miércoles, 7 de enero de 2026

La espectacular capacidad de camuflarse. Agachadiza común (Gallinago gallinago).

Al contrario que en otras entradas a mi blog, en las que pretendo publicar mis mejores fotografías de las diferentes especies de aves en las que se puedan apreciar lo más nítidamente posible las características anatómicas de ellas, en ésta nueva entrada mi objetivo es ostensiblemente contrario. Me explico.


Dos ejemplares
En esta nueva entrada tan solo pretendo poner de manifiesto la enorme capacidad de esta ave limícola para camuflarse y pasar absolutamente desapercibida al ojo humano.



Me estoy refiriendo a la Agachadiza común (Gallinago gallinago), un ave sumamente esquiva y tímida que acostumbra a aparecer durante los pasos migratorios y la invernada en humedales, tanto costeros como del interior, y que en ocasiones cuesta un verdadero triunfo encontrar y poder fotografiar.

Dos ejemplares

Así pues, el objetivo de esta nueva entrada era encontrar a la Agachadiza común (Gallinago gallinago) en un entorno en el que no se apreciase claramente su figura, e intentar poner de manifiesto la gran capacidad que ha desarrollado esta especie para defenderse ante un potencial peligro.



Para contribuir a conseguir ese objetivo, no dudan en situarse en lugares en los que lo críptico de su plumaje jaspeado se confunda con la vegetación palustre del entorno por el que habitualmente se mueven, como son los humedales, ríos, arroyos, lagunas, campos inundados, arrozales y marismas.


Dos ejemplares
Podíamos decir que se trataba de intentar encontrar y fotografiar a esa “aguja en un pajar” a modo del juego del libro ¿Dónde está Wally?, pero en la que la protagonista fuera la Agachadiza común (Gallinago gallinago).


Dos ejemplares
No nos olvidemos que, a la facilidad que tiene su plumaje para camuflarse, hay que añadir la característica de esta especie que cuando se sienten amenazadas se agachan y se quedan quietas, si es posible detrás de cualquier matojo, piedra, rama, etc. tras el que se sienten protegidas, de ahí su denominación común.


Dos ejemplares
Eso sí, si por casualidad tienes la fortuna de encontrarlas, la satisfacción es muy agradable, máxime, como es el caso, cuando en todo momento permanecían inmóviles, o a lo sumo, realizando desplazamientos mínimos pero para ocultarse aún más.


Dos ejemplares
Posteriormente, tras localizarlas prismáticos en mano, viene la otra aventura de intentar fotografiarla de alguna manera que se pueda apreciar entre tanta vegetación y que quede medianamente enfocada, dado el mimetismo que en todo momento exhibe.



La Agachadiza común es un ave de mediano tamaño que mide entre los 23-28 cm de longitud si incluimos su largo pico que viene a medir unos 7 cm. Su envergadura oscila entre los 39-47 cm y su peso puede llegar a los 180 gr. Viven aproximadamente 10 años. No existe dimorfismo sexual en esta especie.


Dos ejemplares
El plumaje que presentan estas aves en el dorso y en las alas es de un color pardo rojizo con manchas negras y con los bordes de las plumas dorados, lo que en su conjunto les proporciona un aspecto rayado, formando dos líneas longitudinales, casi paralelas, que recorren toda la espalda desde los hombros hasta la zona caudal. Esta coloración puede variar de unos individuos a otros y es sumamente mimética.



La principal característica que la diferencia de la Agachadiza chica es, aparte de ser de un tamaño algo mayor y tener el pico más largo, que en la cabeza tiene en el centro del píleo una raya longitudinal de color crema o blanquecina, que en el caso de la Agachadiza chica es totalmente de color marrón oscuro bordeada por dos laterales más claras.



Termino esta entrada recordando que la Agachadiza común es el ave limícola que ostenta el récord de tener el pico más largo si tenemos en cuenta la proporción entre el tamaño del pico y el tamaño del cuerpo.



Muchas gracias por visitar mi blog.

domingo, 28 de diciembre de 2025

El primero de la temporada del pájaro que cría más al norte de la tierra. Escribano nival (Plectrophenax nivalis).

Fiel a su cita anual, a mediados de éste mes de diciembre tuve la oportunidad de poder observar y fotografiar al primer ejemplar de Escribano nival (Plectrophenax nivalis) de la temporada en el concejo de Gozón (Asturias).



Cómo se puede apreciar en las fotografías, se trataba de un ejemplar de hembra joven (hembra no reproductiva) de la subespecie “P. nivalis nivalis”, que es la que más habitualmente podemos observar en nuestro entorno.



Una visita que como ya es costumbre en los últimos años, coincidiendo con la llegada de las olas de frío en Europa, nos viene a visitar esta especie en el concejo de Gozón, ya sea en el entorno del cabo Peñas, como en la zona costera de Moniello o en la zona de Nieva cercana a la ría de Avilés.



En este caso se trataba de un único ejemplar que apareció en la zona de roquedo cercana a los acantilados del cabo Peñas en donde frecuentemente se forman pequeñas charcas pluviales que atraen notablemente a ésta peculiar especie de paseriforme y donde año tras año acostumbran a aparecer.



Un entorno, el del concejo de Gozón, en donde casi todos los años, fundamentalmente entre los meses de octubre y enero, podemos observar a este bello y curioso pajarillo, eso sí, casi siempre en muy pequeño número.



A diferencia de otros años su estancia en esa zona fue bastante corta y tras permanecer acicalándose su bello plumaje y alimentarse de pequeñas semillas que hábilmente encuentran en esa zona, emprendió su largo viaje volando hacia el mar abierto donde le perdí de vista.



Viendo ahora las fotografías actuales, no puedo dejar de recordar las anteriores ocasiones en las que pude fotografiar a esta emblemática especie en esa zona y en especial la que para mí fue la más importante y llamativa.



Fue allá a mediados del mes de noviembre de 2019 cuando pude fotografiar a un bando de quince ejemplares juntos en ese entorno del Cabo Peñas (Gozón. Asturias).



Una cifra de la que no se tenían precedentes en esta comunidad y que tuve la fortuna de poder fotografiar (Enlace) y en la que se podrían distinguir dos plumajes diferentes correspondientes a dos de las subespecies descritas: la “P. nivalis nivalis”, que es la que habitualmente podemos observar en nuestro país, y también de la “P. nivalis insulae” de un color marronáceo bastante uniforme en los bordes de las plumas del dorso y que es originaria casi exclusivamente de Islandia, islas Feroe y Escocia y que, hasta ahora, no eran nada habituales en la Península Ibérica.(fotografías de archivo).







El Escribano nival (Plectrophenax nivalis) es el ave paseriforme que cría en tierras más septentrionales del continente habitando en las zonas de la tundra que no están cubiertas de hielo y que sobresalen del hielo circundante. Estas islas de tundra se llaman nunataks. Tolera temperaturas por debajo de –30 °C gracias a un plumaje muy denso y a un metabolismo altamente eficiente. Al finalizar la época de reproducción se desplaza hacia al sur. Ninguna otra paseriforme cría tan al norte.


Habitualmente llegan a nuestro entorno coincidiendo con la aparición de fuertes temporales y la bajada de temperaturas en sus lugares de nacimiento en las frías costas escandinavas de Islandia, del norte de Escocia, Alaska o de Siberia, para poder subsistir.



Aunque su lugar de invernar preferido acostumbra a ser las costas inglesas o del centro/oeste de Europa, algunos escasos ejemplares tienen la deferencia de visitar nuestras costas cantábricas, Costa Brava o como mucho y de manera muy aislada, la mitad norte de la península.


Las aves de Islandia, que son de una subespecie particular “P. nivalis insulae”, se mueven hacia las islas británicas y el oeste de Europa, donde son mayoritarias respecto a la subespecie nominal.



Están descritas cuatro diferentes subespecies pero a España sólo llegan habitualmente la subespecie “P. n. nivalis”, y en menor medida, la “P. n. insuale”:

1.- “Plectrophenax nivalis nivalis”. Nidifica en regiones de la Europa ártica, Groenlandia, N de Escocia, y en el Ártico de América del Norte. Los ejemplares macho de esta subespecie cuando llega la época de cría desarrollan su plumaje con un llamativo contraste de negro sobre blanco, ya que tienen la cabeza de color blanco y el dorso negro con una pequeña área blanca.

2.- "Plectrophenax nivalis insulae". Nidifica en Islandia, islas Feroe y el NE de Escocia. Algunos ejemplares se mueven hacia las islas británicas y el oeste de Europa, donde son mayoritarias respecto a la subespecie nominal. En Islandia es una especie residente, es decir que pasa todo el año en la isla. Tiene la cabeza blanca con un collar negruzco, y la grupa es negra.

3.- "Plectrophenax Nivalis Vlasowae". Cría en las regiones del Ártico Eurasiático. También tiene la cabeza blanca, la grupa mayoritariamente es de color blanca.

4.- "Plectrophenax nivalis townsendi". En las islas Aleutianas, Kamchatka y el extremo oriental de Siberia. Se parece bastante a la subespecie P. n. Vlasowae, pero tiene un tamaño un poco más grande.

SEO Bird/Life
Al parecer, los ejemplares que llegan hasta Asturias en esta época de otoño/invierno probablemente se correspondan con las poblaciones escandinavas, que van moviéndose a través de la franja atlántica europea, o también a una parte de las poblaciones del SE de Groenlandia.



El Escribano nival, es una passeriforme de la familia “Calcariidae” y del género Plectrophenax. La etimología de su denominación científica proviene de los términos: “Plectrophenax”: {gr, plektron}, objeto que golpea + {gr, phenax}, impostor. “Nivalis”: {lt, nivalis, e}, de nieve, del color de la nieve.



En líneas generales, podemos decir que son pájaros regordetes y de aspecto sólido con cabezas redondeadas, alas puntiagudas, una cola ligeramente bifurcada y patas fuertes.



Del tamaño similar al de otros escribanos, tiene una longitud de unos 16-17 cm y una envergadura de unos 32-38 cm. Su peso puede llegar a los 40 gr. La esperanza de vida de estas aves en cautividad está cercana a los diez años, mientras que es muy probable que vivan menos de la mitad en la naturaleza. Esta especie tiene un claro dimorfismo sexual, además los machos son ligeramente más grandes que las hembras.



El Escribano nival durante la época de reproducción es blanco con el dorso negro el macho, y gris la hembra que, además, presenta un moteado grisáceo en píleo y mejillas. Fuera de esta época el plumaje es mayormente blanco en las partes inferiores y con tonos marrones y anaranjados en la cabeza y espalda.



En la época invernal las hembras presentan las partes superiores de color pardo grisáceo con dibujos blancos.



Presentan una gran franja blanca en el lateral del ala (coberteras primarias), que es mucho más pequeña en las hembras que en los machos y que contrasta con un álula negra en el extremo alar.



El píleo y la nuca son de color ocre herrumbroso.



La cara es de color blanco con algunos tintes de color canela oscuro en su parte anterior, junto a la base del pico, la frente y las auriculares y otros tonos de color canela algo más claro alrededor del ojo y en la nuca. El pico es pequeño, corto y cónico, siendo en esta época de color amarillo con la punta negruzca.



Los ojos son de un color pardo tan oscuro que parece negro.



En la parte superior del pecho presenta un collar de color ocráceo herrumbroso que es más claro en su zona media.



Los flancos son de color blanco con algunos tintes de color canela.



Las partes inferiores y la garganta son de un blanco, al igual que el obispillo y las plumas externas de la cola.



La cola es más bien corta y está algo bifurcada; es de color negro con los bordes y las puntas de las plumas blancas y las rectrices externas blancas.



Las patas son medianamente largas y de color negro.



Tienen los tarsos emplumados, adaptación que les permite combatir el clima tan frío que impera en los lugares donde viven.



En vuelo, se les puede identificar fácilmente por las enormes manchas blancas que presentan sus alas (fotografías de archivo).



Su hábitat durante el invierno se encuentra en las dunas, deltas de los ríos, playas y en las praderas, roquedales y campos de rastrojos de zonas costeras. Durante la primavera/verano (época de cría) se localiza en la tundra y en las montañas de Siberia y países escandinavos.



Durante el invierno, su dieta alimenticia fundamental es a base de semillas de una gran variedad de plantas herbáceas, de las cuales también comen hojas y brotes tiernos. También se alimentan de pequeños crustáceos e invertebrados. En época de cría (primavera/verano) complementan esa alimentación con bayas, insectos (moscas, avispas, escarabajos) y arácnidos, para así poder cebar a sus crías. Antes de la migración de primavera, es extremadamente importante que estas aves aumenten su peso corporal en al menos un 25% para viajar con seguridad.



El Escribano nival es un ave monógama que no se reproduce en nuestro país. Su zona de cría se localiza en latitudes muy nórdicas, en parajes desarbolados con abundancia de piedras, zonas de alta montaña, páramos altos y en la tundra.



Los machos llegan a los sitios de reproducción al norte 3-6 semanas antes que las hembras. Compiten duramente entre sí para forjar un territorio donde las hembras anidan, tratando de retener el mismo territorio temporada tras temporada. Los machos durante el período reproductivo son territoriales sin embargo se reúnen en grandes bandos durante la migración.


La reproducción se realiza desde finales de mayo hasta primeros de julio. El nido es construido por la hembra en el suelo entre las piedras o en las grietas y huecos de las paredes rocosas que le proporcionan refugio contra los vientos fríos. Construyen un nido con forma de cuenco y para su elaboración utilizan líquenes, hierba y musgo, después lo tapizan con hierba seca, pequeñas raicillas y plumas. Pone 4 a 7 huevos en junio, incubados por la hembra durante 13-14 días. Los polluelos permanecen en el nido durante 10 a 11 días, y aprenden a volar aproximadamente a los 12 a 14 días.



Esta especie no está incluida en el Libro Rojo de las Aves de España. A pesar del bajo número de invernantes que nos visita, su situación no parece preocupante, dado que no sufre importantes amenazas en sus áreas de reproducción. Sin embargo, el cambio climático podría reducir aún más su número en la Península. El Escribano nival está incluido en la categoría “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.