miércoles, 12 de febrero de 2020

Diversidad, belleza y buena compañía en la ría de Villaviciosa. (Parte 4). La gran garza blanca, Garceta grande (Ardea alba). García grande.

Continuando con la publicación de las fotografías que a lo largo del pasado mes de enero he podido realizar en el maravilloso entorno de la ría de Villaviciosa (Asturias), he querido dedicarle una entrada exclusiva a otra interesante, escasa y bella especie de ave zancuda que está pasando el invierno en esa Reserva Natural Parcial. 




Se trata de la Garceta grande (Ardea alba), un ave a la que me gusta calificar como esbelta, blanca-radiante y majestuosa. Su tamaño cuando la vemos volar impresiona y te hace creer que se trata de la garza mayor de nuestras latitudes, pero aunque no lo parezca, es superada por la Garza imperial, asemejándose más al tamaño de la Garza real. 




Una bella especie de garza que afortunadamente desde hace unos años la podemos observar algo más en Asturias y que no hace muchos años era bastante rara por estas latitudes. En concreto, en la ría de Villaviciosa es ya una invernante regular aunque no se deja ver con facilidad. 




En esta ocasión concreta tuve la fortuna de poderla observar y fotografiar a placer en una charca de aguas someras, mientras se alimentaba en compañía de tres espátulas comunes. 




Unas acompañantes muy interesantes para ella a la hora de alimentarse, ya que se beneficiaba de los reiterados movimientos que estas realizaban sumergiendo su gran y ancho pico bajo el agua, removiendo el fondo, lo cual permitía a la garceta descubrir potenciales presas que huían de la zona. 




Ella tan solo tenía que acercarse a ellas y esperar cualquier movimiento de huida de algún pececillo u otro invertebrado, para lanzar su potente y afilado pico sobre ellos como si de un auténtico arpón se tratara. 




Permanecía inmóvil observando la superficie del agua y una y otra vez lanzaba sus ataques. Cuando conseguía alguna presa realizaba un brusco movimiento lateral de su largo cuello para posteriormente deglutirlo. 




En ocasiones eran las espátulas las que conseguían el premio a tanta insistencia, aunque de vez en cuando, se llegaba a producir algún rifirrafe entre ellas. 




A veces la desesperación por no conseguir alguna presa, parecía apoderarse de la Garceta grande, y entonces procedía a dar un gran salto sobre la superficie del agua, desplazándose unos pocos metros con las alas extendidas, para provocar el movimiento de alguna potencial presa. 




Observando esos movimientos es cuando mejor puedes percibir la gran envergadura y belleza de estas aves. 




La Garceta grande es un ave zancuda de patas y cuello muy largos lo que le da ese peculiar aspecto esbelto y “elegante”. Vienen a medir alrededor de 1 m de longitud con una envergadura que oscila entre 1,45 y 1,70 m y un peso medio de unos 950 gr. No hay dimorfismo sexual en esta especie. 




Su plumaje es de color blanco en su totalidad y en época nupcial se adornan con unas características plumas largas en la garganta y en la base del cuello, estando ausentes en la zona de la nuca, lo que la diferencia de las otras garcetas o garzas que si las presentan es esa época. 




En la espalda estas plumas ornamentales resultan particularmente largas y desflecadas y se prolongan, a modo de manto, sobre las plumas de vuelo y la cola, siendo habitual ver esos penachos de plumas sucios debido a su arrastre por el agua. 




Esas plumas ornamentales son de apariencia suave y frágil y debido a ello, a finales del siglo XIX y principios del XX, estuvieron de moda para usarlas de adorno en los sombreros femeninos. Como consecuencia de esto, la caza de estas aves y de otras similares, aumentó y como estas plumas sólo crecen durante la temporada de cría, atrapaban a estas aves en los nidos sin preocuparse por los juveniles, que eventualmente también perecían. Estuvo muy cerca de extinguirse, pero afortunadamente la moda cambió. 




El largo cuello habitualmente lo mantiene angulado o replegado en forma de "S". 




En la cara, la única zona que no es blanca es una franja entre el pico y los ojos que es de color verdoso amarillento y que va desde la base de la mandíbula superior hasta el ojo, englobando a este y que constituye un rasgo identificativo característico de esta especie que la diferencia de otras garcetas que no la tienen. Durante la temporada de cría esta franja cambia a un color verde esmeralda mucho más intenso. 




Los ojos tienen el iris de color amarillo con una gran pupila negra. 




El pico es largo, fuerte y de color amarillo anaranjado. Durante la época nupcial se oscurece hasta volverse casi negro. 




Las patas son largas y de color negro pero durante la época reproductiva las tibias y parte del tarso pueden aclararse volviéndose anaranjadas rojizas. 




El joven, por su parte, es similar al adulto no reproductor, con las tibias de color amarillo verdoso y el pico amarillo.




Las garcetas grandes al volar baten las alas lentamente y esto unido a su intenso y uniforme color blanco, les da un aspecto de que estás ante como unas aves de gran tamaño. 




La imagen característica en vuelo es verlas con el cuello recogido, el pico amarillo anaranjado y las alas arqueadas, mientras que las patas sobresalen largamente por detrás de la cola con los pies de color negro. 




Son aves silenciosas, salvo en las colonias de cría. A veces, durante el vuelo o ante amenazas, emiten un graznido seco “gyaa” nasal. 




Se alimentan fundamentalmente de peces, anfibios y reptiles, complementando esta dieta habitual con pequeñas aves, pequeños mamíferos, moluscos, crustáceos, lombrices e insectos acuáticos. 




Cuando no vuelan se las acostumbra a ver paradas o caminando lentamente en la orilla de los ríos y lagos o en estuarios de poca profundidad. Es posible que pesquen desde afuera del agua o internándose en ella en zonas en donde la profundidad sea desde apenas la tierra húmeda, hasta zonas donde el agua le llegue hasta el pecho. 




Su técnica de pesca es la de acechar a sus presas con el pico apuntando hacia el agua y cuando la presa se pone a tiro, mediante un movimiento rapidísimo, estiran el cuello proyectando el pico sobre ella como si fuera un arpón. 




A menudo la vemos pescando sola o en grupos de su propia especie o en compañía de otras garzas blancas y aves acuáticas. Cuando esta pesca la hacen en compañía, no pocas veces se producen conflictos con las otras aves, debido a que les gusta robar lo que las otras pescan. 




Sus hábitats son zonas palustres, riberas de los ríos, lagunas, embalses, albuferas, arrozales y salinas. 




Se distribuyen por África, América, Asia y Oceanía. Se conocen varias subespecies, siendo la subespecie “alba”, la que habita en nuestro territorio. 


Afortunadamente, en España, hay cada vez más residentes habituales, sobre todo en lugares como el delta del Ebro, las marismas del Guadalquivir o la albufera de Valencia. A ellas también se les unen durante el invierno y cada vez en mayor número, aves procedentes de Europa, todo ello coincidiendo con su reciente recuperación poblacional en Europa. Acostumbran a invernar en la cuenca del Mediterráneo. También las podemos observar durante los pasos migratorios camino del continente africano. 


La reproducción tiene lugar entre los meses de abril y mayo. Pueden criar en colonias junto a otras especies de garzas o individualmente. 




Ambos sexos construyen el nido en los árboles próximos a los humedales o entre los cañaverales o vegetación palustre. Esos nidos construidos a base de ramas y palos de hasta 1 m de diámetro y unos 20 cm de altura que revisten de hojas y hierba, suelen ser usados durante varios años. 




La puesta se compone de 3 a 5 huevos de color azul claro. La incubación dura 25 días aproximadamente y los pollos son cuidados por ambos progenitores. Las crías abandonan el nido a los 30-40 días de edad. 




En la actualidad, una vez salvada la época en la que sus plumas estaban de moda, las principales amenazas que tiene esta especie es, como ocurre con otras aves ligadas a esos hábitats, la reducción o alteración de áreas inundadas, la destrucción de la cobertura vegetal, la contaminación del medio y la caza furtiva. La Garceta grande figura en la categoría “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

1 comentario:

  1. Majestuosa es la palabra. Gran entrada tanto en texto como en fotografías. Enhorabuena. Un saludo.

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