martes, 12 de diciembre de 2017

El ave de mayor envergadura en Europa. Buitre negro. Aegypius monachus. Utre Prieta.

Esta nueva entrada al blog la voy a dedicar al majestuoso Buitre negro (“Aegypius monachus”), un ave que tiene el honor de estar considerada como el ave de mayor tamaño de toda la Península Ibérica y a la que durante este otoño he tenido la oportunidad de fotografiar en diversos lugares (Madrid y Extremadura) y en vuelos relativamente cercanos, lo que una vez más me ha permitido valorar su enorme envergadura en vuelo.




Tiene una longitud de entre 100-115 cm y una envergadura alar de unos 250-285 cm, llegando incluso algunos ejemplares a los 3 m, lo que además le concede el record de ser el ave rapaz con la mayor envergadura que puede ser observada en Europa, junto con el Quebrantahuesos. Su peso varía entre los 7 y 12 kg, sólo superado en España por el macho de la Avutarda (entre los 8-18 kg). 




Si no me equivoco, a nivel de todo el planeta, tan solo es superado en tamaño por el Cóndor de los Andes (“Vultur gryphus”) que ostenta el record de ser el ave voladora no marina más grande. Llega a medir 1,4 m y la envergadura de sus alas puede llegar a los 3,3 m. Los adultos macho pesan entre 11 y 15 Kg y las hembras de 8 a 11. Vive en América del Sur, en toda la cordillera de los Andes y en las cordilleras adyacentes.




También le supera el Albatros viajero (“Diomedea exulans”) que es el ave voladora de mayor envergadura del mundo. Sus medidas son 1,30m de altura y 3,5 m de envergadura. Se trata de un ave marina que vive en todos los océanos del hemisferio austral, preferentemente en regiones subtropicales y subantárticas.




También está el Avestruz (“Struthio camelus”) que es el ave más grande y pesada del planeta en la actualidad, con hasta 3 m de altura, pudiendo llegar a pesar 180 Kg. Los avestruces son aves no voladoras que se distribuyen en África.




Y por último, nuestra Avutarda (“Otis tarda”) que se lleva el premio al ave voladora más pesada, ya que, en el caso de los machos, vienen a tener un peso de hasta 15 kg (la media es 13,5 Kg), aunque hay datos de avutardas de 18 Kg y el mayor peso registrado es de 21 Kg. La avutarda se distribuye en distintos puntos de Europa y el centro de Asia.




Pero al margen de que sea la rapaz más grande de Europa y una de las aves más voluminosas de cuantas existen en el planeta, tenemos la enorme fortuna de que en nuestro país se conservan las mejores poblaciones de todo el mundo.




Se trata de una gigantesca ave en la que no existe un dimorfismo sexual, que cuando planea con alas extendidas, produce la impresión de que un gran rectángulo negro flota en el espacio.




El Buitre negro pasa mucho tiempo en el aire planeando y sólo en contadas ocasiones bate las alas de forma imperceptible. Cuando inicia el vuelo desde el nido, un árbol o el suelo, lo hace batiendo las alas lenta y muy profundamente, deslizándose por el cielo sin aparente esfuerzo. Emplean las masas de aire que tras calentarse cerca de la superficie de la tierra ascienden hacia arriba. Una vez que alcanzan la altura deseada planean y van perdiendo altura hasta alcanzar otra masa de aire ascendente con la que de nuevo ganan altura. Los ejemplares reproductores invierten cada día entre 7 y 11 horas en la búsqueda de alimento, llegando a recorrer enormes distancias.




La coloración de su plumaje es uniforme y de color marrón muy oscuro, casi negra. Las plumas del dorso son de color pardo uniforme con tintes negruzcos, siendo la zona ventral del cuerpo aún más oscura.




Está dotado de unas grandes alas, anchas y largas con el borde de las mismas casi paralelos y sus plumas primarias presentan una profunda digitación (6 o 7 “dedos” muy largos). En los individuos adultos, las infra-coberteras alares no son uniformemente oscuras, sino que muestran algo de pardo gris en las pequeñas y medianas, formando una o dos bandas difusas.




La cabeza de los adultos está recubierta, al igual que la cara, de un fino y corto plumón de color marrón grisáceo. En la cara presenta zonas de piel desnudas con una coloración rosácea.




Su cuello es largo, con la parte anterior recubierta de un fino y corto plumón de color marrón. En su base destaca una gola de plumas largas de color pardo, que suelen estar erizadas y que abarcan los laterales y la parte posterior del cuello hasta la nuca. Debajo de esta gorguera destacan otra fila de plumas de color más claro que cubren la parte superior del pecho.




Tienen un pico grande, robusto y curvado hacia abajo en su extremo (forma de gancho), estando perfectamente adaptado para el desgarro de piezas duras (músculos, pieles y tejidos cartilaginosos). El pico en su primera mitad está cubierto por la cera que es de color violáceo o azulado, mientras que en su mitad distal es de color negruzco hacia la punta, y más grisáceo y algo más pardo e incluso amarillento, en la zona que está más cerca de la cera.




Los ojos son grandes, con el iris marrón muy oscuro y están rodeados de un anillo blanquecino que está formado por piel desnuda.




La cola es corta, grande y en forma de cuña. 




Las patas son cortas y de color gris azulado o blanco azulado. Las uñas están poco afiladas al no precisarlas para la caza. Aun así, son más largas y puntiagudas que en el Buitre leonado.




Los jóvenes presentan en general un color mucho más oscuro (casi negro), brillante y homogéneo que los adultos, con la cabeza y la cara completamente cubierta de plumón negruzco. La base del pico de estos es de tonalidad rosácea.




En su denominación científica “Aegypius monachus”, se hace referencia a un individuo de la mitología griega, un tal Egypio (“Aegypius”) que tras mantener un idilio amoroso con una bella viuda llamada Timandra (“Timandrea”), mantuvo una reñida disputa con el hijo de ésta, un tal Neofrón (“Neophron”), que era amigo y de la misma edad que Egypio. 




Neofrón harto de esa relación amorosa con su madre, quiso dar un escarmiento a Egypio y desarrolló una malévola estrategia con la madre de Egypio, una tal Búlide, a la cual disfrazó como si fuera Timandra y con engaños hizo que ésta yaciera con su propio hijo, pensando ella que lo hacía con su marido y él que lo hacía con Timandra. 




Al despertar por la mañana y verse en el lecho con su propio hijo, pensó horrorizada que sin quererlo, había cometido un incesto al haberse acostado con su propio hijo, en vez de con su marido. Furiosa ante semejante situación quiso sacar los ojos a su hijo con una espada para que no viera con quien había pasado la noche y además suicidarse después. Otra versión es que es el padre de Egypio y marido de Búlide, un tal Anteo, quien es advertido por el propio Neofrón del episodio de engaño e incesto de su mujer y su hijo, y loco de celos y de dolor, marcha en busca del hijo para arrancarle los ojos.




Ante todo este dramón mitológico y para evitar males mayores, tienen que intervenir los dioses para evitar el derramamiento de sangre, la venganza y la masacre que se esperaba tras el ardid de Neofrón. En algunas versiones es Apolo, pero en la mayoría es Zeus, muy dado a las transformaciones en animales, el que decide solucionarlo todo transformando a los personajes en aves. De esta manera Neofrón y Egipio quedan transformados en buitres (Alimoche: “Neophron percnopterus” y Buitre negro “Aegypius monachus”), mientas que Búlide pasa a ser una garza, un alcaraván o algún tipo de ave acuática, y Timandra es convertida en un pequeño y colorido pajarillo (probablemente un herrerillo o un carbonero). El único que se escapa de ser convertido en ave es Anteo.




Por su parte, el término “monachus“, que viene del latín, con el significado de “solo”, “único” o “solitario”, hace la doble referencia tanto al modo de vida solitario del animal, como a la palabra derivada de ésta, “monje”, puesto que su aspecto oscuro es parecido al de un monje con la coronilla pelada, al presentar la cabeza desprovista de plumas, como otros buitres.




El comportamiento del Buitre negro es mucho menos gregario que el del Buitre leonado y al revés que a este último, se le suele observar en solitario o como mucho en parejas o grupos muy pequeños alrededor de la carroña o en los dormideros. 




El Buitre negro es una de las cuatro especies de grandes rapaces carroñeras que habitan en Europa, junto con el Buitre leonado, el Quebrantahuesos y el Alimoche. Es interesante reseñar que a nivel popular las aves carroñeras tienen en general mala reputación ya que se las asocia con la muerte considerando que viven a costa de la desgracia ajena, cuando en realidad su labor es fundamental al estar eliminando posibles focos de infección de nuestros campos.




Como se puede ver en el mapa de distribución de esta especie, están presentes en Europa, África y Asia. La península Ibérica y Los Balcanes en Europa, y China y Mongolia en Asia albergan las principales poblaciones. La mayor parte de la población europea vive en España.


En España son residentes todo el año y se encuentra muy ligado a las grandes extensiones forestales mediterráneas, generalmente situadas en regiones remotas, escasamente accesibles y poco habitadas del cuadrante sur-occidental de la Península Ibérica: norte de Extremadura, suroeste de Castilla y León, mitad occidental de Castilla-La Mancha, oeste de Madrid y noroeste de Andalucía Andalucía). También en Baleares (Mallorca), siempre ligado a los sistemas montañosos de estas comunidades. Las principales colonias de cría se encuentran en el Parque Nacional de Cabañeros y, sobre todo, en el Parque Nacional de Monfragüe, donde se concentra la mayor agrupación de parejas conocida en todo el mundo.



El Buitre negro es una especie que no se reproduce en Asturias aunque se está observando en nuestra región con cada vez más frecuencia en los últimos años. La mayoría de las observaciones corresponden a individuos jóvenes. Este aumento del número de citas probablemente se deba al aumento de la población reproductora en sus áreas de cría tradicionales, sobre todo en el norte de Extremadura.




Su hábitat es preferentemente los bosques mediterráneos de encinas, alcornoques y pinos, aunque también se encuentran en robles melojos y alisos. En Mallorca se instala en pinos que crecen al borde de cantiles marinos inaccesibles.




El Buitre negro es un ave sedentaria tanto en la Península como en Baleares (no así en otras regiones de su distribución mundial), que ocupa un área no muy extensa, si bien en ocasiones puede pasar varios días seguidos fuera de ella, especialmente concluida la época de reproducción. Sus movimientos para buscar alimento le pueden alejar hasta 60 km de su grupo. 




Los individuos jóvenes realizan largos viajes exploratorios al emanciparse de los padres. Con estos desplazamientos los jóvenes se intercambian entre distintas subpoblaciones, encuentran nuevas zonas de hábitat donde reproducirse y se disminuye la competencia con la población adulta en las áreas de cría.




Se alimentan de carroñas de grandes mamíferos (ovejas, cabras, ciervo, zorro, etc.), pero al contrario que los buitres leonados, evitan las vísceras y prefieren la masa muscular. Complementan esta alimentación (también a diferencia con los demás buitres) con cadáveres de animales mucho más pequeños como es el caso del conejo, ardilla, lagartos y otros pequeños vertebrados. Muy ocasionalmente atacan a animales moribundos (malheridos de la caza) o enfermos (mixomatosis). Un Buitre negro viene a necesitar unos 500-700 gr diarios de alimento y debido a la dificultad que tienen para encontrar cadáveres de grandes mamíferos con que alimentarse, se han creado diversos muladares en sitios estratégicos, donde les depositan carroña para que se alimenten junto a otros carroñeros.




También difieren del Buitre leonado en que son los encargados de abrir el cuerpo del animal muerto desgarrando el pellejo y comiendo músculos y tendones. Más tarde expulsa los pelos, piel, etc.  por el pico, en forma de bola indigerible, la egagrópila.




El Buitre negro es un ave monógama cuyo periodo de reproducción lo lleva a cabo entre los meses de febrero a marzo. Construyen sus voluminosos nidos en las copas de grandes árboles (entre los 200 y 1.600 m de altitud), en zonas de bosque mediterráneo, dehesas de alcornoque y encina y bosques de coníferas en montaña, formando colonias dispersas y alejadas de toda presencia o actividad humana. Cada temporada la pareja retorna al mismo nido que han usado año tras año y renuevan su estructura añadiendo alguna capa, llegando de esta manera a acumular materiales, pudiendo alcanzar un impresionante peso (hasta más de 500 kg) y dimensiones, que en ocasiones conduce a su derrumbamiento por el peso acumulado.




El Buitre negro no procrea cada año. Ambos progenitores se dedican a esta tarea, que dura 55 días, de tal manera que a principios de mayo rompe el cascarón un único polluelo. Se pueden encontrar los pollos en el nido hasta principios de septiembre. La misión de incubar la realizan muy concienzudamente. Algunos expertos afirman que es muy difícil durante la incubación mover a un buitre negro del nido. Sin embargo, otros han tenido experiencia con puestas abandonadas por pequeñas molestias, de ahí la importancia de que nunca se debe ocasionar molestias a los nidos en época de cría.




El Buitre negro puede alcanzar una edad de 25 años en libertad, aunque su esperanza media de vida es menor. En la actualidad, los problemas más acuciantes para esta especie son el uso ilegal de cebos envenenados utilizados para el control ilegal de predadores, la destrucción de hábitat, la colisión con tendidos eléctricos y con las aspas de los, cada día más frecuentes, aerogeneradores, así como la electrocución, y los incendios forestales, sin olvidarnos de las recientes medidas de sanidad animal que impiden el abandono de cadáveres de animales domésticos y cinegéticos en el campo, lo que podría suponer una seria amenaza para esta especie a medio plazo, debido a la retirada de recursos tróficos. El Buitre negro se encuentra incluido en la categoría de “Vulnerable” del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (R D 139/2011, de 4 de febrero) y en la misma categoría de“Vulnerable” en el Libro Rojo de las Aves de España.