miércoles, 17 de agosto de 2016

Un bello e inteligente córvido con una misteriosa historia. Rabilargo ibérico. Cyanopica cookii. Pegazuere.

En esta nueva entrada voy a presentar a una paseriforme de la que si tenemos que destacar sus principales características, habría que decir que, al igual que el resto de los componentes de la familia de los córvidos a la que pertenece (cuervos, urracas, arrendajos, cornejas, grajas, grajillas, chovas…), están muy evolucionados, tienen una gran inteligencia y fácil aprendizaje y además son muy sociales y gregarios.




Sin embargo, a diferencia con el resto de los componentes de la familia de los córvidos, es un ave mucho más grácil y estilizada que posee un plumaje de suaves tonos cremosos y azulados que le proporciona una belleza exótica y la diferencia de los habituales colores negros de sus congéneres.




De un tamaño similar al del Arrendajo pero más esbelto, el Rabilargo ibérico (Cyanopica cookii) mide unos 34-35 cm de longitud, pudiendo alcanzar una envergadura de unos 38-40 cm. Está considerado como el más pequeño de los córvidos ibéricos. Su peso puede llegar a los 75 gramos. La longevidad de estas aves oscila entre los 5-10 años. No existe dimorfismo sexual en esta especie aunque los machos tienen un tamaño algo mayor.




Tienen la parte dorsal de un color pardo rosáceo algo más oscuro que el del pecho y el vientre. Presentan un capirote de color negro brillante que se extiende hasta sobrepasar el ojo por su parte inferior y que contrasta notablemente con el color blancuzco de la cara y garganta.




En cuanto a las alas hay que decir que son anchas, redondeadas y que destaca llamativamente (especialmente cuando les da la luz) su color azul celeste. Las coberteras pequeñas y medianas son de color pardo rosáceo y las primarias tienen el borde interior de color negro.




La cola es muy larga (19.0-19.7 cm) y es la característica que le proporciona su nombre común. Tiene forma escalonada y también es de color azul celeste. 




Los ojos son de un color marrón tan oscuro que parece negro y están rodeados de un fino anillo periocular negruzco. El pico es fuerte y de color negro. Las patas son medianamente largas y de color negro.




Las diferencias entre adultos y jóvenes son poco evidentes y tan solo cabe destacar que el color de su plumaje es más parduzco y menos contrastado. Además, los jóvenes tienen el capirote de un color negro deslucido en la zona de la cara y el píleo tiene una gran cantidad de pequeños puntitos grisáceo blanquecinos. Los jóvenes tienen la cola más corta con el reborde terminal blancuzco.




En cuanto a su distribución mundial decir que se ha convertido en una de las mayores incógnitas de la ornitología moderna, pues habita en exclusiva en dos regiones del planeta, separadas por miles de kilómetros de distancia, el extremo oriente asiático y la Península Ibérica.




En Asia ocupa el este de China y de Siberia, Mongolia, Corea y Japón y en Europa, la zona sur meridional de la Península Ibérica.

Mapa de web de birdlife (http://www.birdlife.org)

El Rabilargo ibérico (Cyanopica cookii) es muy difícil de distinguir del Rabilargo asiático (Cyanopica cyanus), de hecho hasta hace muy poco eran considerados por algunos como la misma especie y por otros como dos subespecies. Los rabilargos asiáticos tienen una mancha blanca en el extremo de su cola que no tienen los ibéricos.




Más de 8.000 Km separan la Península Ibérica del este de China, una distancia que crea dos espacios naturales diferentes, dos culturas, dos mundos, pero que también refleja el vacío en la historia natural, ya que el hecho de la peculiar distribución del Rabilargo en el planeta, supone una gran incógnita para la comunidad científica y un reto que aún hoy día está sin resolver. 




Para intentar dar una explicación lógica al hecho de que el Rabilargo solo exista en Asía y en la Península Ibérica, se dio una primera posible explicación que se ha denominado como la “teoría de la reintroducción”. Según esta hipótesis en el siglo XVI los marineros españoles o portugueses recogieron los rabilargos en Asia y los llevaron a bordo de sus naves hasta la Península Ibérica; una vez aquí, algunos ejemplares quedaron en libertad formando poco a poco bandadas que fueron adentrándose en la Península Ibérica. Como luego veremos, esta teoría no parece probable, pero no hay argumentos lo suficientemente contundentes como para rechazarla totalmente. 




Otra opinión que intenta explicar el origen del núcleo de Rabilargos ibéricos alejados más de 8.000 kilómetros del asiático, es que nuestra población sea una secuela de las glaciaciones.




Esta teoría considera que en el Pleistoceno (periodo geológico que comenzó hace 1,8 millones de años y terminó hace 10.000), la tierra sufrió un descenso brusco y generalizado de las temperaturas que provoco la formación de diversos periodos glaciares. Como consecuencia de estas glaciaciones se produjo la desintegración y desfragmentación de los hábitats de estas aves entre el oeste de Europa y Asia. Esto fue debido a que a medida que las temperaturas fueron disminuyendo la vegetación adecuada para la vida de los rabilargos (arboledas), fue sustituida por desiertos y praderas. Solamente unos pequeños refugios en Asia y en el sur de Europa permanecieron ajenos a este cambio climático. Allí al amparo de su clima cálido y húmedo se resguardaron muchas especies y entre ella los rabilargos. Por ello, la denominada “teoría del refugio” considera que la población de rabilargos quedo dividida en dos grupos separados por miles de kilómetros: uno ha permanecido en Europa en la Península Ibérica y el otro se encuentra en Asia oriental. 




En esa edad del hielo (hace 1 o 2 millones de años), parte de la Península Ibérica no se vio afectada, su clima se mantuvo cálido, húmedo y los bosques pervivieron, por eso la Península Ibérica ha mantenido hasta ahora la población de rabilargos y de muchas otras especies de Europa que antes de la edad del hielo estaban ampliamente distribuidas y que debido a la glaciación se extinguieron.




Con el fin de las glaciaciones y la consecuente retirada de los hielos, se produjo una subida de las temperaturas que permitió a la mayoría de estas especies recuperar de nuevo el terreno perdido, sin embargo los rabilargos permanecieron en estos refugios sin apenas extender su territorio, lo que también supone un misterio para la comunidad científica.




Probablemente la segunda teoría sea la cierta ya que contra la primera (la de la introducción) hace pocos años (2.002) ocurrió un hecho que prácticamente la desmontaba y es que se encontraron tres fósiles de restos de Rabilargo en unos yacimientos arqueológicos situados en unas cuevas de Gibraltar y que están datados en más de 40.000 años de antigüedad. Lo que demuestran estos fósiles es que el Rabilargo es un componente natural de la avifauna de la Península Ibérica de toda la vida.




Primero se encontró un fragmento de un húmero de Rabilargo, luego otros dos y los tres casos están fechados en unos 40.000 años. Se sabe que en esa época había un descenso del nivel del mar en esa zona, existiendo entre la cueva y el mar una gran plataforma de hasta 4-5 km de distancia, en donde podrían encontrarse zonas de dunas y de arboledas similares a las actuales de Doñana, con masas de agua y ríos, lo que constituye un hábitat muy propicio para muchos animales y que por eso se pudieron mantener en esa zona. Este hábitat es muy distinto al actual, en donde las cuevas se encuentran en un cortado muy cercano al mar sin un territorio donde moverse.




Se cree que muchos de esos huesos fueron tratados por los neandertales que los cazaban para alimentarse o para adornarse con sus plumas y que sea ese el motivo por el que se encontraron dentro de las cuevas. Esta es la teoría más plausible del porqué estaban dentro de las cuevas.




Los fósiles de Gibraltar parecían dejar claro el origen de los rabilargos ibéricos, pero su escasez, solo tres pequeños fragmentos y la ausencia de fósiles en el resto del mundo, hacen necesario la existencia de más evidencias para esclarecerlo. 




De forma paralela a la investigación paleontológica, en el año 2.012 se llevó a cabo una investigación genética (Cardia y Fok et al.) para comparar las poblaciones de rabilargos europeas y asiáticas. En ellas se pusieron de manifiesto unas marcadas diferencias genéticas entre las poblaciones asiáticas y las ibéricas. Fue entonces cuando ambos grupos de investigación propusieron, de acuerdo con estos resultados, la creación de una nueva especie monotípica para la población ibérica: “Cyanopica cooki”, dejando la denominación de “Cyanopica cyanus” para las poblaciones asiáticas.




La comparación de las secuencias de ADN de ambas poblaciones, nos da la evidencia de que la especie en sí, se originó en Asia y que fueron expandiéndose en la geografía hasta llegar a la Península Ibérica. También nos dice que algo así como entre 1 y 3 millones de años, ambas poblaciones quedaron separadas y lo que ocurrió entre medias fueron las glaciaciones. 




Para añadir un poco más de incertidumbre, es interesante comentar que recientemente se han fotografiado en el centro de la Península Ibérica un Rabilargo con una mancha blanca en la punta de su cola. Esta es una característica exclusiva de los Rabilargos asiáticos. Un hecho desconcertante que incrementa aún más el misterio acerca del origen y distribución de estas aves.




Lo cierto es que tras la realización de estos estudios, el Rabilargo ibérico ha logrado el pleno reconocimiento como especie, convirtiéndose en la tercera ave endémica de la Península junto con el Pito real ibérico y el y Águila imperial ibérica.




En España el Rabilargo Ibérico es un residente habitual pero únicamente en la Península, siendo una especie bastante común en las zonas donde habita, fundamentalmente en la zona de Extremadura, las provincias occidentales de Castilla-La Mancha (si bien alcanza el occidente de Albacete) y Andalucía, donde ocupa el norte de las provincias de Jaén, Córdoba, Sevilla y Huelva y un área aislada en la cuenca del Genil. En la zona centro se extiende por Madrid, Segovia, Soria y el sur de Burgos, y llega por el oeste hasta Salamanca. No está presente en los archipiélagos ni en los territorios norteafricanos. 


Realizan pocos desplazamientos por su toda su área de distribución, comportándose como aves bastante sedentarias y aunque pueden realizar movimientos dispersivos, estos son de escasa entidad no alejándose del territorio de reproducción incluso cuando las condiciones meteorológicas no le son propicias. Se comportan como aves bastante territoriales que realizan desplazamientos rutinarios siguiendo siempre los mismos itinerarios.




Dentro de Europa, las únicas poblaciones de rabilargo se localizan en la Península Ibérica, que alberga a 250.000-360.000 parejas reproductoras, de las cuales 240.000-260.000 se cree que habitan en territorio español y el resto, en Portugal. La tendencia poblacional de este córvido, según los datos obtenidos por el programa SACRE, es muy positiva, pues se han registrado incrementos anuales que superan el 7%. Teniendo en cuenta este dato y considerando la expansión territorial que experimenta la especie, parece bastante probable que la población real sea actualmente mayor que la estimada.




Su hábitat es bastante forestal, encontrándose en zonas arboladas no muy densas, en las que existan claros, en especial principalmente dehesas, encinares y pinares próximos a algún curso de agua y en altitudes que van desde el nivel del mar hasta los 1.700 msnm de altitud. Están ausentes en los bosques muy cerrados. También aparecen en territorios agrícolas con isletas boscosas, en las cercanías de las poblaciones rurales y en los vertederos, merenderos y muladares.




Su canto es muy variado siendo bastante frecuente oírlos cuando se desplazan en bandos, cosa que realizan con bastante asiduidad. Se trata de un “grruií-grruií” áspero y algo nasal. Los gritos continuos mantienen la cohesión entre los componentes del grupo. No obstante, como sucede con otros córvidos, la variedad de voces es grande, en especial, referidas en cada momento a una situación determinada de alarma, sorpresa o miedo.



Su alimentación es muy variada (omnívora) siendo principalmente base de insectos (en primavera y parte del verano), frutas, bayas, granos, semillas (en el otoño e invierno), carroña y desperdicios de la basura. Rara vez depreda sobre pequeños vertebrados.




Su vuelo es lento, ondulado y rectilíneo, lo cual hace que puedan ser numerosos sus depredadores aéreos.




Se mueven incansablemente de un árbol a otro, con aleteos cortos y atraviesan la dehesa en busca de comida. Además de posarse en los árboles, también lo hacen en el suelo donde saltan con agilidad, pero no andan como al Urraca común.




En lo referente a su comportamiento decir que, al igual que otros miembros de su familia, también son unas aves muy desconfiadas y huidizas, así como muy gregarias y sociales que viven en constante comunicación con su grupo al que mantienen informado y cohesionado, llegando a formar grupos de hasta 100 individuos. Al atardecer se reúnen en grandes dormideros.




También son bastante agresivos, sobre todo durante la época reproductiva, no dudando en atacar a cualquier intruso, incluidas las personas, por lo que incluso otras aves buscan seguridad permaneciendo junto a ellos. Cuando se sienten amenazados sus gritos congregan en pocos segundos a varias parejas y grupos dispersos por los alrededores y todos chillan y rodean al intruso, lanzándole ataques furiosos. Las poblaciones suelen constituir núcleos separados entre sí a menudo por considerables distancias.




Como comentaba antes, son aves muy sociales que pueden nidificar juntos y aunque no constituyen colonias de cría propiamente dichas, siempre buscan la vecindad de otras parejas, llegando a juntarse hasta 40 parejas. Esta actitud les permite llevar a cabo la cría en cooperativa, en la que la pareja cuenta con ayudantes, estos son otros machos adultos que colaboran en la alimentación, limpieza y defensa del nido, consiguiendo así que sobrevivan un mayor número de pollos. Es una de las pocas especies de Europa y Asia que lleva acabo esta cría en cooperativa. 




El porqué de esta conducta de cría cooperativa, parece estar influida, al menos en parte, por factores ambientales: en época de extrema sequía el porcentaje de nidos con ayudantes se eleva a un 75 %, y la media de ayudantes por nidos asciende a 3,6, frente a menos de la mitad (1,5) en años normales. La ayuda parece también estar relacionada con la imposibilidad de que algunos de los machos del bando puedan acceder al estatus reproductor, debido a una diferencia poblacional en la proporción de sexos (menor cantidad de hembras y mayor de machos).




Los ayudantes pueden ser de dos tipos. Los de “primera opción” serían individuos que no intentan reproducirse y que actúan únicamente como ayudantes, y los de “segunda opción” serían aquellos individuos que ayudan después de haber fallado en su propio intento reproductor. Los ayudantes son, casi en su totalidad, machos (las escasas hembras datadas son todas de “segunda opción”). El papel de ayudante o reproductor es reversible, existiendo individuos que adquieren uno u otro estatus de forma alternativa en años sucesivos.




Los ayudantes participan en la mayor parte de las tareas reproductoras: defensa del nido, alimentación de los pollos, retirada de sacos fecales e, incluso, en algunos casos, pueden cebar a la hembra durante la incubación. Aportan casi una cuarta parte de las cebas que reciben los pollos, porcentaje muy similar al que aporta la hembra y la mitad del de los machos. Ese aporte extra por parte de los ayudantes, no se traduce en una reducción del esfuerzo parental de los progenitores, sino más bien todo lo contrario.




El periodo de reproducción lo realizan entre los meses de abril a junio. Construyen un nido con forma de cuenco en las horquillas de los árboles (encinas, alcornoques, robles o pinos); para su elaboración emplean pequeñas ramitas, pequeñas raíces y barro, después tapizan el interior con pequeñas fibras vegetales, musgo, lana y pelos.




El Rabilargo ibérico es una especie socialmente monógama ya que los lazos entre la pareja se mantienen con frecuencia de una estación reproductora a la siguiente y aunque la mayor parte de las rupturas de pareja se producen por la desaparición de uno de los miembros que la conforman, también se han observado casos de divorcios.




La puesta se compone de 4-9 huevos y la incubación, llevada a cabo exclusivamente por la hembra, dura 15 días aproximadamente. Las crías abandonan el nido alrededor de los 15 días de edad pero siguen dependiendo de sus padres durante varias semanas más.




El principal factor de amenaza es la persecución directa del hombre a causa de los daños provocados en la agricultura, principalmente en los cultivos de frutales y viñedos, y los que supuestamente infligen a las poblaciones de especies cinegéticas. Si bien los primeros son indiscutiblemente ciertos, de los segundos no existe constancia alguna. Otro importante factor de amenaza sería la masiva utilización de pesticidas en las áreas donde se reproducen. 




El Rabilargo ibérico es presa frecuente de múltiples depredadores, tanto aéreos como terrestres, a pesar del intenso nivel de defensa comunal que realizan. Entre sus principales depredadores están en el grupo de las aves: el Milano negro real, Busardo ratonero, Cuervo común, Alcaudón común. Entre los mamíferos están: la Jineta, Gato doméstico, Lirón careto. Y entre los reptiles: la Culebra de escaleran y el Lagarto ocelado. 




Actualmente aparece incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría “De interés especial”.

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