sábado, 19 de agosto de 2017

Una pequeña “rapaz” entre los pájaros. Alcaudón común. Lanius senator. Picanzu coronal.

Continuando con las pájaros que durante el periodo estival he podido observar y fotografiar fuera de mi territorio asturiano habitual, hoy quiero presentaros el repertorio fotográfico que he realizado al Alcaudón común (Lanius senator), un pajarillo con apariencia simpática y amable y con un aspecto sumamente característico que cualquier observador, incluso novato, identifica rápidamente.




Sin embargo a pesar de ese aspecto simpático y amable no nos debemos olvidar que pertenece a una familia, que en nuestro país está representada, además de por nuestro protagonista de hoy el Alcaudón común (Lanius senator), por el Alcaudón real (Lanius meridionalis), el Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) y el lamentablemente mucho más escaso y en serio peligro de extinción, el Alcaudón chico (Lanius minor), del que según he podido leer recientemente, apenas quedan unos ocho ejemplares en España (en enclaves dispersos de Aragón y Cataluña) y el cual lógicamente, está catalogado como “En peligro crítico” en el Libro Rojo de las aves de España y aparece como “En peligro de extinción” en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.




Pues como decía anteriormente, a pesar de su aspecto simpático y amable, a la familia “Lanidae” se la conoce como a la familia de los “carniceros”, debido a que el significado etimológico del nombre de esta familia “Lanidae” deriva del término latíno “lanius-ii”: carnicero (de “lanio”: desgarrar) al que se le añade el sufijo “idus-a-um” para designación de familias, con el significado de relación o pertenencia. Es decir, el ser de la familia “Lanidae” significa pertenecer a la familia de las aves a las que se identifica con costumbres de carniceros.




Como muchos ya conoceréis, el origen de esta calificación se debe a que los componentes de esta familia tienen costumbres depredadoras y unos hábitos alimenticios parcialmente carnívoros, así como también al uso que hacen de espinas y púas para colgar y manipular a sus presas, entre los que se encuentran grandes insectos, lagartos, roedores e incluso pequeñas aves (en especial en el caso del Alcaudón real) a pesar de su pequeño tamaño.




Sus cortos, fuertes y ganchudos picos les proporcionan un utensilio eficaz para el desgarre de las piezas. Pero lo más característico de ellos es que acostumbran a “almacenar” sus presas clavándolas en las largas espinas de algunas plantas o en las púas de las alambradas metálicas, para utilizarlas como despensas que habitualmente no consumen, o como ayuda para desgarrar y trocear a sus presas.




Existe una curiosa teoría popular que defiende que si en la evolución de las aves hubiera habido pasos intermedios, entre los pájaros pequeños (paseriformes) y las grandes rapaces, los alcaudones sin duda alguna serían el eslabón intermedio de dicho avance. Tanto es así que podrían describirse como pequeñas rapaces, debido a sus costumbres depredadoras y a pesar de su reducido tamaño. 




A ello entre otras, también contribuye sus hábitos de caza, ya que tienen la costumbre de vigilar desde un posadero situado en los altos de arbustos, cables, vallas o muros, esperando a sus presas y tras localizarlas, lanzarse rápidamente sobre ellas, actuando como pequeñas rapaces pero sin garras, valiéndose sólo de su pico, como haría cualquier otra ave rapaz. Incluso su aspecto, en el que destaca su conspicuo antifaz que parece estar escondiendo su identidad, nos hace recordar el aspecto de los bandoleros o cacos. 




En cuanto a la segunda parte de su denominación científica, la que describe su género, el término “senator” es debido al color rojo púrpura de su cabeza, que viene a recordar al color de la banda que llevaban encima de la toga los senadores de la antigua Roma.




El Alcaudón común (Lanius senator) tiene un tamaño algo superior al del Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) y menor que el del Alcaudón real (Lanius meridionalis), con una longitud de unos 18-20 cm, una envergadura que puede alcanzar los 28 cm y un peso de aproximadamente los 50 gr. Se estima que su esperanza de vida puede rondar los 6 años de vida, aunque como ocurre en casi todas las aves la tasa de mortalidad es más alta el primer año. En esta especie existe dimorfismo sexual.




En el caso de los machos adultos, tienen las partes superiores de color negro o negruzco, excepto la parte inferior del dorso que es gris ceniza y el obispillo que es de color blanco. 




También es de color blanco marfil la garganta, el pecho y el vientre, lo cual produce un considerable contraste con el color oscuro de las partes superiores.




Las alas son negras por encima y presentan una gran mancha blanca en las escapulares y cobertoras primarias que es especialmente visible en vuelo, dando la impresión de un gran área blanca que atraviesa las alas.




Tal como describe el origen etimológico de la palabra alcaudón (según el DRAE) que deriva del término árabe “alqabtún”, que significa “el cabezón”, poseen un tamaño de cabeza considerable en el que destacan de forma considerable el píleo y la nuca que son de color castaño rojizo o anaranjado.




Como comenté antes también es característico de esta familia el presentar un antifaz negro que tras abarcar la frente y englobar a los ojos, se dirige hacia atrás y un poco hacia abajo describiendo una curva.




En la parte central de la frente presentan una estrecha franja negra que se prolonga por los laterales de la cara hacia abajo para separarse por encima del pico en dos estrechas líneas negras, a modo de estrechas bridas. 




Entre estas bridas que se prolongan desde el antifaz hasta la comisura del pico, se puede apreciar una amplia zona blanquecina. Durante la época reproductiva les aparecen unas manchas blanquecinas no muy largas por detrás del ojo.




El pico es ancho, corto, ligeramente ganchudo en la punta y de color negro.




Los ojos son grandes con el iris de color pardo oscuro y tienen alrededor un fino anillo periocular blanquecino.




La cola es larga y estrecha, es de color negro por arriba excepto en los bordes y en la base que al igual que por debajo, son de color blanco.




Las patas son cortas y de color negro.




Por su parte, las hembras en la edad adulta, tienen unos tonos en general más apagados. La parte superior menos oscuras que los machos, predominando más el color gris parduzco oscuro, en lugar del negro. 




El píleo posee un matiz castaño más apagado.




Una diferencia bastante significativa lo constituye la banda frontal que en ellas es mucho más pequeña y de color más claro (pardo negruzca) y mezclado con algo de blanco ocráceo, desapareciendo las bridas negras de los machos. 




Las partes inferiores tienen un matiz beige pálido y en los flancos presentan múltiples líneas cortas onduladas de color pardo negruzco.




Las alas y la cola son pardas, pero en aquéllas hay matices castaño rojizos. 




Por su parte, las plumas blancas que los machos adultos presentan en las escapulares, en ellas es de color beige en vez de blancas. 




También es más claro el color de su pico.




Los jóvenes, macho y hembra, se parecen a las hembras adultas, aunque sus partes superiores son pardo grisáceas con muchas líneas onduladas de color más oscuro, a excepción del obispillo que es pardo rojizo.




Tienen el pecho y los flancos vermiculados, alternando el color grisáceo claro con un fino rayado oscuro.




Las partes inferiores son de color blanco crema.




Las plumas escapulares son más pálidas y las de la franja alar blanca están bordeadas de negro.




El píleo también es de color grisáceo claro con un fino rayado oscuro.




Carecen de la máscara que tienen los adultos y la línea periocular es más oscura que la de aquellos.




Tienen el pico marrón.




Su canto en primavera es frecuente y consiste en un gorjeo agradable y musical que se escucha antes de que distingamos el pájaro y que acostumbran a emitirlo los machos que llegan primero a los lugares de cría.




Cuando se sienten amenazados o quiere intimidar a un intruso, emiten unos chasquidos ásperos, muy seguidos y rápidos, tipo “chek-chek-chek-chek”, que recuerdan a los emitidos por las urracas. Los alcaudones tienen la capacidad de imitar los cantos de otras aves, por lo que el patrón de canto de cada alcaudón puede ser muy diferente. Las especies imitadas con más frecuencia son el Bisbita campestre, la Curruca mirlona y el Escribano triguero.



En lo referente al comportamiento del Alcaudón común, decir que se trata de un pájaro tímido y prudente que habitualmente no permite que se acerquen los seres humanos a menos de 20 m sin alzar el vuelo. 




Los alcaudones comunes son territoriales durante todo el año, incluso en las zonas de descanso de las migraciones. No toleran en su territorio a otros congéneres a excepción de su pareja, a los que atacarán si no se alejan en respuesta a sus posturas y llamadas de amenaza. También intentan ahuyentar a otras aves que tengan un espectro alimenticio similar como las collalbas y las demás especies de alcaudones, aunque tolera a otras especies, en especial a la Curruca mirlona. Con frecuencia ambas especies construyen sus nidos en las proximidades de la otra, por lo que se cree que el alcaudón tiene una relación de mutualismo con la Curruca mirlona. Al parecer, el alcaudón podría beneficiarse de las llamadas de aviso que realiza la curruca ante la aparición de los enemigos comunes y la curruca de la defensa del territorio que realiza el alcaudón.




Se distribuyen fundamentalmente por el Sur de Europa, el Suroeste de Asia y por el África Central. El Alcaudón común anida en el sureste de la región Paleártica, alrededor del Mediterráneo, en especial en la Península Ibérica donde se concentra el 85% de la población europea.


En España son habituales durante el período estival, llegan procedentes de África en el periodo de marzo a mayo y suelen permanecer hasta los meses de agosto o septiembre que migran y cruzan el Sáhara tras el periodo reproductor. Invernan en las sabanas africanas y en Arabia Saudí.




Aunque están descritas hasta 26 subespecies del género “Lanius”, en nuestro país es habitual, en la época primavera verano, la subespecie “senator”, y en Baleares la subespecie “badius”. 




En España los podemos encontrar en casi todos sus territorios, excepto en Canarias. No obstante, se trata de un ave rara en las regiones norteñas más húmedas: Galicia, la vertiente norte de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico norte y los Pirineos, donde curiosamente abunda su pariente próximo, el Alcaudón dorsirrojo, que a su vez escasea en el resto del territorio.


Sus hábitats preferidos lo constituyen las dehesas de encinas y alcornoques del centro y oeste de la Península, así como terrenos despejados próximos a los bosques, campos de cultivo y en general los terrenos con vegetación baja, matorrales y pocos y dispersos árboles como sabinas albares, robles melojos, fresnos y pinos.




Su alimentación, a diferencia de los demás alcaudones, es fundamentalmente insectívora (escarabajos, abejas, saltamontes, cigarras, grillos…), pero también de forma esporádica la complementan con artrópodos, pequeños roedores, reptiles, anfibios e incluso pequeños pájaros y sus crías. Empala algunas de sus presas en arbustos espinosos y púas de alambradas, aunque con menos frecuencia que el Alcaudón real y el Alcaudón dorsirrojo.




Es común verlos posados en un posadero como puede ser la ramita más alta de un árbol o de un matorral o un cardo aislado o una estaca dese los que se lanza a capturar sus presas para a continuación regresar e él.




El periodo de reproducción lo llevan a cabo entre los meses de abril y junio, poco después de llegar a los territorios de cría, al que llegan primero los machos para elegir el emplazamiento del nido. Se trata de una especie monógama que puede llegar a realizar dos puestas a lo largo de la temporada de cría.




La hembra, con ayuda del macho, construye el nido con forma de taza empleando para ello ramas muy finas y flexibles, tallos herbáceos, musgo e incluso telas de araña que posteriormente tapiza su interior con pelo, lana y plumas. Lo sitúan en pequeños arbustos espinosos (rosales) o arbustos y arbolillos densos (enebros, chaparros) o incluso en las horquillas de las ramas bajas de los árboles. La puesta se compone de 3-6 huevos, normalmente 5. La incubación dura unos 15 días aproximadamente y durante la cual, la hembra es alimentada por el macho. Las crías abandonan el nido a las tres semanas de edad.




A pesar de tratarse de un ave relativamente común en numerosas regiones, sus poblaciones han experimentado durante las últimas décadas una importante tendencia negativa, especialmente en las regiones más húmedas, según los datos obtenidos por el programa SACRE en 2005. Desde los años setenta, el Alcaudón común ha desaparecido de numerosas comarcas de Navarra, Galicia, Asturias, Cataluña, etc., registrándose en algunas zonas descensos poblacionales del 50%. 




Todo ello al parecer ha sido como consecuencia de las transformaciones sufridas en el medio rural y en especial al cambio en las prácticas agrarias. Por un lado, el abandono de la ganadería en régimen extensivo ha provocado la pérdida de pastizales, que se han cubierto de matorral. Por otro lado, la modernización de las explotaciones agrarias ha conllevado la pérdida de alimento como consecuencia del empleo abusivo de plaguicidas. A su vez, es un ave que, como tantas otras migradoras, también se ve afectada por los cambios de uso que se están produciendo en los territorios de invernada en África, en donde además padece la presión cinegética y las fuertes sequías.




Esta especie está catalogada como “Casi amenazada” en el Libro Rojo de las aves de España (2004) y está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.