jueves, 3 de marzo de 2016

La primavera… las plumas altera. Cormoran grande. Phalacrocorax carbo. Pucagón.

Pensando a qué ave dedicar esta semana mi entrada del blog y tras analizar las que más recientemente he estado fotografiando, he tomado la decisión de dedicársela a un visitante muy, muy habitual de estas latitudes, al que tal vez, estemos demasiado acostumbrados a ver y en el que, lamentablemente, tan solo nos fijamos cuando es noticia por sufrir los furibundos ataques de los que le consideran un duro competidor, o incluso, un contaminador de los ríos por la acumulación de sus excrementos, ¡que locura!.





Pues tal vez sea por ese motivo por el que me he decidido dedicar esta entrada a modo de homenaje hacia él, para poder compartir la particular belleza de este ave a través de un buen puñado de fotografías.





El motivo por el que últimamente me había dedicado a fotografiar a esta ave, era el de plasmar ese interesante cambio al que la anatomía de estas aves se ve sometida según se aproxima la primavera y los correspondientes cortejos nupciales, poniéndose lo más guapos posibles, ya que la ocasión lo merece, y es que… la primavera, el plumaje altera.





Precisamente, durante estos días por la Ría de Avilés, podemos ver y disfrutar de la presencia de grupos muy numerosos de ejemplares (he llegado a contar más de 50 ejemplares juntos posados en el agua) con unas estéticas y poses de lo más variado, que si consigues captar a corta distancia, hacen las delicias de cualquier aficionado a la observación y fotografía de aves. 





Revisando la prolija bibliografía de este ave que me permita conocer mejor a esta especie, lo primero que me ha llamado la atención es su errónea denominación científica (Linnaeus, 1758.) como “Phalacrocorax carbo”. Me explico. Al parecer, el término “phalacrocorax” proviene del término griego “phalakros” cuyo significado es el de, calvo, desnudo, pelado, y del también término griego “korax”, cuyo significado es, cuervo. Es decir, cuervo calvo o desnudo. La segunda parte de su denominación científica es la de “carbo” del latín, “carbo, onis”, carbón o brasa extinguida. Ósea, su significado etimológico completo sería el de: “Cuervo calvo o pelado y de color carbón o negro”. Nada más cerca de la realidad, pues de calvo no tiene nada.





Tuvo que ser un tal Bernis, quien en 1995 puso de manifiesto el posible error en la denominación original y apuntó que tal vez habría que haberlo denominado con el término, también griego, “thalassokorax” que proviene de “talasa”, mar y “korax”, cuervo, quedando como resultado final el de: “cuervo negro de mar” (denominación común en gallego: Corvo mariño, y en portugués: Corvo marinho) que parece bastante más adecuado, aunque como luego veremos con detalle, este ave no solo vive en ambientes marinos.





Sea como sea, lo cierto es que la taxonomía de esta ave nos dice que pertenece al Orden de las Pelecaniformes (como el de pelícanos, alcatraces y fragatas) Familia Phalacrocoracidae, Género Phalacrocorax y Especie carbo. 





En el mundo existen 39 especies de cormoranes. La que trato hoy es el Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) que a su vez, presenta seis subespecies, dos de las cuales habitan en Europa y que muestran diferentes patrones migratorios. 





La subespecie “carbo” (atlántica, marítima o nominal), que proviene principalmente de Noruega, Islas Británicas (Irlanda), Islandia y del noroeste Francia, es más propia de ambientes marinos costeros, realiza desplazamientos más cortos, y parece ser la mayoritaria en invierno en las costas atlánticas y cántabras. Por su parte, la subespecie “sinensis” (continental), distribuida por la mayor parte de Europa occidental (Dinamarca, Holanda, Francia, Suecia, Alemania y otros países bálticos), efectúa migraciones más amplias hacia el sur, llegando hasta el Mediterráneo e incluso el norte de África, y es la que se observa mayoritariamente en aguas del interior, tanto durante el periodo de cría, como en la invernada.


Según tengo entendido, aunque la P.c. carbo era la subespecie mayoritaria en Asturias, el aumento de la población invernante de cormorán grande en Asturias, en el Cantábrico y probablemente en toda la Península Ibérica, se debe principalmente a las poblaciones de P.c. sinensis y probablemente ya supere a la P.c. carbo que predominaba hasta ahora.





La diferenciación de ambas subespecies no es nada fácil y para ello se ha recurrido a la observación de distintas características que van desde el tono del colorido general del cuerpo, que es más azulado en el P.c. carbo, mientras que P.c. sinensis tiene un brillo más verdoso, hasta incluso a la presencia de la “melena” blanca, que parece ser más típica de P.c. sinensis, pero que también la tienen los P.c. carbo, viejos. Ambos caracteres no parecen ser muy determinantes aunque con frecuencia se recurre a ellos para diferenciarlos por simple observación. Para más precisión, pero más complicado de llevar a cabo, se recurre al cálculo del ángulo que forman los bordes internos del saco o bolsa gular (zona de piel desnuda amarillenta que tienen los cormoranes en la base de la mandíbula inferior) y que diferencia claramente ambas subespecies. Así si el ángulo está en el rango de entre 66º-111º, es P.c. sinensis y si el ángulo está en el rango de entre 38º-72º, es P.c. carbo). Las aves con ángulos entre los 66º y 72º no pueden diferenciarse con este carácter (¿híbridos?).





El Cormorán grande, también conocido como Gran cormorán o Cormorán negro, mide entre los 80-100 cm de longitud con una envergadura de entre 130-160 cm y un peso de unos 2,5 Kg en las hembras y unos 3,1 Kg en los machos. No existe dimorfismo sexual, aunque los machos son algo más grandes y pesados que las hembras.





Son aves grandes, de cuerpo, cuello y cola alargados y de coloración general negruzca, salvo la garganta, que es de tono blanquecino amarillento.





Tienen la cabeza grande con el pileo en punta por la parte posterior. El cuello es negro, largo, grueso y algo sinuoso. 





Durante el invierno tienen un plumaje principalmente negro con brillo metálico y tonalidades azules o verdosas similares a la de los cuervos. Las plumas de la espalda y las de las alas que son de color marrón bronce con los bordes negros y aspecto escamoso.





Su plumaje no está impermeabilizado, por lo que es muy habitual verlos, después de sumergirse para pescar, posados junto al agua, sobre árboles o rocas, con las alas extendidas, para que el sol y el viento les sequen sus plumas. 





En la base de la mandíbula inferior tienen una zona desnuda de plumas, de color amarillento pálido, que se torna de color amarillo intenso cuando se continúa por debajo de la mitad inferior del ojo hacia la base del pico y la parte de debajo de la mandíbula inferior. Se trata del ya mencionado, saco o bolsa gular.





En la cara también tienen una mancha blanquecina en forma de “C” que abarca la parte de atrás de la base del pico y la garganta.





El pico es largo, delgado y ganchudo hacia abajo, en su ápice. Es de color blanquecino con zonas grisáceas en algunas de sus partes y en el extremo, mientras que el culmen es negruzco.





Los ojos son pequeños con un llamativo iris de color verde esmeralda y están rodeados por un fino anillo periocular amarillento.





La cola es de tamaño medio y tiene forma cuneiforme ya que es ancha y tiene las plumas centrales algo más largas que las laterales.





Las patas son negras, cortas y se encuentran palmeadas gracias a la presencia de una membrana interdigital entre sus cuatro dedos. En el caso de los patos esto sólo sucede entre los tres dedos. Es interesante valorar que, a pesar de tener las patas palmeadas, son capaces de posarse sin problemas en las ramas de los árboles.





Los cormoranes adultos durante la época nupcial (a partir de febrero-marzo) realizan una muda parcial de plumas y adquieren su plumaje de apareamiento. En esa época, el color negro del plumaje se hace más brillante y lustroso y les crecen plumas blancas en la cabeza (píleo y parte posterior del cuello), así como en los flancos y en la parte superior de los muslos. Los cormoranes de la subespecie P.c. sinensis presentan mucho más color blanco en la cabeza y el cuello.





También en esa época, la piel desnuda de la brida que antes era de color amarillento pálido, se vuelve negruzca. La amarilla de la base de la mandíbula superior, se torna naranja y la de la mandíbula inferior adquiere un color amarillo dorado.





Los adultos mudan las plumas entre julio y noviembre, y adquieren su plumaje de invierno menos metalizado, con el capuchón y las mejillas de color marrón y sin manchas blancas en los muslos. 





Los jóvenes tienen el plumaje de color más pardusco, excepto la parte inferior del pecho, el vientre y la zona caudal que son de tonos pálido-cremosos. Carecen de las manchas blancas en el muslo. Tienen una zona de piel desnuda de color amarillo en la base de la mandíbula superior e inferior y también alrededor del ojo y en una amplia zona por delante de él. En ellos, su plumaje solo adquiere su brillo metálico cuando llegan a los 2.5 a 3 años de edad.





Las principales diferencias entre el Cormorán grande y su pariente, el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), con el cual se pueden llegar a confundir, son fundamentalmente: que los primeros son más grandes y más robustos, pico más grueso con una mandíbula inferior que sobrepasa al ojo, tienen una mancha blanca en forma de “C” y porque carecen de moño. 





Además, en el caso del Cormorán moñudo, el color de sus plumas es oscuro, sin reflejos verdosos y sin los tonos marrón bronce en la espalda. La cola tiene 12 plumas remeras, mientras que la del Cormorán grande tiene 14. Por último, al Cormorán grande se le puede encontrar tanto en el mar, como en las aguas de interiores, mientras que el Cormorán moñudo solo vive en el mar.





El Cormorán grande a la hora de iniciar el vuelo, se levanta con pesadez, volando mucho tiempo a ras de agua antes de tomar la altura. Vuela con el cuello ligeramente plegado y alternando secuencias de batido rápido de alas, con breves planeos. Es característica su silueta de vuelo en forma de aspa. A menudo lo hace en fila o en formación.





Cuando nada mantiene la línea de flotación elevada, con tres cuartas partes del cuerpo bajo el agua y con su largo pico oblicuamente erguido. Se desplaza nadando sin esfuerzo y de repente, impulsado por sus amplios dedos palmeados y con las alas pegadas al cuerpo, salta y se sumerge de cabeza para bucear.





Tienen un comportamiento gregario, llegando en ocasiones a realizar concentraciones bastante grandes en dormideros y zonas de descanso. Tampoco es raro ver ejemplares solitarios. Utilizan los árboles como dormidero.





Son muy buenos buceadores pudiendo llegar a alcanzar profundidades considerables (6-10 m), pero no suelen alejarse de la costa. Permanecen sumergidos una media de 20-30 seg. Devoran sus capturas en la superficie. A veces cooperan varios individuos para acorralar conjuntamente a sus presas.










La distribución de esta especie es prácticamente en todo el mundo ya que se halla ampliamente distribuido por Europa, Norteamérica, Asia, Japón, África e incluso Australia, aunque de forma discontinua. No se distribuye por la Antártida y Sudamérica. La población europea, estimada en unas 200.000-250.000 parejas, se encuentra en clara expansión. En estos últimos años, la subespecie atlántica ha tenido una población ligeramente ascendente, pero en el caso de la subespecie sinensis, su crecimiento ha sido muchísimo mayor.


En España antiguamente, el Cormorán grande era sólo invernante, pero en la actualidad algunos individuos residen todo el año, aunque su número aumenta notablemente durante el invierno que es cuando los podemos encontrar en la mayoría de las provincias peninsulares, siempre que estas tengan grandes embalses, lagunas o ríos con nutridas poblaciones de peces. También, en España desde hace unos años se ha asentado como reproductor en algunos embalses interiores, aunque en muy pequeño número.


Sus hábitats son preferentemente la aguas saladas de costas rocosas, islas, islotes, estuarios, rías, marismas y deltas de los ríos, aunque también es el único cormorán que se localiza en aguas dulces de interiores como son los ríos, pantanos, lagos, lagunas y embalses.





Su alimentación es esencialmente piscívora. Son unos excelentes buceadores especializados en capturar peces aunque ocasionalmente también comen algún crustáceo e incluso algas. Pueden capturar peces de gran tamaño y se dice que tienen un apetito voraz ya que pueden engullir su propio peso en peces cada día, aunque lo habitual ronda los 400 y 600 gr diarios de peces.





Los pescadores japoneses y algunos chinos utilizan los cormoranes desde antiguo (pesca o arte “Ukai” de 1.300 años de antigüedad) como herramienta de pesca que llevan en sus embarcaciones. Para ello, siempre a la hora del crepúsculo e iluminados por antorchas, les atan unas correas de cuero en la base del cuello, lo bastante apretadas para impedirles que se traguen los peces que capturan y de esta forma los pescadores pueden retirarles los peces obligándoles a abrir el pico.





Esta especie se reproduce a los cinco años. El periodo de reproducción lo realizan entre abril y junio. Durante el periodo de cría, se agrupan en colonias en donde construyen su nido en los árboles próximos al agua y también en los acantilados costeros. Reutilizan el mismo nido año tras año o aprovechan los nidos viejos de otras aves, principalmente rapaces, por el tamaño de su nido. Para su elaboración utilizan ramas, materia vegetal y algas.





La puesta se compone normalmente 3-4 huevos. La incubación dura 30 días aproximadamente y las crías, que son cuidadas y alimentados por ambos progenitores, permanecen en el nido alrededor de 50 días. Alcanzan la madurez sexual a los cuatro o cinco años de edad.





La población europea de Cormorán grande está en expansión debido a la mejor protección en sus áreas de cría, ya que antes se les cazaba ampliamente por considerarlos perjudiciales para los intereses pesqueros humanos. En estos últimos años, la subespecie atlántica ha tenido una población ligeramente ascendente, pero en el caso de la subespecie sinensis, la población se ha multiplicado y crecido mucho más.





Dado que es un consumado pescador, en algunas zonas ha entrado en conflicto con el hombre, que lo acusa de consumir peces de interés pesquero y comercial. Por ello, su principal amenaza es la caza furtiva, sobre todo en aquellas áreas de invernada donde la piscicultura constituye un importante recurso. Las molestias en las zonas de cría durante la época de nidificación pueden provocar la pérdida de las puestas. En el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas aparece como “De interés especial”.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado la descripción tan precisa y muy buenas las fotos. Sigue así

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