viernes, 3 de abril de 2015

De nuevo él. Buho campestre. Asio flammeus. Curuxa Mariñana.

A modo de complemento de una de mis primeras entradas en este blog que realicé en el mes de noviembre ("La rapaz nocturna más diurna. El Búho campestre (Asio flammeus)" dedicada a esta preciosa y para mi extraña ave, presento hoy una serie de fotografías que ya hace semanas pude realizarle y que no quería dejar de incluir en mi blog.





Era todavía época invernal y anochecía pronto cuando circulaba con mi coche lentamente por una carretera leonesa camino de Asturias intentando encontrar algún ave a los lados de la carretera apurando los últimos minutos de luz, cuando de repente aparecieron volando cerca de media docena de Búhos campestres. Volaba cada uno para un sitio y enseguida me di cuenta que eran ellos.




Afortunadamente la carretera comarcal estaba muy poco concurrida en esos momentos, porque instintivamente frené de forma brusca y me eché a la cuneta a intentar captar alguna imagen curiosa.




Cuántas veces me he preguntado desde que llevo fotografiando aves ¿porqué siempre aparece lo más interesante al final del día y ya cuando las condiciones de luz son peores?, pero bueno, aún así, considero que no me puedo quejar, pues desde mi particular punto de vista, es un verdadero lujo encontrarte con estas aves y además en un grupo tan numeroso.




El caso es que revoloteaban cada una para un lado, hasta que pude averiguar el motivo de tal alboroto y que no era otro que una pelea, cuyo motivo desconozco, con un Cernícalo de la zona que era perseguido por uno de estos búhos y de cuyo lance pude conseguir alguna imagen aunque de calidad baja, pero suficientemente representativas.





Tras la pelea aérea se volvieron a posar a pocos metros de distancia de donde yo estaba y de nuevo la diosa fortuna me acompañó pues lo hicieron al borde de un ramal de esa carretera, lo que me permitió conseguir uno de los momentos que creo yo más nos gusta a los aficionados a la fotografía de aves, que no es otro que el poder fotografiarlas dentro del "hide-car", es decir, desde dentro de tu propio vehículo sin que el ave te detecte.





Esto me permitió el poder tomar estas fotografías posados a relativa corta distancia, pero con el apoyo de la cámara, lo cual compensó para poderlas tomar a velocidades bajas sin que salieran movidas. Aún así el resultado no es que sea brillante pero si mejor que las de la entrada anterior del mes de noviembre.





Estaban posados unos al lado de otros y fui fotografiándolos uno a uno, pero al final tuve una última sorpresa, que fue la de encontrarme con uno de ellos y a su lado otro que yo consideré, era una cría, pero que luego al ver las fotos cambié de opinión pues la luz era mala, la perspectiva engaña y a veces ellos se agachan y parecen más pequeños. En fin que aquí pongo a la pareja de marras para ver que os parece.






Al final se terminaron marchando poco a poco para zonas inaccesibles de esa zona campestre.





A ver si con un poco de suerte me puedo volver a ver con ellos pero a medio día y con la buena luz característica de la zona.

6 comentarios:

  1. Pues que fotazas José Ignacio, una pasada. Saludos desde Cantabria.

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  2. Gracias Germán. Para fotazas las tuyas en esta entrada de tu blog http://faunacompacta.blogspot.com.es/2015/04/gaviota-groenlandesa-larus-glaucoides.html que recomiendo a todos.
    Saludos.

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  3. Muy chulo... Grandes imagrnes... Un abrazo desde Murcia....

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  4. Muchas gracias Alp. Me alegro que te gusten. Más que buenas imágenes son buenos momentos y preciosa especie. Saludos desde Asturias.

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  5. Me encanta la mirada del buho, vaya ojazos.
    ¡Saludos!

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  6. Gracias por tu comentario Marga. A mi también me encanta esa mirada. Lastima que no hubiera más luz. Saludos.

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