domingo, 31 de enero de 2016

El pingüino europeo. Alca Común. Alca torda. Alca Monxa.

Esta semana he vuelto a tener un agradable encuentro con esta peculiar especie de ave a la que el año pasado echamos un poco de menos por estas fechas y sin embargo a principios de 2014 tuvimos una gran presencia, pero de una forma un tanto triste, pues muchos de esos ejemplares, llegaron en unas condiciones muy deficientes, debido a los fuertes temporales que de manera continuada azotaron las costas atlánticas por aquellas fechas.





Efectivamente, en los primeros meses de ese 2014 aparecieron un buen número de álcidos (Arao común, Alca común y Frailecillo atlántico) e incluso Alcatraces atlánticos, muertos o agotados y en estado de nutrición muy deficiente en nuestras playas, batiéndose récords de mortalidad de esas especies en Asturias. De estas lamentables circunstancias, fui personalmente testigo, al encontrarme varios ejemplares muertos o moribundos con una clara desnutrición y sin apenas reservas de grasa en sus cuerpos.





Estas aves, especialmente los álcidos como el Alca común, el Arao común o el Frailecillo atlántico, son especies que pasan el invierno mar adentro y en temporadas en las que se suceden los días con fuertes temporales de lluvia, viento y oleaje intenso, les supone un gran sobre esfuerzo y no les permiten alimentarse adecuadamente, lo que hace que se queden sin energía y una buena parte de ellos, empujadas por los vientos del norte y oeste, arriban a las playas o costas del norte peninsular, muertas o en condiciones muy deficientes que dificultan notablemente su supervivencia, si no se adoptan las medidas de ayuda y soporte adecuadas.





Por este motivo, el hecho de tener un nuevo encuentro con estas curiosas e interesantes aves en unas condiciones a priori buenas y viéndolas alimentarse tranquilamente en unos días de sol maravilloso y en un entorno tan peculiar y entrañable como son los puertos pesqueros, me ha supuesto una gran satisfacción y máxime cuando me ha permitido perpetuar esos momentos, con un buen puñado de fotografías que ahora expongo.





En mi primer encuentro en el puerto de Lastres, pude apreciar a escasos metros, la evolución de varios ejemplares, que se movían entre las embarcaciones que se encontraban amarradas. Dos de ellos permanecían continuamente unidos, mientras que los otros se movían de manera mucho más independiente con continuas inmersiones en busca de alimento. 





En el segundo encuentro que he tenido esta semana, ya eran seis los ejemplares que permanecían en grupo y en él se podría diferenciar con relativa facilidad, la existencia de tres adultos y otros tres jóvenes, en perfecta formación y sin apenas separarse unos de otros. 





Según vas observando su anatomía con clara forma hidrodinámica que les permite bucear de forma excelente y conseguir capturar pequeños peces de los que se alimentan, vas comprendiendo que parece bastante razonable su antigua denominación, junto con los Araós comunes, como los “pingüinos del Hemisferio Norte”, ya que los verdaderos pingüinos solo tienen presencia en el Hemisferio Sur. Como muestra de este parecido es interesante conocer la denominación en francés del Alca común o Alca torda; “Petit Pingouin” o “Pingouin torda”.





A renglón seguido de esta denominación y debido a su fuerte parecido externo y tal vez a la convergencia evolutiva, me viene a la memoria lo que en su día leí a cerca de la existencia del Alca gigante, un ave marina incapaz de volar, semejante a los pingüinos, que habitaba en el Atlántico Norte y que durante el invierno, nadaba hacia el sur y frecuentaba las costas europeas, descendiendo hasta España en otoño, para volver hacia el norte en la primavera. 





Fueron conducidos a la extinción a mediados del siglo XIX, debido a la acción del hombre. Su confianza hacia el ser humano, así como su incapacidad para volar y lo apetitoso de sus huevos, carne y pieles, las hicieron unas presas perfectas y posteriormente, cuando empezó a escasear, el afán de muchos coleccionistas y museos terminó por extinguir los pocos ejemplares que quedaban de esa interesante especie. 





Su denominación científica era la de “Alca impennis”, donde el término “Alca” provenía de la latinización del nombre escandinavo del Alca común y de otras aves emparentadas, e “impennis” significa “sin plumas de vuelo”.





Al Alca gigante también se la conocía como Alca imperial, gran pingüino o simplemente pingüino, y es que estos son los verdaderos pingüinos. Posteriormente, los marineros y exploradores de los mares antárticos (en su mayor parte británicos, norteamericanos y escandinavos) comenzaron a llamar también pingüinos a las aves no voladoras del Hemisferio Sur (hasta entonces conocidas como “pájaros o patos bobos”).





Bueno pues, tras esta interesante referencia histórica, y como ya es costumbre, paso a realizar una descripción detallada de esta especie, con la esperanza de que nos sirva para conocer mejor a esta curiosa especie de ave marina.





El Alca común (Alca torda) es un ave perteneciente al orden de las Charidriiformes y a la familia Alcidae, siendo el único representante del género Alca. Tienen un tamaño de entre los 38-43 cm de longitud, una envergadura que puede alcanzar hasta los 70 cm y un peso de hasta los 800 gr. Llegan a vivir unos 20 años y no existe dimorfismo sexual en esta especie, sin embargo, los machos son generalmente un poco más grandes que las hembras.





Como buenas buceadoras que son, tienen un cuerpo alargado y las patas las tienen situadas en posición bastante retrasada. Usan sus cortas alas como aletas, y les sirven para impulsar sus cuerpos bajo la superficie del agua.





Su plumaje por la parte superior varía según se trate de la época estival (época reproductora) en la que la cabeza, el cuello y la garganta son de color negro, o de la época invernal, en la que la cara, los lados del cuello y la garganta son de color blanco. 





Las regiones dorsales son siempre de color negro. 





Su pecho, vientre y parte baja de la cola, son también siempre, de color blanco puro que contrasta mucho con el negro de la cabeza y partes superiores de alas y dorso.





Tienen un robusto pico de color negro, que es ancho y aplanado verticalmente. Ese pico está algo curvado hacia abajo en su extremo (romo) y en la época estival se dibuja en él, una delgada línea recta blanca que va desde la parte anterior del ojo hasta la base del pico y otra vertical, también blanca y con forma de paréntesis, en el primer tercio del pico. 





También presentan en verano una delgada franja en la parte media de las alas, que está formada por las puntas blancas de las secundarias.





La parte inferior de sus alas está compuesta de una franja oscura y otra clara. Sus plumas axilares son blancas.





Los ojos son pequeños y con el iris marrón oscuro.





El cuello es corto y grueso. La cola es relativamente larga y puntiaguda. Las alas son cortas.





Las patas son cortas, tienen los dedos palmeados y son de color gris muy oscuro, casi negro. 





Los jóvenes son parecidos a los adultos durante el invierno, aunque el pico no es tan grueso verticalmente y carece de las rayas blancas que atraviesan el pico de los adultos.





Su vuelo lo realizan muy cerca de la superficie del mar y a base de rápidos batidos de ala.





Tienen un gran parecido con el Arao común pero se diferencian de él fundamentalmente porque los Alcas comunes son un poco más pequeñas, porque tienen la cabeza más robusta y menos puntiaguda y porque su pico es más grueso, no tiene forma cónica y es menos puntiagudo. Además el Alca común tiene la cola erguida y apuntada lo que le diferencia de la corta y cuadrada del Arao común. En vuelo, a el Alca común no le sobresales los pies por detrás de la larga cola y a el Arao común, sí. 





El Alca común tiene una distribución en Europa que se circunscribe fundamentalmente a Islandia (70% ), Gran Bretaña e Irlanda (20%), Escandinavia y las costas atlánticas de Francia. También está presente (10%) en Escandinavia, costas atlánticas de Francia y en Groenlandia y Canadá. 





En España no se reproduce y durante el invierno se pueden ver algunos ejemplares en las costas atlánticas de Galicia y del Cantábrico y, en menor número, en las costas del Mediterráneo. 





El Alca común es el álcido más frecuente en nuestro país a lo largo de la invernada a donde la mayoría acuden procedentes de las islas Británicas. Acostumbran a ser ejemplares inmaduros que son los que realizan desplazamientos dispersivos de cierto alcance. Habitualmente, solo se les puede ver en la costa norte de nuestro país durante los temporales de invierno, cuando se acerca a nuestras costas para refugiarse y conseguir alimento.





Su hábitat durante el invierno se encuentra en grandes bandos en alta mar y en verano, en periodo reproductivo (estival), se acercan a las costas rocosas, acantilados, islas, islotes, estuarios y bahías resguardadas en el norte de la costa Atlántica, en el este de América del Norte hasta el sur de Maine (Estados Unidos), y en el oeste de Europa, desde el noroeste de Rusia hasta el norte de Francia. Las aves de Eurasia invernan en el mar, con algunos ejemplares moviéndose muy lejos, hasta el oeste del Mediterráneo.





Su alimentación es fundamentalmente a base de peces que detecta introduciendo la cabeza bajo el agua; cuando localiza la presa, se sumerge y la captura tras una corta persecución en la que hace gala de unas excelentes dotes buceadoras, llegando a alcanzar gran velocidad al impulsarse con las patas y las alas. También comen moluscos, crustáceos y gusanos marinos.





Su periodo reproductivo discurre entre los meses de mayo a junio. Crían en colonias, muchas veces cerca de los Araos comunes. En sus lugares de reproducción son pájaros muy ruidosos y sus actitudes se asemejan entonces mucho a los pingüinos. La pareja estará unida por el resto de sus vidas.





Generalmente depositan un único huevo en alguna cavidad, grieta o agujero escondido de las rocas de los acantilados, o bajo un saliente rocoso, al que, a lo sumo, aportan algunas piedrecillas. La incubación llevada a cabo por ambos progenitores dura 35 días aproximadamente. La reproducción dentro de la colonia es sincrónica, todas las hembras ponen su huevo prácticamente a la vez, dentro de un período de 10 días.





La cría permanece en el nido alrededor de 18 días y el pollo se encuentra en todo momento cobijado por alguno de sus progenitores, hasta que es capaz de termorregularse perfectamente y no requiere el aporte de calor. La cría abandona el nido cuando todavía no es capaz de volar. Para ello, se lanza al mar desde el borde del acantilado agitando las alas, seguido por su padre; una vez juntos, ambos se dirigen nadando mar adentro y permanecen unidos hasta su dispersión.





Las principales amenazas para esta especie se deben a los vertidos de hidrocarburos en el mar, a los accidentes con redes de pesca y a la sobrepesca en los caladeros que frecuenta. Otros enemigos importantes lo constituyen los efectos del cambio climático en las corrientes oceánicas, que hacen que el alimento de las aves marinas sea más escaso de lo normal. Esto favorece que las aves estén más débiles para afrontar unos temporales que, a causa del cambio climático provocado por la acción humana, son cada vez más frecuentes e intensos. El alca común se incluye en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría “De interés especial”.