jueves, 23 de febrero de 2017

Un precioso pájaro víctima de su canto melodioso. Jilguero europeo. Carduelis carduelis. Xilgueru.

En estos días de invierno en los que sales a pajarear al campo y apenas encuentras algún pajarillo aislado, a mí personalmente me alegra sobremanera encontrarme con bandos de este precioso y colorido pajarillo que van revoloteando de un lado a otro con su llamativo vuelo ondulante y que apenas paran unos segundos en cada lugar donde se posan, aunque esto dificulte notablemente poderlos fotografiar a una distancia prudencial.




Los veo tantas veces formando esos alegres y animados grupos, que aunque soy consciente que es un pájaro sumamente popular y común en la mayoría de los territorios de nuestro país, desde hace tiempo les vengo haciendo fotografías, más o menos decentes, en las que se pueda apreciar su vistosa coloración y poder dedicarle una entrada en el blog, en la que además, se pueda valorar su variado canto, aunque no sea en esta época cuando mejor lo podamos apreciar en el campo.




Además y como en otras ocasiones, con esta entrada pretendo realizar una revisión de las principales características de esta especie y aprovechar la ocasión para rendirla un humilde homenaje a esta bonita especie que, aunque como ya veremos luego, no se encuentra precisamente en peligro de extinción, me parece una gran injusticia que el hecho de tener un vistoso plumaje y un espectacular canto, le ha haya convertido en un “pájaro de jaula” y ostentar el lamentable título de ser desde tiempos remotos, el ave más perseguida y trampeada, con miles de ejemplares muertos o enjaulados cada año. Para muestra basta un botón: noticia en LNE del 22 febr. 2017




Pero sin duda, lo que más destaca en este elegante pajarillo es su melodioso canto, algo que lo ha convertido en objeto de deseo para aquellos que se dedican a organizar concursos de aves canoras (“que tienen un canto agradable al oído”) o simplemente disfrutar de su cautiverio. No por casualidad, el jilguero es el pájaro cantor más atrapado por el denominado “silvestrismo”.




A esta afición calificada como “modalidad deportiva” se la denomina “silvestrismo” y consiste en la tenencia y cría en cautividad de aves para concursos de canto y agrupa a miles de aficionados en asociaciones o grupos locales. Sus miembros, pertenecientes a las diferentes federaciones de caza, siguen disponiendo de permisos legales para capturarlas en vivo bajo cupo. 




El problema no sólo viene de la tenencia y cría en cautividad de estas aves, ya que los “silvestristas” alegan que la cría en cautividad no es viable debido al problema de la consanguinidad, por lo que necesitan seguir cazando pájaros para renovar “los stocks”, un problema que según algunos expertos se podría evitar fomentando el intercambio entre criadores a nivel comunitario. 




Lo cierto es que, todavía en la actualidad en la mayoría de las comunidades autónomas se mantienen cupos legales que, en base al dictamen de los expertos, todavía permiten la captura de un número concreto de ejemplares, con la excusa de que ese cupo les sirva para atender a sus demandas y evitar el comercio ilegal de estas aves, actividad que mueve mucho dinero en el mercado negro y suele desarrollarse en el entorno de los mercadillos callejeros o a través de Internet. 




Afortunadamente, la Comisión Europea lleva muchos años vigilando la práctica de esta modalidad y exigiendo que se lleve a cabo únicamente con ejemplares procedentes de la cría en cautividad, entre otras cosas porque se trata de especies protegidas a nivel comunitario y por lo tanto su captura contraviene las leyes europeas que amparan y protegen nuestra biodiversidad. Entre las justificaciones de los “silvestristas” para continuar con esta práctica cinegética aparece destacada "la tradición".




La Comisión Europea ha dicho basta y ha abierto un expediente sancionador a España por permitir cada año la caza de decenas de miles de pájaros cantores. El Ejecutivo europeo remitió al Gobierno el pasado 29 de septiembre, en vísperas del Día Internacional de las Aves que se celebró el 1 y 2 de octubre, una carta de emplazamiento "por su decisión de permitir la captura de siete de estas especies silvestres" que son de las más codiciadas por los “silvestristas” para luego utilizarlas, en teoría, en concursos y como ejemplares reproductores. Se trata en concreto del Jilguero europeo, el Pardillo común, el Verdecillo, el Pinzón vulgar, el Verderón, el Canario silvestre y el Lúgano.




Lo cierto es que la captura de fringílidos para la práctica del “silvestrismo” quedará definitivamente prohibida en todo el territorio de la UE a partir de 2018 (Directiva 2009/147/CE). Por suerte, la Generalitat de Catalunya, atendiendo a los numerosos expedientes abiertos por la Comisión Europea contra el Estado español por el incumplimiento de la en la práctica del “silvestrismo”, ha decidido suspender desde 2016 todas las autorizaciones para la captura de fringílidos en el medio natural. 




Entrando en materia, decir que el Jilguero europeo es un pájaro perteneciente al amplio orden de las paseriformes, al que se le conoce comúnmente como pájaros, o en otras ocasiones como pájaros cantores. Su denominación proviene del nombre latino con el que se bautizó al gorrión “Passer” (la misma etimología que el término español pájaro), y por ello el nombre de este orden significa “los que tienen forma de gorrión”. 




Está encuadrado taxonómicamente en la familia de los fringílidos como los pinzones, verdecillos, pardillos, camachuelos o picogordos y en el género “Carduelis” como sus más cercano parientes los lúganos, verderones o pardillos, cuyo origen etimológico proviene de “carduus-i”: el cardo, más el diminutivo “elis” dada su relación con los cardos y en concreto a su gran habilidad en la captura de las semillas de cardos con su largo, recto y cónico pico, que les permite coger las semillas de estas plantas evitando sus pinchos.




Su pequeño tamaño viene a rondar los 12 cm de longitud, con una envergadura que puede alcanzar los 21-25 cm. Su peso puede estar entre los 14-19 gr. Pueden vivir alrededor de los 3 años, aunque en cautividad su longevidad puede llegar a los 8-10 años. Existe un ligero dimorfismo sexual en esta especie.




Los jilgueros se distinguen con facilidad por el juego de vistosos colores de su plumaje, no es de extrañar que en Andalucía se le conozca como “colorin”.




Los machos tienen la espalda de color castaño o marrón claro, exceptuando el obispillo que es blanco. El centro del pecho es blanco y de color beige a los lados. El vientre y la zona caudal inferior son de color blanco. 




Las alas son cortas, anchas y algo redondeadas; son de color negro azabache con una gran franja de color amarillo intenso que se puede apreciar muy bien cuando vuelan, además también tienen unas pequeñas manchas de color blanco en el extremo de las plumas primarias y de las secundarias.




Tienen una llamativa cabeza tricolor con la parte anterior de la cara con una gran mancha, a modo de careta, de color rojo intenso que también abarca la frente y la garganta pero que, en el caso de los machos, solo sobrepasa ligeramente por detrás a los ojos en su parte superior. Incluida dentro de esta máscara presentan una brida negra, a modo de antifaz, que incluye al ojo dentro de ella y que se une a una estrecha línea negra que rodea a la base del pico. 




Por detrás de la máscara roja hay una franja vertical blanquecina (a veces color beige) con forma de media luna que partiendo desde el lateral del píleo, baja por la zona de las auriculares atravesando la cara y luego se dirige hacia adelante, en su parte inferior, abarcando también al cuello a modo de collar. 




A su vez, por detrás de la franja blanquecina hay otra zona de color negro, también con forma de media luna, que por su parte superior se prolonga por la nuca y el píleo.




El pico es de tamaño medio, de base ancha (cónico) y acabado en una fina punta. Su color es rosáceo pálido con tintes negruzcos en el extremo. 




Los ojos están ocultos en un antifaz negro y tienen el iris de color pardo oscuro.




La cola es de tamaño medio y está ligeramente ahorquillada o escotada. Es de color negro por la parte superior con unas pequeñas manchas de color blanco cerca de su extremo. Por la parte inferior es de color negro con unas grandes manchas blancas ovaladas en las rectrices externas y otras más pequeñitas en el extremo del resto de las plumas. Algunos jilgueros tienen las manchas blancas de las rectrices de la cola muy grandes. Incluso, estas denominadas “alubias” o “habas”, están presentes en las tres rectrices exteriores de cada lado, no sólo en las dos últimas. Estos pájaros son conocidos como “jilgueros reales” por muchos "silvestristas" europeos, que tratan de buscarlos por todos los medios, por tener, se supone, un canto más fluido y musical. Denominación que es incorrecta pues el “jilguero real" como subespecie no existe. 




Las patas son medianamente largas, de color pardo-rosáceo o carne y con uñas oscuras. 




Las hembras se diferencian de los machos en que tienen el color negro del píleo menos intenso y en ocasiones con manchas de color pardo-grisáceas dentro de él.




El color negro de la franja vertical de la parte posterior de la cara es menos intenso que el de los machos. 




La máscara de color rojo de la parte anterior de la cara, es menos intensa que la de los machos y más pequeña, no llegando a sobrepasar el borde de los ojos por su parte posterior. 




También puede ser distintivo, el color de los hombros. Los machos adultos tienen el vértice flexor negro o negruzco y las hembras generalmente pardo.




Los jóvenes se diferencian claramente de los adultos ya que no tienen la conspicua máscara roja en la cara.




Además se diferencian también de los adultos, en que la cabeza y el dorso son más grisáceos y están finamente listados. Las distintivas franjas alares amarillas si están presentes en los jóvenes.




Los jilgueros comienzan a cantar, si el tiempo es soleado, a partir de mediados del mes de febrero. Lo hacen con mayor fuerza durante toda la primavera y solamente quedan silenciosos en agosto y septiembre. En el resto de meses el canto es ocasional y depende de la calidez del tiempo. El más valorado canto es el que emiten los machos en época de celo el cual se compone de diversos gorjeos aflautados y polifónicos muy diversos.




En sus característicos vuelos realizando cortas ondulaciones y que se ha llegado a denominar como “vuelo danzante”, emiten tintineos cortos, penetrantes, que se entremezclan con gorjeos cortos y que los identifica en seguida, aunque no seamos capaces de distinguir los vistosos colores de su plumaje.



El Jilguero europeo es un pájaro muy gregario, sobre todo durante el invierno, siendo habitual verlos agrupados en bandos mixtos con otros fringílidos (pardillos, verdecillos, verderones…) desplazándose juntos en busca de alimento.




Su distribución es bastante amplia abarcando a casi toda Europa (salvo en el centro y norte de Escandinavia), Asia, norte de África. Ha sido introducido en islas atlánticas (Azores, Madeira, Cabo Verde) y en América del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Se reconocen varias subespecies. 




Como mencioné antes, en nuestro país el jilguero europeo es una de las especies más comunes y extendidas en nuestro territorio, especialmente en el sur y algunos puntos del este peninsular.




Durante el otoño-invierno, al importante colectivo de la única subespecie residente habitual de nuestro país, la “C.carduelis parva”, se les añade otros muchos ejemplares de las subespecies “C.c.carduelis” y “C.c.britannica”, procedentes de Centroeuropa y Gran Bretaña, respectivamente.




Una parte importante de estas aves que proceden de Europa, continúan su viaje hacia el norte de África, donde estas aves se mezclan con poblaciones sedentarias. El viaje de regreso a la Península Ibérica y el resto de Europa lo realizan entre los meses de febrero y mayo. Las poblaciones sedentarias, en cambio, se comportan como nómadas y realizan desplazamientos cortos de escala regional en busca de alimento.




El Jilguero Europeo que vive y se reproduce en la Península Ibérica es más pequeño de proporciones que el del resto de Europa, que vemos aquí en otoño e invierno. A estos últimos se les llama popularmente “cabezones”, debido a lo grande que tienen la cabeza y pico. Además, su coloración dicen que es distinta. El rojo es más vivo, no tan oscuro, y hay mayor contraste con el blanco y el negro de la cara y cabeza. Incluso en el carácter, el jilguero foráneo es más agresivo y canta peor. Su voz es menos líquida y musical, y “rasca” más veces. 




Sus hábitats son muy variados y se encuentran en las zonas abiertas donde haya cierta cobertura arbórea y el clima sea suave. No suelen instalarse a más de 1.800 metros de altitud. Son habituales en los bordes de los caminos y carreteras donde abunden los cardos, en los campos de cultivos arbóreos de olivos, cítricos, eriales, pastizales con arbolado, dehesas, vegas fluviales, huertos, sotos y también en los parques y jardines.




En invierno prospecta campiñas, áreas cerealistas totalmente desarboladas u otros parajes abiertos, pero ricos en cardos y otras herbáceas. En estos ambientes constituye grupos con otras especies, como pardillos, verdecillos y verderones.




Su tipo de dieta es granívora ya que se alimentan fundamentalmente a base de semillas, en especial las de los cardos durante el invierno, y también de las yemas de las flores aunque durante la época de cría también comen algunos insectos, especialmente para cebar a los pollos. 




Su nombre científico, “Carduelis carduelis”, hace referencia a su afición por las semillas de cardos, sobre los que se posa con maestría para ir extrayéndolas una a una y descascarillándolas, sobre la propia inflorescencia. Posados en la “cabeza” de la planta, su afilado pico les sirve para buscarlas, sin temor a sufrir daños a causa de las delgadas espinas que la protegen.




Su periodo reproductivo lo llevan a cabo entre los meses de abril-mayo a agosto. Su instinto sociable persiste durante el período de nidificación instalándose en pequeñas colonias, en los jardines y en los huertos, y se contentan con un pequeño territorio alrededor del nido.




La hembra con la ocasional colaboración del macho construye un delicado nido con forma de taza en las ramas altas de los árboles y arbustos, utilizando para su elaboración hierba seca, pequeñas raíces, musgo y líquenes, luego tapizan el interior con hebras de lana, pelos y plumas. 




Pueden llegar a efectuar dos o incluso tres puestas por temporada. La puesta se compone habitualmente de 4-6 huevos. La hembra se encarga de la incubación que dura de 12-14 días aproximadamente y el macho de alimentarla. Las crías abandonan el nido cuando tienen a las dos semanas de edad aunque siguen siendo atendidas por los padres durante una semana más. La hembra se encarga de la incubación y el macho de alimentarla




En lo referente a las amenazas que sufre esta especie, decir que en principio, el Jilguero europeo no presenta problemas de conservación porque no tiene requerimientos de hábitats muy específicos. No obstante, su vistosa coloración y variado canto constituyen su perdición. Es el ave más perseguida y trampeada, con miles de ejemplares muertos o enjaulados cada año. 




Además, el uso cada vez más frecuente de productos químicos, los llamados fitosanitarios (plaguicidas y herbicidas), en las actividades agrícolas, ha hecho desaparecer las mal llamadas “malas hierbas” de setos y orillas de los bancales, de cuyas semillas y brotes dependen esta y otras muchas especies (insectos, aves, vegetales), que a lo largo de cientos de años, han estado acoplándose a los ciclos agropecuarios.




Para finalizar decir que con esta entrada pretendo, además de conocer y dar a conocer mejor a esta maravillosa ave, realizar una humilde manifestación a favor de la libertad de los jilgueros ya que me resulta muy difícil entender como alguien que ame a los pájaros sea capaz de mantenerlos encarcelados de por vida en jaulas de pequeñas dimensiones, a menudo menores que una caja de zapatos.

Jilgueros en una jaula tras ser capturados según los encontró el Seprona.

Jilgueros en una jaula tras ser capturados según los encontró el Seprona





1 comentario:

  1. Me encantan las fotos de este ave que no por lo común deja de ser muy bella. Siempre me gusta quedarme observandolas aunque es difícil dado lo nervioso de sus movimientos. Esperemos que la ley entre en funcionamiento pronto y sea aplicada a rajatabla contra esas personas que las hacen sufrir tanto, por el bien de la especie y por el nuestro. Un saludo

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