jueves, 13 de junio de 2019

Cantando a pleno pulmón y a los cuatro vientos. Buscarla pintoja (Locustella naevia). Chicharra.

De las muchas observaciones de especies que por fortuna he tenido la posibilidad de realizar a lo largo de esta primavera, hay una con la que, como ya es habitual, he disfrutado de manera muy especial, la Buscarla pintoja (Locustella naevia). 




He disfrutado de lo lindo, no solo por haberla podido observar, sino porque además me ha permitido poderle realizar un amplio reportaje fotográfico a los largo de varios días en diferentes zonas de la rasa costera de Verdicio y del cabo Peñas (Gozón. Asturias). 




Como muchos ya sabréis, la Buscarla pintoja es un ave con un carácter un tanto esquivo y enigmático lo cual dificulta notablemente su observación, teniendo que recurrir en la mayoría de los casos a detectarla únicamente por su peculiar y característico trino que delata su ubicación. 




La pude localizar al realizar una pasada en coche, a marcha muy lenta, y tras escuchar ese característico e inconfundible canto. Al contrario que me había ocurrido en anteriores ocasiones que había coincidido con ella, en esta ocasión no tuve que pelearme con las ramas y hojas de la espesa vegetación de los matorrales por la que acostumbra a desenvolverse, ya que desde el primer momento se situó en las ramitas más altas de la vegetación para recitar, una y otra vez y de manera inagotable, sus mejores trinos. 




Como os podréis imaginar la situación era inmejorable pues yo me encontraba en todo momento en el interior de mi vehículo, sin que ella me detectara, mientras se desplazaba de rama en rama de las zarzas y de otros matorrales que lindaban a escasos metros de una pequeña carretera local, sin apenas tráfico. Mi continuo pensamiento era el de intentar comprender la tremenda capacidad pulmonar que demostraba tener ese pequeño pajarillo que no paraba de emitir su característico trino. 




Allí pude durante varios días, unos despejados con sol, y otros nublados y con algo de lluvia, realizarle fotografías, cómodamente sentado en mi coche y en distintas perchas donde se deleitaba exhibiendo su traqueteante canto, sin olvidarme de que se trata de una de las especies de aves paseriformes que tienen fama de ser bastante difíciles de observar y fotografiar. Todo un lujo de observaciones. 




Claro está que esas fáciles y afortunadas observaciones se debieron a que en esta época del año, es un auténtico espectáculo para la observación y fotografía de paseriformes, ya que éstas se encuentran en plenas tareas reproductivas y por ello, dando lo mejor de sus cantos, para así atraer a sus potenciales parejas, y en muchas ocasiones, exhibiéndose desde lo más alto de sus perchas habituales. 




Como muchos de vosotros ya conoceréis, a la Buscarla pintoja se la localiza relativamente bien por su característico y monótono canto similar al de una Chicharra (así se la denomina en asturiano), pero se pasa la mayor parte del tiempo comiendo y moviéndose por la espesa vegetación (zarzas, tojo, matorrales, bardiales, arbustos…) sin dejarse ver casi nunca, a no ser que, como ocurre en esta época del año, se encuentren en pleno flirteo nupcial. No es de extrañar pues, que sea uno de esos pájaros de los que desde siempre se ha dicho, es mucho más fácil detectarlos por su inconfundible canto que por la visión directa.




Como parte de ese cortejo, los machos se exponen en posaderos al descubierto, entonando sus estridentes y mantenidos trinos, con la garganta blanca inflada, moviendo la cabeza lentamente a un lado y a otro y con la cola desplegada en alto. En ocasiones, también podemos ver a la pareja adoptar posturas insinuantes y realizar rápidas persecuciones, volando entre la maleza. 




La Buscarla pintoja es una especie de ave paseriforme de la familia Sylvidae y género Locustella que vienen a medir unos 12-14 cm de longitud, con una envergadura que pueden alcanzar los 20 cm. Su peso puede llegar a los 18 gr. No existe dimorfismo sexual en esta especie, aunque las hembras son ligeramente más pequeñas que los machos. 




Por la parte superior son de color pardo grisáceo con tintes oliváceos y está muy moteada de rayas oscuras formadas por el centro negro de las plumas. 




Tienen el obispillo del mismo color que el dorso, pero un poco más claro y sin apenas pintas. 




Las alas son cortas, anchas, redondeadas y tienen el borde externo blanquecino. 




Los flancos son de color blanquecino cremoso con pintas alargadas de color pardo oscuro. 




El píleo es de un color pardo rojizo, algo más oscuro que el del dorso y está uniforme y finamente listado de un color más oscuro. 




La cara es de color parduzco con la zona de las auriculares más oscura y la parte inferior más blanquecina. Tienen una corta y discreta banda superciliar blanquecina. 




Los ojos son grandes, con el iris de color marrón y están rodeados de un fino anillo periocular blanquecino muy acusado. 




El pico es medianamente largo, delgado, más ancho en su base y puntiagudo. Es de color pardo oscuro con el culmen y el extremo inferior negruzcos y la base de la mandíbula inferior pardo amarillenta. 




El mentón y la garganta son blanquecinos. 




En cuanto a la coloración de las partes inferiores hay que destacar que esta especie se considera dimórfica, ya que unas son de color ocre blancuzco y otras amarillentas, sin que ello tenga relación alguna con la edad o el sexo. 




La cola es larga, redondeada, muy ancha y acabada en punta debido a que tiene las rectrices centrales un poco más largas que las laterales. 




Las plumas infracobertoras de la cola son de color beige pálido y están moteadas de pequeñas rayas que son bastante visibles, ya que tienen el hábito de elevar la cola. 




Las patas son medianamente largas y de color pardo rosáceo. 




Los jóvenes se parecen a los adultos pero por la parte superior son de color más pardo rojizo y tienen los ojos de un color marrón más oscuro que el de los adultos. 




En cuanto a su comportamiento decir que es bastante críptico, dados sus hábitos retraídos y esquivos, permaneciendo bien oculta entre la vegetación, donde a veces se la puede ver corriendo a lo largo de ramas de arbustos con extraordinaria agilidad. 




Vuela muy poco y cuando lo hace, lo efectúa con rapidez y en vuelo directo para calarse en picado o introducirse sin pensarlo entre las ramas del matorral más próximo. Muy pocas veces vuela largas distancias al descubierto. 




Cuando canta y se siente intimidada por la proximidad del observador, deja inmediatamente de cantar, observa y se cala en el matorral, desapareciendo en su interior o volando a otro cercano, para volver a cantar en el mismo posadero una vez haya pasado el potencial peligro. 




Normalmente se detecta su presencia por su peculiar canto tipo “sirrrrrrrrrr” que recuerda al de una chicharra o grillo cebollero, o incluso al sonido que se produce al rebobinar un carrete de pesca o al de una rueda de bicicleta girando con el piñón libre. Como curiosidad decir que la traducción de su denominación inglesa “Grasshopper warbler”, sería la de “curruca de saltamontes”, en clara alusión a su característico canto. 




Es un trino continuado, muy sostenido y de bastante duración (de 30-45 seg, a 2 min), rápido, con una sola nota, que normalmente escuchamos en primavera. 




Debido a que tiene un tono elevado, se le puede escuchar a gran distancia (hasta 400 m). La intensidad de la percepción acostumbra a variar (efecto de “ir y venir”) dependiendo del viento y de los frecuentes giros de la cabeza, a un lado y a otro, que el ave efectúa mientras canta. 




No siempre canta al descubierto. A veces lo hace oculta entre las ramas y muy a menudo a baja altura. Su canto se hace insistente al amanecer y sobre todo en las primeras horas de la noche y por él podemos conocer la fecha de su llegada a la península Ibérica y calculamos más o menos cuando nos deja en el otoño.




Sus hábitats preferidos son las zonas bajas por debajo de los 600 m de altitud y en concreto los prados de hierba alta (campiñas cercanas a la costa) con bardales o parches de matorral denso (tojos, brezos, zarzas…). También les gusta frecuentar zonas con abundante vegetación palustre, cañaverales, juncales, espadañales, carrizales y las marismas. 




Su alimentación es a base de insectos (odonatos, ortópteros, hemípteros, lepidópteros, tricópteros, dípteros) y sus larvas, arácnidos, hormigas, pequeños caracoles y lombrices. Algunas veces, consume bayas de saúco y de otros arbustos. 




Están distribuidas por las zonas templadas de Europa (desde Irlanda y el norte de España hasta el S.O. de Siberia y Asia central) y falta en las áreas más norteñas (Islandia, norte de Escandinavia) y en las más meridionales (entorno mediterráneo). 




Se trata de un ave migrante transahariana, de aparición estival en Europa, que inverna en el África tropical. El paso prenupcial se detecta entre marzo y mayo (con máximos a principios de mayo) y el posnupcial se extiende desde julio hasta octubre (con máximos en septiembre). 




En España es un ave poco frecuente que en migración puede observarse por toda la península, pero como especie nidificante, su distribución se restringe a la franja húmeda cantábrica, desde el norte de La Coruña hasta la frontera con Francia, con los mejores núcleos en tramos costeros de Asturias y el País Vasco. 




El periodo de reproducción lo realizan entre los meses de abril a junio. Ambos sexos construyen un nido en el suelo o cerca de él, con forma de copa y lo sitúan, muy escondido, entre la espesura de la vegetación. Para su elaboración utilizan hierbas, hojas secas y ramitas para posteriormente, tapizarlo en su interior con plumas y pelos. 




La puesta se compone habitualmente de 3-6 huevos. La incubación dura 14 días aproximadamente y es llevada a cabo por ambos sexos. Los pollos son cebados por la pareja y abandonan el nido alrededor de los 12 días de edad, pero siguen siendo atendidas por sus padres durante algunos días más. Excepcionalmente hacen dos puestas anuales. 




La principal amenaza que puede afectar a la especie radica en la alteración y destrucción del hábitat rural por repoblaciones forestales (coníferas y eucaliptos) o su transformación en suelo urbanizado o de infraestructuras en la franja costera y el uso indiscriminado de plaguicidas que afecte a su principal fuente de alimentación. La buscarla pintoja se considera “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

2 comentarios:

  1. Tuve la suerte de ver esta preciosa ave en paso el pasado septiembre, muy difícil de ver y de identificar correctamente pude sacar una foto para su identificación. Verla así de bien y con esas magnificas fotos tiene que ser una maravilla.¡Enhorabuena!

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  2. Muchísimas gracias por tú amable comentario. Seguro que si en la próxima primavera, estás pendiente de escuchar su canto, la conseguirás fotografiar a placer. Fuera de la época de reproducción se hace mucho más complicado. Saludos.

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