viernes, 12 de mayo de 2017

Un ave muy, muy polifacética. Garcilla bueyera. Bubulcus ibis. Garcia llindiadora.

Recientemente he tenido la oportunidad de realizar un extenso reportaje fotográfico a esta espectacular ave a la que ya dedique una amplia entrada anteriormente y que si tenéis interés podéis consultar en este enlace.





Pensando que título iba a poner a esta entrada que fuera acorde con el contenido de las imágenes que ahora expongo, he llegado a la conclusión de calificar a este ave como muy, muy polifacética, ya que revisando globalmente todas las imágenes, me daba la sensación de estar delante de una actriz del celuloide que es capaz de cambiar de look tantas veces como sea necesario.





Es un ave esbelta, lleva un elegante traje de color blanco y va adornada con plumas doradas o anaranjadas en la cabeza y cuello (en la temporada de cría) que seguro que causa furor entre sus congéneres.





En ocasiones aparece con un variado catálogo de “peinados” que van desde el más clásico y conservador, al más rompedor y "progre" con una imagen más que estrambótica.





En otras situaciones, parece que lo que cambia es el vestido o indumentaria con diseños más que exclusivos como para exhibirse en la alfombra roja de cualquier festival de cine.





Tampoco quiero dejar atrás el tema del maquillaje y de la expresión corporal que puede llegar a ser tan variado como los colores de la paleta de cualquier pintor.





En fin, todo un espectáculo para que cualquier aficionado a la fotografía de aves disfrute de lo lindo, ya que poder retratar tan diferentes aspectos morfológicos de una misma ave sin tener que desplazarte a distintos entornos, es todo un privilegio.





Seguro que más de un lector de esta entrada me comprenderá cuando le digo que esa jornada en la que pude realizar esta sesión fotográfica, es uno de esos días que te vuelves a casa deseando volcar en tu ordenador las imágenes que tu retina ha captado a través del visor de la cámara y que te han prestado por la vida. Tan solo pides que ¡ojala! no te hayas equivocado en el enfoque o el resto de parámetros seleccionados y queden adecuadamente inmortalizados esos momentos que tanto te han hecho disfrutar compartiendo unos minutos de la vida de esta interesante especie.





Para completar el book de fotos de esta particular “actriz” habría que añadir otro gran número de las que publique en la anterior entrada y que representan mucho mejor los aspectos etológicos de esta especie y en especial su particular asociación con el ganado vacuno para alimentarse de los insectos y parásitos que frecuentan a estos animales y que le ha proporcionado el “apellido” de su denominación común como Garcilla bueyera. No nos olvidemos que esa asociación también la lleva a cabo con otro tipo de ganado (cerdos, ovejas, caballos, etc.) e incluso con otros grandes mamíferos como elefantes, rinocerontes, cebras, ñúes, búfalos, antílopes, etc, pero esas futuras imágenes me temo que las voy a tener que posponer para otra ocasión pues esos “socios” no abundan mucho por aquí. 





No nos olvidemos que esos grandes mamíferos necesitan realizar continuos movimientos para ahuyentar con sus frecuentes movimientos a los insectos y parásitos (moscas, tábanos, garrapatas, etc.) que les acechan y que se ha calculado que con esa asociación con la Garcilla bueyera, el ganado reduce el gasto de energía en un 30% y la Garcilla bueyera aumenta el número de presas en un 50%. 






Los estudios han mostrado que las garcillas bueyeras que se alimentan cerca de grandes animales tienen más éxito en la caza que los que se alimentan en solitario. Cuando se alimentan junto al ganado, tienen 3,6 veces más éxito en sus capturas que cuando se alimentan solas. No está nada mal el negocio para ambos socios.





Además, esa asociación puede resultar beneficiosa no solo para el ganado y las propias garcillas bueyeras, sino también para los intereses económicos del propio ser humano, de hecho ya se ha planteado introducir esta especie en algunas granjas o plantaciones para que acabe con ciertos tipos de insectos que dañan sus cosechas, pues al parecer una sola Garcilla bueyera es capaz de consumir más de seiscientos saltamontes y grillos en un solo día.





No es de extrañar pues, que teniendo tan buenos socios y aprovechando su gran capacidad migratoria y de adaptación a todo tipo de hábitats, esta especie haya sido capaz de llevar a cabo en muy poco tiempo (desde mediados del siglo XIX), un increíble proceso de expansión y colonización de nuevos territorios, que le ha llevado, desde sus orígenes en áreas tropicales y subtropicales de África y Asia meridional, de donde es oriunda, hasta llegar a otros continentes como Sudamérica, América Central y del Norte, teniendo que cruzar para ello todo un océano Atlántico. 


También ha sido capaz de llegar hasta Australia y Nueva Zelanda, e incluso en algunas otras regiones, como es el caso de los archipiélagos de Hawái, Seychelles entre otras, donde, a la vista de los beneficios que puede reportar, se sabe con absoluta certeza que ha sido introducida por el hombre. Actualmente, tan solo está ausente en la Antártida por lo que podemos afirmar que la Garcilla bueyera ha protagonizado la expansión natural más amplia y rápida de todas las especies de aves.


Su distribución, como ya vimos antes, es por todos los continentes. La población europea ha experimentado un constante incremento en los últimos años, siendo la española la más importante de todo el continente.





Nuestro país no iba a ser una excepción y su expansión ha ido evolucionando desde las provincias meridionales hacia el norte peninsular, hasta el punto que en la actualidad está considerada como la garza más abundante y popular. 





En España son residentes habituales y podemos delimitar dos áreas claras de distribución; una occidental, con colonias en las cuencas hidrográficas del oeste peninsular (Andalucía occidental, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid), y otra oriental, con colonias en Levante, Aragón, Navarra y País Vasco, más los núcleos existentes en las Baleares. Recientemente ha criado también en Lanzarote. Fuera de la época de cría, realizan amplios desplazamientos. 



Dada su popularidad y costumbres, no es de extrañar la variedad de nombres vernáculos que recibe, tales como: “Espulgabueyes”, “Garrapatera”, “Garza boieira”, “”Garcia llindiadora”, “Escarbabuey”, “Garza ganadera”, “Picabueyes”, “Grulla de las vacas”, incluso “Ave de los elefantes” o “Garza de los rinocerontes”. 





Pero no todo son beneficios también está considerada como un vector de enfermedades que se extienden por medio de las garrapatas y que pueden afectar a otros animales (zoonosis), como es el caso del hidropericardias, la enfermedad de Gumboro y posiblemente la enfermedad de Newcastle.





Tampoco nos debemos olvidar de que también puede resultar un peligro para la seguridad aérea en los aeropuertos, debido al gran número de ejemplares que se pueden concentrar en sus cercanías, formando espectaculares colonias de cría y en los dormideros invernales.





La Garcilla bueyera está considerada como una de las garzas más pequeñas, tienen un tamaño de entre los 45-52 cm de longitud con una envergadura que ronda entre los 82-95 cm. Su peso puede llegar hasta los 500 gr. Apenas existen diferencias sexuales.





Son de color blanco prácticamente en su totalidad a excepción de una mancha ocre-anaranjada clara que tienen en el píleo y que apenas es perceptible desde lejos.





Durante el período nupcial, esta mancha del píleo se oscurece y se extiende hacia la nuca. También, durante ese periodo, aparecen unas largas plumas sedosas manchadas de ese mismo color en el cuello, la nuca, el pecho y en la espalda. La cola es corta y de color blanco.





La cabeza es redondeada con mentón recubierto de plumas. En la cara tienen una pequeña franja de piel desnuda de color amarillento que une la base del pico con el ojo y que durante la época nupcial adquiere tintes rojizos.





El cuello es corto, ancho y habitualmente lo tienen recogido en forma de "S".





El pico es también corto y de color amarillento pero durante el período nupcial se vuelve rojizo.





La comisura de la boca no sobrepasa a los ojos, los cuales son amarillos con una gran pupila negra. La posición de los ojos les permite tener una visión binocular, muy útil para la caza, y al parecer, hay estudios fisiológicos que sugieren que la visión de esta especie le permite la actividad crepuscular o nocturna.





Las patas son relativamente cortas y su color es variable, ya que éste puede oscilar desde el gris amarillento al pardo verdoso, no obstante durante la época nupcial se vuelven de color amarillo-anaranjado.





Los machos son algo más grandes que las hembras y tienen las plumas nupciales ligeramente más largas que las hembras.





El joven es similar al adulto no reproductor, pero completamente blanco sin las manchas de las plumas y con el pico negro.





Son aves gregarias, durante el día puede verse algún ejemplar solitario, pero habitualmente se reúnen para dormir en grandes dormideros próximos al agua que pueden compartir con otras especies de aves.





El periodo de reproducción lo realizan entre los meses de abril y junio. Normalmente crían en colonias muy ruidosas que pueden llegar a albergar varios miles de parejas y en las que puede haber otras garzas y zancudas. 





La exhibición del macho se realiza en un árbol de la colonia, y usa una gran variedad de comportamientos ritualizados como agitar una ramita o apuntar con el pico hacia arriba y la pareja se forma tras tres o cuatro días. Eligen una pareja nueva cada temporada y también si vuelven a anidar tras fracasar en un primer intento. 





En las colonias de cría las Garcillas bueyeras lanzan una gran variedad de gritos guturales y graznidos, pero se mantienen silenciosas el resto del tiempo.





Ubican sus nidos a modo de plataformas en árboles y arbustos que no siempre están próximos al agua. Su construcción la llevan a cabo las hembras con material mayoritariamente aportado por el macho y consiste en una pila de raíces, palitos, tallos y ramas de solidez variable, aunque muy desordenada, que tapizan con algo de hierba.





La puesta se compone de 1-5 huevos, normalmente 3-4. La incubación dura 23 días aproximadamente y es llevada a cargo de ambos sexos.





Los pollos son atendidos por los dos adultos y abandonan el nido cuando tienen unos 15 días de edad pero permanecen cerca de él ya que durante un mes más siguen dependiendo de sus padres.





Las amenazas más importantes que sufre la especie son la destrucción de colonias por causas humanas y el cierre o los cambios en la gestión de los vertederos de residuos sólidos urbanos, de los que dependen algunas poblaciones. La Garcilla bueyera aparece considerada como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

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