lunes, 23 de febrero de 2026

La majestuosa dama gris. Garza real (Ardea cinérea).

Entre las diversas especies de aves que he podido fotografiar a lo largo del pasado mes de diciembreen el entorno de la ría de Villaviciosa, y sobre todo, en la senda peatonal que une El Salín con El Cierrón, tengo que destacar a la que en anteriores ocasiones he denominado “la majestuosa dama gris”, me estoy refiriendo a la Garza real (Ardea cinérea).




Al igual que ha ocurrido con otras aves zancudas como las que publiqué en anteriores entradas (Espátula común, Garceta grande), durante esos días varios ejemplares de esta gran ave zancuda permanecieron en las charcas de la zona a escasos metros de los viandantes mostrándose bastante confiadas, lo que me permitió poderlas tomar un buen puñado de fotografías.




La he podido fotografiar tanto en reposo como desplazándose cada poco tiempo de una charca a otra para disputar el territorio con las espátulas comunes y con una Garceta grande.




Ello me permitió conseguir un buen número de fotografías en las que se puede apreciar su bello plumaje y, sobre todo, su gran envergadura.




La Garza real (Ardea cinérea) perteneciente a la orden de las “Pelecaniformes” (antes se clasificaban dentro del orden “Ciconiiformes”), familia “Ardeidae”, genero “Ardea”, es un ave zancuda de gran tamaño, siendo la mayor de las “ardeidas” que frecuentan nuestro país. Tiene una longitud aproximada de entre los 84-102 cm. Su envergadura ronda entre los 155-175 cm y su peso puede alcanzar los 2 Kg. Apenas existe dimorfismo sexual en esta especie.




La Garza real tiene una longevidad notable ya que en libertad puede superar los 15–20 años, con registros excepcionales por encima de esa cifra. La Garza real más vieja registrada tenía treinta y tres años. Solo un tercio de los juveniles sobrevive para llegar a su segundo año de vida, siendo muchas víctimas de los depredadores.




En comparación con su congénere la Garza imperial (Ardea purpurea) es más grande y de unas tonalidades en general más claras que permiten diferenciarla fácilmente, tanto en reposo, como en vuelo. Aspecto este que viene perfectamente reflejado en el significado etimológico de su denominación científica: “cinera” = cinéreo, ceniciento, de color ceniza (cinis-eris: ceniza + sufijo –eus-ea-eum).




Impresiona ver las diferencias en su aspecto físico cuando permanecen con el cuello erguido en su totalidad y cuando lo recogen.




Como os comentaba anteriormente, sus idas y venidas enfrentándose en más de una ocasión a las espátulas comunes que se movían por el entorno, nos permitieron a los allí presentes realizarles unas bellas fotografías en vuelo y a muy poca distancia.




Cuando vuelan adoptan la postura característica de las garzas, con el cuello encogido en forma de “S” y las patas estiradas sobresaliendo por detrás de la cola. Esto la diferencia de cigüeñas y grullas, que vuelan con el cuello estirado.




Su vuelo es lento, con profundos batidos de alas y dando la sensación de potencia. Pueden planear grandes distancias; en ocasiones se elevan haciendo círculos en el aire según cómo se desarrollen las corrientes y el viento.




Su área de distribución es muy amplía ya que está presente en gran parte de Europa, Asia y África, y se adapta bien a humedales naturales, embalses e incluso zonas urbanas con agua.




La Garza real se alimenta fundamentalmente de peces, aunque también incluyen en su dieta a las anguilas, anfibios, pequeños mamíferos, pequeñas aves y sus crías, huevos, reptiles, lombrices, grandes insectos, crustáceos y moluscos.




Para conseguir cazar puede permanecer inmóvil minutos hasta lanzar un picotazo a velocidad muy alta. Su tasa de éxito es notable gracias a la visión binocular frontal.




En otras ocasiones lleva a cabo la estrategia de “sombrilla“ que consiste en abrir parcialmente las alas sobre el agua para reducir reflejos, mejorar visibilidad y atraer peces a la sombra.




Afortunadamente, esta especie no presenta problemas importantes de conservación. Al contrario, muestra un acusado crecimiento numérico y geográfico, en paralelo al observado en el resto de Europa. Las principales amenazas para esta especie están relacionadas con las fluctuaciones de los niveles hídricos de los humedales, la escasez de lugares de nidificación y la potencial persecución directa por parte de pescadores. La Garza real se incluye en la categoría “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

domingo, 15 de febrero de 2026

Un ave zancuda de gran tamaño y con un pico muy especial. Espátula común (Platalea leucorodia).

Me ha parecido interesante compartir en una nueva entrada al blog, el reportaje fotográfico que recientemente he podido realizar a un pequeño grupo de espátulas comunes que nos han deleitado con su presencia en el entorno de la ría de Villaviciosa.



Con ello pretendo plasmar lo mejor posible la belleza y fotogenia de esta ave realizando sus tareas habituales y en uno de sus entornos preferidos como son las aguas someras de ese entorno privilegiado.



Como muchos ya conoceréis, la Espátula común (Platalea leucorodia) es un ave zancuda de gran tamaño y con un pico muy especial. Tiene una longitud de entre 80-93 cm y una envergadura de entre 120-135 cm. Su peso es de unos 2 Kg. No existe dimorfismo sexual en esta especie.



El pico es la característica más llamativa de ésta ave. Es largo, mide entre 20-23 cm en el macho y 17,5-19 cm en la hembra y tiene el extremo redondo y aplanado, ensanchándose al final en la característica forma que da nombre común a esta ave. 



Es de color negro con rayas horizontales grises en los adultos y con una amplia mancha amarillenta en su extremo cuya intensidad y tamaño aumenta durante la época reproductiva. 



En los ejemplares jóvenes, el pico es de color gris rosáceo o amarillento.



Su pico no solo tiene una forma curiosa; está repleto de terminaciones nerviosas que le permiten detectar el movimiento de presas (peces, insectos o crustáceos) por el tacto, incluso en aguas turbias donde no puede ver.



Para alimentarse, camina por aguas poco profundas moviendo el pico de lado a lado como si estuviera pasando una aspiradora o barriendo el fondo.



La denominación de Espátula común (Platalea leucorodia) tiene una etimología muy descriptiva y coherente con su morfología y aspecto. Su denominación científica procede del latín “platalea”, que a su vez deriva del griego antiguo “πλατύς” (platýs), que significa “ancho” o “plano”, haciendo referencia directa al rasgo anatómico más distintivo del género, es decir, el pico ensanchado en forma de espátula.



Por su parte el término “leucorodia” proviene de dos raíces griegas: “λευκός” (leukós); blanco, y de “ἐρωδιός” (erōdiós); garza. Por tanto, “leucorodia” significa literalmente: “garza blanca”. Aunque no es una garza (familia Ardeidae), Linneo utilizó un término comparativo basado en su silueta y coloración, muy similar a la de las garzas blancas cuando está posada.



Junto con su particular pico, una de sus principales características de esta ave zancuda, es que es de color totalmente blanco, aunque los individuos jóvenes tienen las puntas de las plumas primarias de color negro.



Su vuelo es lento, con batidas de las alas muy regulares y planeando en ocasiones.



En vuelo muestran una silueta estilizada al llevar el cuello estirado al igual que las cigüeñas y las grullas lo que les diferencia de otras garzas que lo hacen con el cuello retraído.



Si el grupo es numeroso y en migración, vuela en línea y sólo de forma ocasional parecen formar en el aire una amplia uve.




Al volar lleva las patas y el cuello bien estirados, y visto el ave de lado no se aprecia la forma del pico, pero éste aparenta ser muy fino, notándose el cuello ligeramente curvado.



Es en vuelo cuando realmente te puedes percatar mejor del gran tamaño y envergadura de estas aves zancudas.



En ésta temporada invernal se encontraban sumamente confiadas, lo cual nos permitió poder realizar fotografías a escasos metros mientras se alimentaban en esas charcas.



Pero sin duda, para mi lo más llamativo de fotografiar era cuando se producían las frecuentes idas y venidas de una charca a otra.



En general es un ave muy silenciosa al que es raro escuchar algún sonido y pocas veces se puede escuchar su voz, pero sí el golpeteo de las mandíbulas.



Durante el día son poco activas, a no ser en plena época de reproducción. Son más activas durante el atardecer y sobre todo antes de salir el sol.



Sus hábitats se encuentran principalmente en humedales poco profundos, en general costeros y por tanto salinos como son las marismas, rías, humedales costeros, albuferas, salinas y estuarios, pero a veces también en las lagunas interiores, playas y colas de embalses.



Cuando se alimentan lo hacen en grupo, al igual que las avocetas y los flamencos, vadeando aguas someras, avanzando con pasos cortos e introduciendo el pico entreabierto en la capa superficial del limo y moviéndolo de un lado a otro, pero el pico de la Espátula común no filtra el agua ni el fango, y no presenta la estructura en laminillas que le permitiría hacerlo. Sin embargo, la punta ancha de su pico es táctil y le permite advertir las presas antes de capturarlas.



Su alimentación es a base de invertebrados acuáticos (crustáceos, moluscos, anélidos e insectos acuáticos y sus larvas) y también de anfibios (huevos de rana, renacuajos), pequeños peces y algas y hierbas acuáticas.



Se distribuye por la región paleártica (Europa, Asia al norte del Himalaya, África septentrional y las zonas norte y central de la península arábiga), aunque de forma fragmentada, si bien en muchas de estas regiones aparece únicamente como invernante. En Europa nidifica solamente en los Países Bajos, España y Francia y, en menor número, en Portugal, Hungría, Austria, Dinamarca, Rumanía, Rusia y Turquía.



En España algunos ejemplares permanecen todo el año mientras que los demás invernan en África (ríos Souss y Massa, en Marruecos, y también en Mauritania y Senegal). Su número aumenta durante los pasos migratorios y también en el invierno a expensas de las aves procedentes de Europa que se quedan para invernar.


En España el grueso de la población se agrupa en Andalucía occidental (Odiel, Doñana y Cádiz) y en Extremadura, en torno a las áreas de cría. También se producen concentraciones en algunos enclaves de la costa cántabro-atlántica (rías de Guernica, Villaviciosa, Arosa y, especialmente, marismas de Santoña), por donde efectúan la migración los individuos provenientes de las colonias francesas y holandesas en su camino hacia África. También se pueden ver algunos ejemplares en las lagunas de Villafáfila, en Zamora.



En nuestro territorio aparece la subespecie leucorodia, que habita también en el resto de Europa, el norte de África y algunas zonas de Asia. Resulta rara en Baleares y más regular, pero escasa, en Canarias.