miércoles, 9 de noviembre de 2016

Lo de esta ave es absolutamente increíble. Torcecuello euroasiático. Jynx torquilla. Formigueru.

No se me ocurre otro calificativo que el de increíble para definir a este pequeño y particular representante de la familia de los pícidos, que como a continuación voy a describir, presenta unas características morfológicas y etológicas muy especiales.





De las muchas y muy curiosas peculiaridades de esta pequeña ave, la que primero viene a la cabeza de cualquiera, es precisamente la que le proporciona su nombre común, la de tener la habilidad de poder torcer el cuello, para defenderse de potenciales amenazas.





Ahora mismo no caigo en la existencia de otra ave que recurra a esta imaginativa y difícil manera de proceder para defenderse ante el peligro, en especial cuando se le sorprende en el nido.





Efectivamente, el Torcecuello cuando se encuentra en situación de peligro, comienza a realizar movimientos de giro de su cuello (hasta 180°), a un lado y a otro, sin mover el resto del cuerpo y abriendo la cola en abanico, para así emular los movimientos que hacen las serpientes, e intentar de esa manera disuadir a sus predadores. 





Previamente erizan las plumas de la cabeza y a continuación inician una serie de movimientos lentos y repetitivos de torsión del cuello a un lado y otro, acompañándolos de otros bruscos de delante a atrás, ofreciendo siempre de frente, la punta de su afilado pico. Esa habilidad para poder realizar esos movimientos de cuello, se debe a que poseen un tipo de vértebra especial en su cuello, denominada vértebra heterocélica.





Por si fuera poco esta habilidad, las aves adultas cuando están en el nido, a la vez que realizan estos movimientos, pueden imitar el sonido que emiten las víboras o culebras encolerizadas, con el fin de asustar a los potenciales agresores. Esa misma capacidad de asustar para disuadir a sus enemigos, la exhiben las crías imitando el zumbido de las abejas, dando la sensación de que allí hubiese un panal.





En esta simulación juega un importante papel, el color y dibujo de las plumas de su dorso, ya que imitan con un asombroso parecido, al que presentan las víboras o culebras y que toma vida con los movimientos peculiares de su cuello. 





Otra peculiaridad de esta especie, es que su plumaje no presenta colores llamativos como el resto de los componentes de la familia de los denominados “pájaros carpinteros”, sino que tiene un alto poder de camuflaje, mimetizándose de una manera increíble con el medio en el que habitualmente se mueve.





Además, al contrario que el resto de los componentes de su familia, no tienen adaptadas las plumas de la cola (rectrices rígidas) para poder trepar por los troncos de los árboles y mantenerse en posiciones verticales. 





Debido a lo anteriormente comentado, pasan más tiempo en posición horizontal, posados en las ramas horizontales u oblicuas de los árboles, que en la vertical de los troncos, como hacen el resto de sus congéneres. Es frecuente verlos posados en la tierra o en los prados y moverse por ellos caminando dando saltos con la cola levantada.





Una nueva peculiaridad de esta increíble especie y que la diferencia del resto de los componentes de su familia, es que no construyen ningún tipo de nido, sino que aprovechan los nidos abandonados de otros pícidos o las cajas nido. Además tampoco aportan ningún tipo de material para tapizar por dentro los nidos.





Para continuar con sus peculiaridades. es interesante conocer que de todos los pícidos españoles, es el único que no taladra la madera, ni para construir su nido, ni para alimentarse, y por ello no presenta un prominente y potente pico como el resto de “pájaros carpinteros”. Sin embargo, están dotados de una larga y rápida lengua (como los ofidios), que utilizan hábilmente para extraer insectos de la corteza de los árboles o de los hormigueros.





Después de relacionar este compendio de peculiaridades que me hacen calificar a esta especie como increíble, decir que su denominación científica “Jynx torquilla”, tiene el significado etimológico de “ave que grita o da alaridos y que tuerce el cuello”.





Estas aves vienen a tener un tamaño de entre los 16-18 cm de longitud, alcanzando una envergadura de unos 27 cm y un peso de unos 50 gr. No hay dimorfismo sexual en esta especie.





Como vemos, se trata de un ave de pequeño tamaño con la cabeza y cuerpo alargados, que en la zona de la frente y gran parte de la cabeza son de color gris, quedando esta zona delimitada con la parte anterior del cuello y la garganta, por una larga franja facial de color marrón oscuro que recorre el ojo y el lado del cuello. Como ya comenté anteriormente, las plumas de la cabeza tienen la capacidad de ser eréctiles. 





El pico es de color marrón grisáceo, pequeño, cónico y muy puntiagudo. Tienen la capacidad de proyectar su larga, delgada y viscosa lengua a cierta distancia y volverla a replegar sobre sí misma, lo que les sirve para atrapar las hormigas y otros insectos que se encuentran sobre el césped o entre la corteza de los árboles y también a los que encuentran en el aire mientras vuelan.





Los ojos son pequeños y el iris tiene color avellana.





En cuanto a su plumaje decir que por la parte superior son de un color pardo grisáceo que le permite camuflarse en su entorno (corteza de los árboles), ya que está muy barrado y moteado, resaltando en especial una gran banda longitudinal de color marrón muy oscuro en la parte central de la espalda que llega hasta el centro del píleo y que también exhibe en ambos lados del dorso. Los flancos son de color pardo grisáceo con puntos y líneas onduladas.





Por su parte, la garganta, la parte delantera del cuello y la parte superior del pecho, son de color cremoso claro con líneas finas ondeadas, orientadas en sentido horizontal. El resto del pecho, es de color ocráceo claro con puntos y pequeños dibujos marrones oscuros con forma de flecha en la zona central y rayas de color rojizo en los laterales. Por la parte inferior, el vientre es de color blanco sucio.





Las alas, al igual que el dorso, son un color pardo grisáceo muy críptico. Las plumas primarias son de color marrón oscuro con un denso franjeado transversal y abundantes puntos de color crema.





La cola es relativamente larga y de color grisáceo con franjas negruzcas o pardo grisáceas.





Visto globalmente, todas estas características peculiares de su plumaje le proporciona un gran mimetismo, que hace que resulte muy difícil distinguirles entre la espesura del bosque.





Las patas y los pies son de color pardo claro y como sucede con los demás pícidos, sus patas también poseen zigodactilia, esto es, tienen dos dedos dirigidos hacia delante y dos hacia atrás, lo que le permite aferrarse a los salientes de los troncos, así como a pequeñas ramas. Recordar que la mayoría de otras especies, acostumbran a tener tres dedos situados y dirigidos hacia delante y uno hacia atrás.





Los jóvenes se parecen a los adultos, pero el color gris del plumaje, donde está presente, es más pálido y existe menos contraste en el color de las partes inferiores con las rayas pardas onduladas poco marcadas. 





Su canto es una especie de sonido nasal y lastimero tipo “taii, taii, taii, taii…”, que repite a intervalos y que tiene un cierto parecido con el de otros pícidos y en especial al que emite el Pico menor.

El vuelo es bajo y ondulante y frecuentemente en tramos cortos.





Se distribuyen por Europa, Asia y en el norte y centro de África. Se han descrito varias subespecies.


La mayoría de los ejemplares que podemos encontrar en España son parcialmente migradores, efectuando desplazamientos de alcance moderado durante el invierno. Tan solo una pequeña parte de la población es residente habitual y se quedan en la Península Ibérica como invernantes sin hacer desplazamientos (zona sur y suroeste, en el Levante y en Baleares). A la población residente se le unen algunas aves en paso durante la emigración europea. La migración posnupcial la realizan entre finales de agosto y principios de octubre, en tanto que el paso prenupcial lo efectúan fundamentalmente en el mes de marzo.





Como podemos apreciar en el mapa, su distribución en nuestro país está bastante repartida, tanto en la geografía peninsular como en las islas Baleares, si bien resulta más frecuente en la mitad norte de la Península, buena parte de Levante y Mallorca. Es rara, sin embargo, en la cornisa cantábrica y Galicia, así como en la zona centro (con poblaciones muy dispersas), mientras que en el sur aparece con cierta densidad en algunos núcleos situados en diferentes serranías andaluzas. Falta en Canarias, Ceuta y Melilla.


Su hábitat, como el de la mayoría de los pícidos, requiere una cierta cobertura forestal, pero no tan densa como la del resto de su familia. En general prefieren áreas parcialmente arboladas, con sotos, bosquetes o dehesas. También frecuentan los campos de frutales, los huertos e incluso los parques y jardines urbanos.





Su alimentación es fundamentalmente a base de hormigas y sus larvas las cuales atrapa gracias a su larga lengua con la que palpa las galerías, bajo los troncos o entre las piedras. En su dieta también incluyen otros invertebrados (escarabajos, polillas y arañas) que pueden capturar tanto en el suelo, como en las ramas de los árboles, e incluso, en vuelo.





La época de celo comienza cuando llegan de su migración transahariana entre los meses de abril y mayo. Primero lo hacen los machos que preparan el territorio a las hembras. En esta fase los machos son muy agresivos echando a todos los ocupantes de los agujeros de los árboles del territorio, incluso pícidos.





Después llegan las hembras y los machos comienzan a cantar para atraerlas al territorio. Serán estas las que escojan el agujero en donde posteriormente tendrá lugar la cría.





Como ya comenté anteriormente, de todos los pícidos españoles es el único que no taladra la madera para construir su nido, si no que aprovechan los nidos abandonados de otros pícidos (pico picapinos o pito real), las cajas nido o en oquedades de muros o taludes. Tampoco aportan ningún tipo de material para tapizar los nidos por dentro.





La puesta se compone de 7-10 huevos. La incubación dura 12 días aproximadamente y es llevada a cabo sobre todo por la hembra. Las crías son alimentadas por ambos padres y abandonan el nido cuando tienen unos 20-22 días de edad. En algunas ocasiones pueden efectuar dos puestas al año.





El Torcecuello euroasiático es un ave muy fiel a su lugar de nacimiento y él anillamiento ha demostrado que la mayoría vuelven a sus campos de origen. Lo mismo sucede con localidades de invernada.





La principal amenaza que tienen estas aves es la falta o escasez de su principal fuente de alimentación, las hormigas, debido al uso indiscriminado de insecticidas, lo cual también les puede provocar intoxicaciones. Otra amenaza a tener en cuenta son las alteraciones de su hábitat debido a la intensificación agrícola. El Torcecuello se considera “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies.

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