miércoles, 8 de junio de 2016

El ave más fea de España. Ibis eremita. Geronticus eremita.

Pues sí, no cabe la menor duda que el ave más fea de las que se reproducen en España en la actualidad, es el Ibis eremita. La verdad es que cuanto más lo observas, más ratificas esa afirmación y a cualquier profano en la materia que le enseñes una fotografía de este ave, lo primero que te dice es ese calificativo de fea, extraña, rara, arcaica…etc. 





Lo cierto es que tiene un aspecto un tanto estrafalario con la cara arrugada, avejentada, de color rojizo al igual que su gran pico curvo y una cabeza calva, pero con unas llamativas y largas plumas colgantes sobre la nuca y la parte alta del cuello. 





Sin embargo, los antiguos egipcios tenían al Ibis eremita entre sus animales más sagrados ya que estaba considerada como la reencarnación animal de Thoth (nombre griego), o de Dyehuty (nombre egipcio), considerado como el dios de la sabiduría y que tenía autoridad sobre todos los dioses. También se le consideraba como el inventor de la escritura, patrón de los escribas, de las artes y las ciencias. Como dios de la escritura, era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado.

            

Al Ibis se le consideraba un ave benefactora, capaz de devorar las serpientes venenosas que aterrorizaban a la población, y este es el motivo por el que la asociaban al dios de la salud Thoth. Los sacerdotes dispensaban a los ibis todo tipo de cuidados en los templos y estatuillas con su figura solían colocarse en las casas o se añadían a los efectos funerarios. En un sentido más práctico y realista, estas aves eran siempre bienvenidas porque su presencia significaba la crecida del Nilo, es decir, riqueza para la agricultura y además control a las temidas plagas de langostas. Por tanto, no es de extrañar que su imagen aparezca frecuentemente grabada en los caracteres jeroglíficos encontrados en el valle del Nilo. 


Existen testimonios de tres especies de ibis en el antiguo Egipto: el Ibis sagrado, el Morito y el Ibis eremita. Las imágenes de este último son fáciles de reconocer por la forma del cuerpo, patas cortas, pico largo y curvado y el típico penacho de plumas en la nuca.

   
El impacto visual del ibis eremita es indudable. Varios países y territorios han editado sellos con la imagen del ibis eremita.


                   




Para poderlos observar en libertad he aprovechado un reciente desplazamiento a Andalucía y concretamente a la provincia de Cádiz (Barca de Vejer, Chiclana y Vejer de la Frontera) donde alberga la única población salvaje de la especie en nuestro país gracias a la labor realizada en el año 2004 por el Zoobotánico Jerez y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, con el asesoramiento científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y del Grupo Internacional de Expertos en Ibis Eremita que desarrollaron el denominado Proyecto Eremita. 





Lo más llamativo del caso es que la zona de cría que han elegido estas primeras parejas andaluzas en la Barca de Vejer, está situada junto a una carretera bastante transitada por toda clase de vehículos que generan muchos ruidos, a escasos metros de un núcleo habitado y a la vista de los cientos de curiosos que acuden a verlo, sin que sientan el mínimo estrés por la cercana presencia humana. 





El Ibis eremita está considerada como una especie “En Peligro Crítico de Extinción” y en la actualidad (junio 2016), aparte de la población gaditana en libertad, que suma unas 84 aves, de las que se han formado este año unas 15 parejas reproductoras, solo se pueden observar en libertad (500 aves) en la costa atlántica del suroeste de Marruecos (Parque nacional de Souss Massa, cerca de Agadir), en algunas localidades de Siria (desierto de Palmira) y tal vez en Turquía (Birecik), así como en Austria (unos 20 ejemplares) dentro de un programa de reintroducción similar al realizado en Cádiz, donde les enseñan a emigrar a Italia con ayuda de ultraligeros. En la actualidad existe una gran preocupación por los últimos Ibis eremita de Siria debido al conflicto bélico en la región de Palmira, lugar donde se localizaban los únicos ejemplares de ibis eremita de cuya presencia se tenía constancia en Siria. A pesar de la protección a la que se sometió a la especie, los efectivos de ibis eremita se había reducido a cuatro. Tres de ellos fueron abandonados cuando el Estado Islámico irrumpió en la ciudad. Las autoridades han ofrecido una recompensa de 1.000 dólares por información sobre el paradero del cuarto, llamado Zenobia, que es el único que conoce la ruta de migración hasta los cuarteles de invernada en Etiopía.

Se desconoce cuándo se extinguió el ibis eremita en España. El último registro documentado en los libros de cetrería españoles del que se denominaba como el “cuervo calvo” (Libro de la caza de las aves de Pero López de Ayala) data de 1616. También desde el siglo XVI al XVIII, los ibis eremitas criaban en Centroeuropa (Austria, Hungría y Suiza), concretamente en el valle del Danubio (en Kechlheim y Passau), en Salzburgo y en Graz, pero en los siglos siguientes estas singulares aves desaparecieron de esas áreas europeas de cría.





Los ejemplares liberados en el Zoobotánico Jerez proceden de diferentes centros zoológicos (Francia, Reino Unido y Alemania) que participan en el programa europeo de cría en cautividad de la especie. Para evitar que los Ibis remita se perdieran al poco tiempo de liberarse se les ha criado a mano por técnicos (que actúan de “padres adoptivos”) caracterizados con casco de ibis y vestidos con camisetas negras para minimizar la impronta de las aves hacia los humanos. Los “padres adoptivos” disfrazados acompañan a las aves en sus primeros vuelos y les enseñan a obtener alimento y agua y a establecer una residencia acorde con sus intereses. Además aumentan su seguridad, ya que evitan que las aves se sientan atraídas por los humanos.





En la actualidad se ha conseguido uno de los objetivos del Proyecto Eremita: existe una población de ibis sedentaria (no migradora) y autosuficiente (no precisa de alimentación suplementaria elaborada por humanos) en la zona de suelta.





El siguiente reto consistirá en lograr que dicha población estable crezca en número de individuos y que no se necesiten liberar más ejemplares procedentes de la cría en cautividad. Por lo que tengo entendido, hasta el momento la cifra de nacimientos no supera el de muertes, por lo que se deben seguir aportando entre 20-30 juveniles al año.





El Ibis eremita pertenece al orden de las Ciconiiformes, familia Threskiornithidae y género Gerónticus. Son aves de una talla mediana que miden unos 70-80 cm de longitud y tienen una envergadura de aproximadamente 120-130 cm. El peso ronda los 1,5 Kg. En esta especie no existe dimorfismo sexual, aunque los machos son ligeramente más grandes que las hembras.





Las plumas del cuerpo y el cuello son de color negro brillante al igual que las de las alas, las cuales además, presentan reflejos iridiscentes metalizados de color verde, pardo y púrpura.





Tienen la mayor parte de la cabeza calva, desnuda, con la piel arrugada y de color rojizo con una mancha negruzca grande y ancha a modo de ceja que se encuentra por encima del ojo y se dirige hacia atrás. Estas peculiares características que le dan aspecto de anciano, hizo que Linneo le pusiera el nombre científico de “Geronticus”, palabra procedente del griego que significa "anciano" y al que le añadió el apellido “eremita”, dada la costumbre de estas aves a habitar en ruinas solitarias.





En la nuca y la parte alta del cuello tienen unas largas y estrechas plumas (filiformes) ornamentales negras a modo de melena, que son capaces de erizar formando una especie de corona.





El pico es muy largo, delgado, está curvado hacia abajo, es más ancho en su base y es de color rojizo-rosáceo.





Los ojos son de color amarillo-rojizo.





La cola es más bien corta pero ancha.





Las patas son cortas y de color rojizo y en vuelo no sobresalen más allá de la cola, lo que les diferencia del Morito común. 





Los individuos inmaduros son más apagados, con la cabeza de color gris oscuro y las plumas ornamentales más pequeñas y negruzcas y con menos reflejos iridiscentes que las de los adultos.





Las patas y el pico son de color grisáceo oscuro.





Como vimos anteriormente su distribución actual es por Marruecos (Parque nacional de Souss Massa) y ¿Siria (desierto de Palmira)?, además de los que se están reintroduciendo en libertad a partir de aves criadas en cautividad en Cádiz y en Austria. La población oriental es migratoria, al contrario que la población occidental.





El hábitat preferido por estas aves en época reproductiva se encuentra en las mesetas y en las llanuras en cuyas proximidades existan acantilados o cortados rocosos donde instalar las colonias de cría. Durante el invierno se encuentran en zonas áridas o semiáridas de estepas, pastizales, praderas, campos de cultivo y playas. 





Su alimentación es fundamentalmente a base insectos (escarabajos, saltamontes, grillos) y otros invertebrados, así como anfibios, reptiles, pequeños mamíferos, peces y gusanos. Normalmente se alimentan en pequeños grupos, rastreando con el pico el terreno, la vegetación, agujeros en las rocas y debajo de las piedras a la búsqueda de sus presas.





Su periodo de reproducción abarca a los meses de marzo a mayo. Se agrupan en colonias durante este periodo y construyen sus nidos en cavidades adecuadas y fallas de acantilados poco accesibles, empleando para ello ramas que luego forran con materia vegetal. La puesta se compone normalmente de 2-4 huevos y la incubación dura 28 días aproximadamente y son nutridos por ambos progenitores directamente de la garganta (regurgitación). Las crías abandonan el nido cuando tienen unos 50 días de edad. Alcanzan la pubertad alrededor de los 3 años.





En un pasado lejano existían poblaciones de Ibis eremita por toda la cuenca mediterránea, incluida la Península Ibérica, pero en los últimos años se ha perdido el 96% de la población mundial. Las principales causas que se atribuyen al declive de esta especie han sido la pérdida de su hábitat, la agricultura intensiva, la persecución y molestias causadas por el hombre y la contaminación por pesticidas. El 96% de la población mundial ha desaparecido en los últimos 80 años. UICN (BirLife,2000). El Ibis eremita es una de las diez aves más amenazadas del planeta y está catalogada como “En Peligro Crítico de Extinción”.





Para favorecer su conservación se ha creado un grupo internacional, el IAGNBI, que coordina acciones en toda el área de distribución natural (Marruecos, Siria y Turquía) y en otros lugares en los que se han producido traslocaciones de ejemplares nacidos en cautividad.

4 comentarios:

  1. Me ha encantado. Solo puedo decir que ¡¡¡BRAVO!!!

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  2. Beautiful photos and stamps, Jose! Greetings from Montreal, Canada. :)

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    1. Thank you very much Linda. i'm glad that you like my post. Best regards.

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