miércoles, 15 de julio de 2015

El gran tenor de la montaña. Escribano hortelano. Emberiza hortulana. Escribana castellana.

Todavía resuenan en mis oídos los continuos y repetitivos cantos que afortunadamente he podido escuchar a lo largo de esta primavera/verano procedentes de esta bonita especie de escribano.









Unos trinos muy particulares que cuando los escuchas varias veces en el silencio de la montaña son difíciles de olvidar y que en cuanto accedes a un paraje en el que se encuentra algún ejemplar de esta especie, es muy fácil de localizar ya que a su aflautado y particular canto, que habitualmente lanza desde un posadero (arbusto, roquedo o copa de un árbol), se suma una imagen con un bonito y particular colorido.









Me estoy refiriendo, claro está, al Escribano hortelano, una paseriforme de la familia Emberizidae que vienen a medir entre 15-17 cm de longitud, unos 22-26 cm de envergadura y un peso que ronda los 25 gr.









Se trata pues de un escribano de tamaño medio, en el que existe un ligero dimorfismo sexual siendo los machos un poco más grandes que las hembras.









Durante la primavera, en su época de reproducción, los machos tienen el dorso de color castaño con tintes pardo-grisáceos y listas de color pardo-negruzco.









El pecho, el vientre, los flancos y la zona caudal inferior son de color castaño claro anaranjadas.









El dorso de las alas y la espalda son castaño oscuro con tonos pardos que están densamente rayados de negro. Las plumas primarias y secundarias son de color marrón oscuro con los bordes de un color pardo-rojizo claro.









La cabeza, el cuello y el pecho son de un color gris verde oliva uniforme, en donde contrastan debido a su color amarillo, su gruesa bigotera, un llamativo anillo periocular, así como la garganta y la parte alta del cuello, mientras que la parte inferior de éste es del mismo color grisáceo-verdoso que el de la cabeza.









Los ojos son de color marrón tan oscuro que parece negro y están rodeados de un grueso anillo periocular de color amarillo.









El pico de color rosáceo, es pequeño, cónico y puntiagudo.









Las patas y pies tienen un llamativo color pardo rosáceo.









La cola es larga y está ligeramente bifurcada; por la parte superior es de color pardo oscuro con los bordes más pálidos y unas grandes manchas blancas en las rectrices externas.









Los machos fuera de la época reproductiva tienen los colores más apagados y se parecen a las hembras.









Las hembras tienen el plumaje mucho más apagado que el macho y la cabeza y parte del cuello están teñidos de parduzco.









La garganta y la parte superior del pecho también son amarillentas pero de un tono menos intenso que el de los machos.









Tienen el pecho de color amarillento en vez de gris verdoso y con listas o puntos oscuros.









Los jóvenes se parecen a las hembras pero por la parte superior su color es más parduzco y estriado, similar al de otros escribanos. Por la parte inferior son amarillentos y rayados de oscuro como casi todo el cuerpo.









A excepción de la época de nidificación, el Escribano Hortelano es un ave discreta y silenciosa.









El macho en la época de celo emite un canto corto y melancólico, que puede durar horas. Lo hace habitualmente desde un posadero, normalmente roquedo, arbusto o copa de un árbol, repitiendo constantemente una corta frase «tii-tii-tii-tii»; las primeras notas son suaves y piantes, y la última es de un tono distinto, más alto o más bajo. 










Cuando está cantando acostumbra a permitir que el hombre se le acerque hasta pocos metros y es muy llamativo ver como infla y hace vibrar la zona de la garganta al cantar.









Esta especie se distribuye tanto por el continente europeo como por el asiático y africano.









En España son poco abundantes y se encuentran sobre todo en la mitad norte y en Sierra Nevada. Son residentes habituales aumentando su número durante el invierno por la visita de aves procedentes de Europa que acuden a la península huyendo del frio invernal.









La especie se restringe a la mitad norte peninsular, en los nucleos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Montes de León, Sistema Central, Pirineos y Sistema Ibérico y otro núcleo aislado en el sur en las estribaciones de Sierra Nevada.









El Escribano hortelano es el único escribano ibérico que abandona por completo nuestro territorio durante el periodo invernal para desplazarse hasta las regiones tropicales de África para pasar el invierno.









Su hábitat preferido son las laderas de zonas de media montaña (entre los 1.500-2.000 msnm), bien soleadas y a una altitud media, en las que haya espacios abiertos con arbustos diseminados del tipo del brezo, el piorno, el espino y otros matorrales. Al parecer, también suelen visitar los huertos y campos de cultivo de montaña de donde procedería su denominación de “hortelano”.









Su alimentación es fundamentalmente a base de semillas diversas que en época de cría complementan con invertebrados, como saltamontes, grillos, arañas, hormigas, escarabajos, etc.









El periodo de reproducción tiene lugar entre los meses de mayo a julio pudiendo realizar en ocasiones dos puestas por temporada.









Las hembras se encargan de construir el nido con forma de cuenco a base de hierbas secas, pequeños tallos y raicillas, para después tapizarlo con hierba seca y pelos. Los construyen generalmente en alguna depresión del suelo, al abrigo de una mata o de alguna roca.









La puesta se compone habitualmente de tres a seis huevos y la incubación, que corre a cargo de la hembra, dura entre once y trece días aproximadamente.









Las crías abandonan el nido aproximadamente a las dos semanas de edad pero siguen siendo atendidas por los padres durante una semana más hasta alcanzar su total independencia.









La población española de esta especie parece encontrarse estabilizada tras el acusado declive experimentado en décadas pasadas en las que durante su paso migratorio, fue intensamente cazada con fines culinarios, sobre todo en Francia e Italia donde eran considerados como un manjar.









El escribano hortelano aparece incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría “De interés especial”
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1 comentario:

  1. Un canto espectacular, como dices no se olvida nunca. Gran reportaje como siempre José Ignacio. Un abrazo.

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