran medida y serán necesarios varios años de estudios para completar este complejo puzle. Estudios genéticos han demostrado que ejemplares que se identificaron en un principio como híbridos han resultado ser ejemplares puros y viceversa. Parece ser que existen híbridos de segunda y tercera generación, lo cual complica más aún si cabe, la identificación en base a las características del plumaje de ciertos ejemplares. Guías de rapaces de renombre, en sus nuevas ediciones, están cambiando textos y fotografías sobre estas especies y sus híbridos a tenor de los últimos estudios. 



Existe una excelente publicación (enlace) en la que se aborda el cómo diferenciar los híbridos de los ejemplares puros, basado en un estudio sistemático de la especie en Biebrza, al noreste de Polonia: [Lontkowski, J. & Maciorowski, G. 2010. “Identification of juvenile Greater Spotted Eagle, Lesser Spotted Eagle and hybrids”. En cualquier caso, los expertos coinciden en que a pesar de ese magnífico artículo, sino se dispone de buen material gráfico, no será posible identificar con seguridad a un híbrido, a no ser que tenga caracteres mixtos muy evidentes. Aquellos híbridos que puedan ser muy próximos al fenotipo de uno de los progenitores, han de ser muy difícilmente reconocibles en el campo si no se tiene un conocimiento muy preciso de la variación en el plumaje de ambas especies. 



Como es fácil de imaginar, el problema se complica cuando el pollo pueda ser descendiente de una pareja mixta, en donde uno o los dos cónyuges de la pareja puedan ser ya híbridos (f1 x puro, f1 x f1, etc...), resultando el pollo un ave de segunda generación (f2); o, incluso, dada la frecuencia y abundancia de hibridación, potencialmente puede haber cruces más complicados. Debido a esa gran complejidad, en la mayoría de los casos, su correcta identificación en el campo, posiblemente no se pueda demostrar, ya que fenotípicamente puede ser idéntico a uno de los cónyuges. 



Los movimientos migratorios del Águila moteada no se conocen bien pero parece que la mayoría se traslada de las principales zonas de reproducción en el noreste de Asia, entre finales de septiembre y octubre, para pasar el invierno en el sur de China y el sur y el sudeste de Asia de forma general, volviendo a mediados de abril para reproducirse. 



La zona de distribución del Águila moteada está fragmentada, se reproducen en Finlandia, Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, Bielorrusia, Moldavia, Rusia europea, Ucrania, Kazajstán, China continental y Mongolia. 



Esta especie migratoria deja los nidos en el invierno y se puede encontrar en el centro y este de Europa (Polonia, Estonia, Bielorrusia, Rusia europea, Moldavia y Ucrania), el norte y el este de África, el Medio Oriente, la Península Arábiga, el subcontinente indio y el este y el sudeste de Asia. 


Al igual que sucede en el caso del Águila pomerana, la mayoría de las aves migran por una vía oriental que cruza el estrecho del Bósforo para llegar al noreste de África, Oriente Próximo y hasta el sur de Asia. No obstante, unas pocas aves invernan en Italia, Francia y en la Península Ibérica. Cabe suponer que estos últimos ejemplares que pasan el invierno en el sur y suroeste de Europa deben proceder en gran medida de las poblaciones más al oeste de su distribución nidificante, y por lo tanto, susceptibles de ser híbridos. 



En el caso del Águila moteada (Clanga clanga), se trata de una rapaz de mediano/gran tamaño (un poco mayor que la pomerana) que vienen a tener una longitud que puede alcanzar los 70 cm y una envergadura que puede llegar a los 1,70 m. El peso de los machos puede alcanzar los 2 Kg. mientras que el de las hembras puede ser de 2,5 Kg. No existe dimorfismo sexual en esta especie pero al igual que sucede con otras rapaces la hembra es algo más grande y tiene mayor peso que el macho. 



Su plumaje es uniformemente pardo-oscuro, con cabeza, dorso y supracobertoras alares de ese color y que tan solo se ven manchadas difusamente de un color blancuzco en primarias. 



Las alas tienen las manos anchas y están profundamente digitalizadas (dedos muy largos). Las infracobertoras acostumbran a ser más oscuras que las rémiges (al revés que en el Águila pomerana) y sin supracobertoras pálidas bien definidas 



Por su parte inferior las alas presentan una línea blanca oblicua que empieza a la altura del abdomen y se dirige hacia el extremo del borde anterior del ala donde acaba en una media luna (forma de “C”) de ese mismo color blanco, a la altura de la base de las primarias externas (carpo). En el caso del A. pomerana esa media luna o “C”, es doble. 



El pico es grande y fuerte (más grande que el del A. pomerana), está curvado hacia abajo con forma de gancho y es de color gris azulado con el extremo de color negro. La cera del pico y las comisuras son de color amarillo. 



Los ojos son grandes y tienen el iris de color avellana. 



La cola es relativamente corta, ancha y está redondeada en su extremo. 



Las patas son fuertes y sus tarsos están profusamente emplumados hasta la base de los dedos. Sus garras son fuertes, de color amarillo y están provistas de unas uñas grandes y afiladas de color negro.



Los ejemplares jóvenes tienen una coloración general mucho más oscura que la de los adultos. Son de color pardo-negruzco y en su plumaje destacan unas llamativas motas blancas distribuidas sobre las coberteras y las escapulares. También presentan unas manchas en forma de líneas finas de color blanco en la cabeza, el pecho y en las plumas de las patas. En las alas tienen otras manchas, también blancas, que son más grandes e intensas. La zona caudal es de color cremoso. 



Tras revisar un buen número de publicaciones, he podido averiguar que las principales características morfológicas diferenciales entre el Águila moteada y el Águila pomerana son: 

El Águila pomerana, 

.- Es de tamaño algo menor (menos voluminosa) 

.- Su plumaje es más claro y existe un contraste entre tonos de marrón más claros y más oscuros, tanto por el manto y las alas (coberteras alares contrastan en vuelo con las rémiges), como por las partes inferiores del ejemplar en vuelo. La moteada muestra tonos más oscuros y uniformes tanto en sus partes superiores como inferiores. 

.- Tienen una mancha de color pálido/canela en la nuca (nape patch): Es un carácter diagnóstico de pomerana, sobre todo en el caso de ejemplares muy jóvenes (plumaje nuevo). En la pomerana hay variación, pero típicamente se ve una mancha en la nuca bien delimitada. 

.- Su pico es menos grande 

.- La mancha blanca con forma de media luna o “C” (parte de abajo de las alas, a la altura del carpo), es doble 

.- Sus alas son más estrechas 

.- Diseño y coloración de las supracobertoras alares: Para el Águila moteada, deben ser de color blanco níveo en toda su parte visible, contrastando fuertemente con la base de la pluma; por el contrario, en la pomerana suelen tener una base grisácea sucia, una parte blanca y solo una punta de color totalmente blanco níveo. 

.- Barrado en secundarias, especialmente p4 y p5. El carácter más clásico en la diferenciación de clanga vs pomarina, es el barrado en las plumas de vuelo, y en particular las extensión de barrado en secundarias y p4 y p5. En la pomerana, el barrado llega hasta el final de la pluma, mientras que en la moteada las plumas están levemente o nada barradas. En las secundarias, el barrado de la moteada ocupa el interior de la pluma, mientras que en la pomerana llega al final. 

.- Presencia de 6 “dedos”. Es decir, tan solo las primeras 6 primarias más externas muestran una longitud mayor que el resto, mostrando una diferencia de longitud obvia entre la primaria 6 y la 7, la cual es mucho más corta. En el caso de las moteadas presentan 7 “dedos” en vez de 6. 



El hábitat que suele frecuentar el Águila moteada son las zonas boscosas próximas a deltas de ríos, humedales, marismas, embalses, prados húmedos, turberas y pantanos. 



Su alimentación se basa en la caza de aves y de mamíferos de tamaño pequeño/medio, así como de pájaros, anfibios, peces, reptiles e insectos grandes. En la época invernal también se pueden alimentar de carroña. 



Su periodo reproductivo abarca entre los meses de abril y mayo. En esa época construyen sus nidos a modo de grandes plataformas de palos que instalan sobre los árboles caducifolios en el interior del bosque. En otras ocasiones también utilizan los nidos de otras rapaces. Normalmente la puesta se compone de un huevo (ocasionalmente dos) y la incubación dura unos 45 días aproximadamente. Las crías permanecen en el nido alrededor de 60 días, pero los padres continúan alimentándolas durante otros 30 días más. 



Para finalizar, a modo de conclusión, decir que he querido reflejar en esta extensa entrada, la gran problemática que hoy día existe para la correcta identificación de ejemplares de Águila moteada vs Águila pomerana y sus varias posibilidades (puro/híbrido, híbrido/híbrido...) de ejemplares de hibridación (de 1ª, 2ª o 3ª generación). 



El ejemplar aquí presentado, según la opinión de expertos, se trata de un ejemplar adulto puro de Águila moteada (Clanga clanga), pero lo cierto es que no se podrá asegurar de manera inequívoca salvo con la realización de análisis genéticos. Me encantaría conocer las opiniones, que al respecto de la correcta identificación de éste ejemplar, puedan tener los expertos en la materia, para aprender de ellos y poderla compartir con cualquier interesado en la misma.

2 comentarios:

  1. Rareza ocasional pero bien pillada, ilustrada y contada. Un saludo.

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  2. Muchas gracias Jose, me alegro que te guste la entrada. Saludos cordiales.

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