martes, 11 de noviembre de 2014

Un habitual pero esquivo de nuestros bosques. El Carbonero palustre (Poecile palustris)

Aprovechando la entrada del otoño, recientemente decidí acercarme a una zona boscosa para realizar alguna fotografía de esta bonita estación en la que nos encontramos. Iba caminando por sendas que me transmitían la sensación de estar haciéndolo por el mismísimo paraíso.





Llevaba además la intención de intentar localizar al Carbonero palustre, una especie que, además de tener un tamaño pequeño, es sumamente esquiva e inquieta. A los pocos segundos de posarse en una rama ya saltaban a otra. Eso unido a la poca luz propia de la zona boscosa donde suele habitar, dificulta seriamente el poderle sacar unas imágenes algo decentes si no es con un objetivo muy luminoso o con la ayuda del flash.




El Carbonero palustre es una paseriforme (párido) rechoncha de pico corto que habitualmente vive y cría en terrenos húmedos con árboles de hoja caduca (abedules, robles, hayas, etc.) en los que existen restos de árboles muertos o en descomposición como el que se ve en la foto. 



Es un pájaro sedentario que suele vivir en parejas a las que se suelen mantener unidas y fieles al territorio de cría. Cada pareja defiende un territorio reducido y a él acude año tras año para anidar, haciéndolo en el mismo agujero o hueco de árbol. Si uno de los miembros de la pareja perece durante el invierno es el otro, macho o hembra, quien permanece allí hasta que se empareja nuevamente.





Su apariencia a primera vista, le hace confundir fácilmente con el mucho mas frecuente Carbonero garrapinos, a no ser que nos fijemos entre otras, en que al palustre le falta la mancha blanca en la nuca que si posee el garrapinos, así como por las dos listas que este ultimo posee en las puntas de las alas coberteras. El babero negro característico de los carboneros, también suele ser más pequeño en el palustre.




Me llama la atención la denominación de la especie como palustre (perteneciente o relativo a una laguna o a un pantano, según el DRAE) que parece indicar que sus hábitats serían esos, cosa que no ocurre habitualmente como mencione antes. En su denominación latina (Poecile palustris) también aparece este término precedido por el genérico de Poecile que proviene del latín poekylos; de varios colores.







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